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Las almas de Brandon, César Brandon Ndjocu.

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lunes, 28 de noviembre de 2011

Co-escribiendo.

Aunque sólo estamos al principio del sueño, ya me hace ilusión contarlo, estoy co-escribiendo un libro con una amiga. Para ella es su primera incursión en la literatura y aunque yo haya escrito varias cosas ya, como tampoco he publicado nada, supongo que debo considerar esta vez como una de las primeras también.
Ella es Helen C. Rogue del blog Reflexiones de una mente "un pelín" perturbada y está aportando a la historia unas ideas geniales y una chispa de locura, porque tendremos unos pasajes que estarán rozando la temática Chick-Lit, pero se pone muy nerviosa. Apenas llevamos 25 páginas y ya está buscando editoriales, correctores de texto y está pensando hasta en el diseño de la portada. Por una parte está genial, porque así se "atrae lo bueno" te estás enfocando en el futuro y atraes hacia ti lo bueno; pero por otra puede ser peligroso porque puede crear ansiedad o frustración si se produce algún revés que cause un retraso en la construcción del libro.
Como curiosidad, aparte de la temática del libro que no quiero desvelar de momento, sólo daré el apunte que he hecho anteriormente sobre las escenas de Chick-Lit, está el modo en que la estamos escribiendo. Ella y yo vivimos en poblaciones diferentes y aunque no estamos a más de 20 minutos de distancia en coche, tampoco podríamos estar viajando todos los días y en casa una de la otra durante horas, porque tenemos nuestras obligaciones: ella está casada y es mamá, yo también estoy casada aunque no tengo hijos aún y ambas trabajamos. A lo que iba, la peculiaridad de la escritura de esta novela es que la estamos coordinando a través de mensajes privados en una red social. No sé si tendremos el honor de ser las primeras chicas que escriben un libro a través del chat de Facebook, pero lo cierto es que nos está facilitando la vida mucho y es hasta divertido escribir en linea directa a través de una red social.
Además de esta historia que estoy co-escribiendo, sigo con la escritura de mi cuarta novela y por el momento la lectura la tengo aplazada durante unas semanas y puede que no la vuelva a retomar en, al menos, uno o dos meses. Tengo muchos libros pendientes y hace unos días una escritora me envió al correo electrónico del blog un mail con un manuscrito de 80 páginas para que lo lea y se lo comente. Me ha parecido un detalle y me ha emocionado, pero todavía no sé cuándo tendré un momento para dedicarle una leída, que por supuesto que se la daré.
De momento os pongo una foto sobre mis manuscritos (revisados otra vez) ya encuadernados y listos para el registro.Ey, mirad el grosor de estos dossieres, son unos buenos "tochos" de páginas.
Seguiré informando sobre lo que hago, y tan pronto como pueda volveré a hacer reseñas.

domingo, 13 de noviembre de 2011

¡Ya lo tengo!

Llevo casi 3 años esperando que saliera la segunda parte. Tres años que se me han hecho larguísimos, porque la primera parte de la historia es excelente y te deja con la sensación de querer más, mucho más.
Hace poco salió en España y ayer lo recibí en casa. Aquí está con sus 1350 gramos, la segunda parte de El Nombre del Viento de Patrick Rothfuss.Todavía no le he quitado el plástico del embalaje, porque si lo hago, me lo leo y todavía tengo que leer La casa veneciana de Mary Nickson, que está anunciado como mi próxima reseña y echarle una nueva leída a la primera parte, que sólo lo he leído una vez y estaba esperando a que saliera la segunda parte para volver a echarle un agradable vistazo.
Con La casa veneciana aún no he empezado porque estoy escribiendo. No sé por qué, me apetecía volver a escribir y como ya he dicho en varias ocasiones, cuando leo no puedo escribir y cuando escribo, no puedo leer. No sé por qué sucede o si sólo me sucede a mi, pero es lo que hay y si ahora me siento inspirada porque mis musas han decidido volver para que pueda terminar otra historia, no seré yo quién les diga que se vuelvan a ir, sino que aprovecharé para dar un empujoncito.
Seguramente os preguntaréis cómo puedo tener en casa un libro que llevo esperando desde hace 3 años y no leérmelo del tirón, pero sí se puede. Se puede cuando prefieres leerlo con pausa y sin prisas y sabes que tienes que aprovechar el momento que vives y escribir ahora que me encuentro inspirada.
Volveré pronto con nuevas reseñas.

martes, 1 de noviembre de 2011

Tigre, tigre; Margaux Fragoso.


El argumento: Margaux tenía siete años cuando vio por primera vez al hombre que la privaría de su infancia y de su adolescencia, para sustituirla por una burbuja de mentiras, coacciones, astutas fantasías y chantajes emocionales con los que satisfacer sus impulsos pederastas. Años después, Margaux ha reconstruido por fin su vida y reunido el coraje suficiente para poner por escrito su angustiosa historia (texto de la contraportada).
Mi opinión: Resulta admirable el valor de la autora para dar la cara, para contar en primera persona la excepcionalmente dura y terrible experiencia que cercó su vida durante 15 años.
La forma en la que ella habla de su "amor" con Peter, de esa aberración que aún y así no ha conseguido destruir su vida, es muy humana. Es una novela dura, más bien una autobiografía de horrores, en la que un ser desalmado se aprovecha de su inocencia de niña -como desgraciadamente pasa a diario a tantas y tantos otros niños y niñas- delante de su propia madre, que al estar afectada de una enfermedad mental, no se entera de nada.
Me pregunto constantemente cómo es posible que estas cosas pasen delante de unos padres y que éstos no lo vean, que vieran como normal la extraña amistad de su hija con un hombre que la superaba en 44 años. La infancia, adolescencia y la primera juventud de Margaux oscilan entre la mala relación con su padre, al que en el libro se representa también como un hombre de extremos, que tanto la aborrece, como la consuela en momentos puntuales; a la relación con su madre, una mujer afectada de esquizofrenia o trastorno bipolar, no queda claro en el libro cuál es el mal que la aqueja, ya que ambos aparecen como diagnósticos en distintos puntos del texto. Cosas de la psiquiatría, a veces debe ser difícil apurar en el diagnóstico de las enfermedades mentales. El pederasta aprovecha el ambiente desestructurado con el que ha de convivir la niña para ofrecer su casa como remanso de paz, donde pronto la paz se transformará en abuso.
Desgraciadamente, vivimos en una sociedad y en unos tiempos en los que las situaciones que Margaux describe con una cantidad de detalles espeluznante casi no nos resultan extraños y ese es un comportamiento que debería erradicarse. La misma Margaux hace una interesante e inteligente reflexión sobre la pederastia en el epílogo de su propio libro, tan escalofriante como cierta es la frase que dice: Los pedófilos son unos maestros del engaño porque también dominan la técnica del autoengaño, convenciéndose a sí mismos de que lo que hacen no es malo.
Numerosas son las ocasiones en las que Peter, el pederasta, usa el engaño y la coacción para someter la voluntad de la niña, para convencerla de que lo que hacen no es nada malo porque la quiere, porque ella es su amor. Seriamente me pregunto si las personas con ese problema mental y de comportamiento son capaces de sentir afecto no destructivo por alguien, porque Margaux relata como él era incansable a la hora de solicitar y hasta exigir que ella le hiciese "favores" sexuales para obtener su propio placer, pero en cambio no atendía a las peticiones que ella le hacía cuando fue creciendo y quería alguna cosa. Muy duros resultan los pasajes en los que una Margaux ya adulta discute con su abusador y le grita que es un pederasta, y en los que terminan agrediéndose uno al otro, perdiendo siempre ella.
Desgraciadamente, la autora no dispone todavía de un perfil en Wikipedia, pero podemos hacer una pequeña biografía sobre Margaux Fragoso con la información que sacamos de su libro y de las portadillas del mismo.
Actualmente, Margaux Fragoso es doctora en Lengua inglesa y escritura creativa por la universidad de Binghamton. Ha publicado relatos breves y poemas en The Literary Review y Barrow Street, aunque el éxito internacional le ha llegado con la historia autobiográfica que nos ocupa Tigre, tigre. Actualmente está casada y es madre de una niña.

viernes, 28 de octubre de 2011

Siddhartha, Hermann Hesse.


El argumento: India, Siddhartha es el brillante hijo de un brahmán, tan brillante que asombra al resto de brahmanes y tan lleno de inquietudes que no se siente pleno con la sabiduría que adquiere día a día de los de su casta. Acompañado por su buen amigo Govinda, decide abandonar todo lo que conoce y partir en busca de la sabiduría suprema, en busca del conocimiento que le libere de todas las dudas que atenazan su corazón.
Mi opinión: Lamento decir que este libro me ha dejado muy fría; no he conseguido ver más a allá de lo que cuenta, y lo que cuenta es la vida de un hombre que nunca está satisfecho, que no deja de hacer cambios en su vida a cada cual más extremo y desconcertante.
Empecé a leerlo con curiosidad, pues esperaba mucho de un libro en cuya contraportada se puede leer: Aquí, el autor ofrece todas los opciones espirituales del hombre. Pues sinceramente, me he quedado helada con la vida de Siddharta y no he entendido prácticamente nada.
Tal vez es que me haya cogido en unos días en los que no estoy especialmente sensible ni espiritual, pero eso es lo que siento.
Es una de las reseñas más cortas que escribo, pero no se me ocurre qué más decir sobre un libro que no me ha llegado de ninguna de las maneras.
El perfil del autor en Wikipedia, aquí.

lunes, 24 de octubre de 2011

Aleph, Paulo Coelho.

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El argumento: Estamos en 2006, Paulo tiene una crisis de fe y se siente desorientado, así que haciendo caso de los consejos de J., su guía espiritual, decide dar un cambio a su vida. J. le ha hecho ver que lleva demasiado tiempo asentado en su propia vida y que debe moverse para vivir, así que durante una reunión con sus editores en Londres, decide aceptar todas aquellas invitaciones que se le ofrecen espontáneamente y que normalmente quedan en aguas de borrajas, volviendo loca al momento a su editora. Así es como en vuelta de unos pocos meses, viaja por varios países dando conferencias y encontrándose con sus lectores, y así es como se embarcará en un viaje en el mítico tren Transiberiano. Un viaje que cambiará su vida actual y le hará hacer las paces con el pasado.
Mi opinión: Me encantan estos libros en los que Coelho mezcla con tan buen tino la vida corriente con la espiritualidad. Normalmente detesto y bufo como los gatos enfadados ante cualquier libro de autoayuda o similares, pero tengo una simpatía especial por Paulo Coelho desde que, sin saber por qué sí ni por qué no, El Alquimista se cruzó en mi vida para cambiarla.
En Aleph descubro otro viaje de Paulo, no tan místico e incomprensible para los no iniciados como el que cuenta en El Peregrino de Compostela, pero lleno de descubrimientos espirituales para él y de esas frases tan profundas que a mi me encantan, porque me hacen pensar. Pero no pensar como piensa uno con aburrimiento y hastío en la rutina de cada día, sino pensar en lo humano y lo divino, en lo tangible y lo intangible... en esas cosas en las que habitualmente no nos paramos a pensar porque "no tenemos tiempo".
Me encantan las frases con la que Coelho define cosas como el pasado y el futuro, el paso del tiempo o cómo se enfrenta a las deudas que dejó pendientes en las vidas pasadas.
En este viaje en el Transiberiano le sigue y casi le persigue una mujer, Hilal, que dice saber que le debe algo desde otra vida pasada y que ha venido aquí y ahora para devolvérselo. Es a través de Hilal cuando Paulo vive los momentos más místicos, cuando debe viajar a través del Aleph, a través una ventana al cosmos, donde residen todos los yo que hemos sido a lo largo de nuestro tiempo en la tierra, de nuestras vidas pasadas, para saber qué sucedió con Hilal en aquella vida, qué le hizo él y qué le debe ella.
Este es un libro que recomendaría a personas que hayan leído más libros del autor, en mi opinión creo que si alguien elige este libro para empezar a conocer a Paulo Coelho puede sentirse bastante desorientado. A mi, como siempre, me deja con ganas de más, de leer todos esos libros suyos que todavía tengo pendientes.
Debo reconocer que soy incapaz de leer un libro de Coelho sin un marcador amarillo en la mano, para ir subrayando todas esas frases "mágicas" que tanto me gustan y que así me resulte más fácil encontrarlas en el momento en que desee buscarlas.
En clara diferencia con el anterior, El vencedor está solo, me gusta mucho más este tipo de historia, profunda y llena de ese misticismo del que tanto estoy hablando en esta entrada. Es un verdadero placer alejarse de las cosas mundanas y la rutina durante un rato, y que después de dejar el libro aún nos dure esa mirada especial durante algun tiempo, para poder ver las cosas de otra manera.
Ojalá las vidas pasadas y futuras, ojalá el paso del tiempo y el sentido de nuestra existencia sean tal y como el autor los cuenta. Me gusta particularmente la comparación que hace de la vida y la muerte con los vagones del tren, explicando que nuestros seres queridos que fallecieron no han desaparecido, sino que viajan junto a nosotros, pero en distinto vagón. Una imagen muy tierna para los que hemos perdido tanto a lo largo de la vida.
Para terminar la reseña, copio una frase del libro, una de esas muchas que he subrayado de amarillo:
"Es preciso un gran esfuerzo para liberarse de la memoria pero, cuando lo consigues, empiezas a descubrir que eres más capaz de lo que creías. Habitas en este cuerpo gigantesco que es el Universo, donde están las soluciones y todos los problemas. Visita tu alma en vez de visitar tu pasado. El Universo pasa por muchas mutaciones y las lleva con él. A cada una de esas mutaciones las llamamos "una vida". Pero, de la misma manera que las células de tu cuerpo cambian y tú sigues igual, el tiempo no pasa, sólo cambia."
Una vez más, el perfil del autor en Wikipedia, aquí.

Mi bestia negra.

No sé si alguna vez llegaré a ser escritora, quiero decir, a publicar libros y poder ver mi nombre en los ejemplares de una librería y eso. Tengo un gafe bastante fuerte en lo que respecta a mover mis manuscritos y todo lo que sería el proceso de convertir una idea escrita en un libro de carne y hueso, o de papel en su caso.
Hace unos días comentaba sobre el registro telemático de manuscritos. Para mi esa idea fue una buena noticia, pues debo desplazarme hasta el Registro Territorial de Barcelona y, como vivo en un pueblo y soy absolutamente feliz aquí y tengo montado mi micro mundo, pues rara vez me desplazo hasta la gran ciudad y por consiguiente, no la conozco. Pero no la conozco hasta el extremo de no haber visto ni lo más turístico de la ciudad, no he visitado el zoo, ni el Parque Güell, ni nada de nada.
A lo que iba, que la idea de poder hacer el registro desde la comodidad (nunca mejor dicho) de mi casita, me emocionó hasta casi las lágrimas, jeje... Me las prometía muy felices y pensaba que sería muy fácil. Pero con la Administración Pública hemos topado y la cosa se torció.
Para empezar, normalmente escribo -ahora mismo, por ejemplo- desde un portátil con dos sistemas operativos; cuando me lo regaló mi marido traía instalado solamente el Windows Vista, pero al año o así empezó a dar problemas y tuvimos que formatearlo y volverlo a poner, pero esta vez duró apenas unos meses. Así que cansada de tener mis cosas (fotos, manuscritos, tonterías y flipadas varias, lo que suele tener todo el mundo en un pc) en constante peligro de pérdida por un sistema operativo inestable, mi marido me instaló el mejor sistema operativo que he probado -tampoco es yo haya probado mucho- pero me encanta, se llama Ubuntu y es de software abierto y basado en Linux. Que conste que eso del Linux y el software abierto lo pongo para que os ubiquéis, porque tampoco sé muy bien lo que significa. En otra parte del disco duro tengo un Windows 7, pero ahí no tengo ningún archivo ni carpeta personal, porque me lo puso por si acaso.
Al pedir el Certificado Digital de Usuario, necesario para el registro, lo pedí desde Ubuntu. Fui al día siguiente a la oficina de Hacienda más cercana a echar la firmita y en 24 horas ya podía descargarlo. Lo descargo, lo instalo y me meto en harina con lo del registro. Primera sorpresa desagradable, aunque reconoce mi sistema operativo y dice que todo está bien en la página de comprobación de requisitos, lo cierto es que un Applet Java que sale en la parte inferior de la página y que es donde deberían salir los datos del Certificado de Usuario y el botón "Continuar" no sale. No hay manera de que cargue y siempre se queda convertido en un rectángulo gris. Decidimos probar en la zona Windows y sí me carga el recuadrito en cuestión, pero para avisarme de que no tengo ningún certificado de usuario instalado.
Para quién no lo sepa: el Certificado de Usuario sólo se puede instalar en el ordenador y el sistema operativo y navegador desde el que lo solicitaste; así que al irme a otro sistema operativo, aunque en el mismo ordenador y con el mismo navegador, me daba el error de que no existía ningún certificado.
Bien, pues visto esto, decido solicitar otro. Al día siguiente vuelvo a presentarme en Hacienda, les explico lo que me ha pasado y me dicen que las páginas del Ministerio son muy exigentes, que cancelan el anterior certificado y me validan el nuevo, para poderlo usar desde Windows.
Al día siguiente lo vuelvo a descargar desde Windows 7 y empecé de nuevo con el registro. Mi alegría fue tremenda cuando vi que mis datos esta vez sí salían en el dichoso rectángulo gris, paso a la siguiente pantalla, voy rellenando mis datos, los datos de los manuscritos que quiero registrar y ahí viene el siguiente problema y el que hasta ahora, no he conseguido subsanar: no me deja cargar los archivos de los manuscritos.
Primero me decía que estaba caído el servidor, en los siguientes días ni siquiera ha sido capaz de cargar la página de donde está el applet para subir los archivos.
Hoy me he rendido, porque soy tan cabezona que ni me lo había planteado hasta que me lo dijo una amiga; he llamado a la Oficina de Registro de Barcelona y he estado hablando con un chico muy amable (Gracias a Dios que hay todavía gente amable) y que me ha dicho que el servidor está conectado las 24 horas pero que el problema es que las páginas del Ministerio son una porquería y que incluso a ellos les cuesta trabajar con ellas. Tremendo, tremendo de verdad que algo que nos podría facilitar tanto la vida, resulte tan complicado porque esté mal hecho.
El chico amable me ha dicho que siga intentándolo, pero que de todas formas, deberé personarme allí, en la Oficina de Registro para abonar las tasas. Entonces yo me pregunto: ¿qué sentido tiene para mi el registro telemático si igualmente no me va a evitar desplazarme a Barcelona y perderme por sus calles?
Bueno, esto no sería muy grave si no fuese porque si lo quiero hacer presencial y llevar mis manuscritos en papel y encuadernados debo someterme a la tiranía de la Obsolescencia Programada y comprar otra impresora. Porque la que compramos hace un año o así, y que ha impreso poquísimas cosas, ha dejado de funcionar... no reconoce sus propios cartuchos. Que los cartuchos se quedasen sin tinta al nada de uso lo podría llegar a entender, pero que diga que no reconoce los cartuchos... que ahí no ha metido la mano nadie.... me resulta muy absurdo. ¿El ticket de compra? misteriosamente, se ha perdido. Yo que guardo todos los tickets del mundo mundial de todo lo que compro y hasta el hastío, he puesto la casa patas arriba y no lo encuentro. Así que tampoco puedo hacer uso de la garantía. Increíble.
Hace mucho tiempo que publiqué algunos post hablando de mis manuscritos y que incluso publiqué fotografías de las encuadernaciones que me habían hecho y que no me habían gustado nada por cierto, porque me las hicieron en tapa dura y con mi nombre impreso en las tapas con letras doradas; me parecía muy rimbombante y no me gustaron. Ha pasado tanto tiempo que he vuelto a repasar esos manuscritos y he hecho cambios, así que aquellos volúmenes tan exagerados y fastuosos ya no me sirven.
Por todo lo expuesto es por lo que he llamado a este post "Mi bestia negra", porque me parece mentira que no tenga manera de registrar mis manuscritos. Me pregunto: ¿tan malos son? ¿es una señal para que me olvide definitivamente de la escritura y me dedique a otras actividades?
Me frustraría dejar defintiivamente de escribir. Si bien hasta ahora ha sido más bien un hobby, que a veces abandono durante meses y de repente recupero con pasión renovada, me siento muy bien cuando escribo, me gusta quién soy y lo bien que se siente una cuando crea algo.
Sigo pensando que podría hacer soñar a otras personas con mis historias.
¿Lograré algún día registrar mis obras y, lo más difícil, publicarlas? Sabe Dios... de momento, no pienso darme por vencida.
Os dejo el enlace con la página principal del Registro de la Propiedad Intelectual de España, por si alguien lo necesita o se anima a intentar registrar sus obras telemáticamente, aquí.

viernes, 21 de octubre de 2011

Después del anochecer, Stephen King.


El argumento: Volumen recopilatorio de 14 historias cortas que Stephen King ha escrito con el ánimo de ponernos el vello de punta. Títulos que incluye el volumen: Willa; La chica del pan de jengibre; El sueño de Harvey; Área de descanso; La bicicleta estática; Las cosas que dejaron atrás; Tarde de graduación; N.; El gato del infierno; The New York Times a un precio de ganga; Mudo; Ayana, y Un lugar muy estrecho.
Mi opinión: Definitivamente, cada vez que comento o intento comentar un libro de Stephen King me doy cuenta de que no puedo ser imparcial, aunque lo sigo intentando. Una vez más tengo que decir que es mi escritor fetiche, me encanta cómo escribe el terror y cómo hace que me sea imposible soltar cualquiera de sus libros hasta que me entra un penetrante dolor de cabeza, seguramente por sobrecarga.
Si algo tienen, en mi opinión personal, los libros de S. King es la espesura, son tan complejos en sus detalles, tan enrevesadas sus historias y tan retorcida su idea del Terror, que leerse un libro de él es un desafío a la memoria. Todos esos personajes con nombres y apellidos y hasta con una vida, por insignificantes que puedan parecer a priori en la historia; a mi personalmente me impacta esa capacidad para crear detalles. Me encanta escribir y me vuelvo loca poniendo detalles o describiendo paisajes, pero odio poner nombres y apellidos a mis personajes, es mi debilidad y lo reconozco.
Al tema, me han gustado todas las historias de libro, unas más que otras, por ejemplo La bicicleta estática se me hizo pesada; en cambio Las cosas que dejaron atrás y The New York Times a precio de ganga me gustaron mucho y se me pasaron volando. La historia corta Las cosas que dejaron atrás tiene un guiño emotivo hacia las víctimas del terrible atentado de 11-S.
Entre las 14 historias, hay dos que son bastante largas y una tercera que estaría en término medio. Las otras están bien calificadas como historias cortas y algunas dejan con ganas de más.
Al final del libro encontramos unas páginas, detalle del autor, en las que nos explica de dónde nació la idea para escribir cada una de las historias. Pese a que él mismo dice que seguramente a muchos de sus lectores no les gustará leerlas, a mi sí; me encanta la idea de conocer el origen de las perversiones mentales de mis autores favoritos.
Como suele ser mi costumbre, aunque en este caso me toca repetirme, el artículo de Wikipedia sobre el autor, lo podéis encontrar aquí.