Próximas reseñas:

Próximas reseñas:
Al otro lado de las llamas, Vanessa Requena.
Las almas de Brandon, César Brandon Ndjocu.

¿Quieres proponerme alguna reseña, o deseas que lea y reseñe tu libro? Escríbeme a minagaji@gmail.com

domingo, 16 de octubre de 2011

La declaración, Gemma Malley.

Image and video hosting by TinyPic
El argumento: Estamos en el año 2140 y el ser humano ha conseguido crear una serie de medicamentos que empezaron por curar los cánceres y el sida y terminaron por concederles la eterna juventud, al menos el poder mantenerse tal y como estaban en el momento de empezar a tomar la medicación, frenando el hasta ahora inexorable paso del tiempo. Vivir eternamente tiene sus ventajas, pero también sus desventajas, si la gente no muere, no pueden nacer nuevas personas; de modo que la juventud es cada vez menos frecuente y sólo hay unos pocos privilegiados -entre comillas- que pueden renunciar a la vida eterna a cambio de tener un solo hijo.
Mi opinión: Me encuentro de nuevo ante otra visión de un futuro catastrófico, en el que ser humano ha hecho alarde una vez más de su imbecilidad y ha logrado la vida eterna contraviniendo las leyes de la Naturaleza, sobre todo la más elemental: todo es perecedero, incluso la vida.
Me gusta leer libros de los denominados literatura "Juvenil" porque a veces se encuentran verdaderas joyas entre esa categoría que, si la menospreciara por ser para adolescentes, me perdería la oportunidad de leer un buen libro. Este no es uno de los más maduros que he leído, está narrado de una manera bastante simple y ahí se le nota que es para jóvenes, no como son a veces los libros de adultos, que hacen gala de una riqueza de vocabulario que casi dan ganas de leer con un diccionario al lado para ir consultando.
Volviendo a la trama y a los futuros catastróficos, está bien pensado en casi todos los detalles. Si no vamos a envejecer, ¿para qué necesitamos niños? Pero como siempre suele pasar, hay un grupo de revolucionarios que se oponen al sistema establecido; aquí abogan por el método de vida tradicional y se basan en que si la misma Naturaleza hace que todas sus creaciones se marchiten: flores, plantas, animales y árboles mueren con el tiempo; ¿por qué los seres humanos querríamos permanecer vivos para siempre?
En el posible futuro que nos plantea esta novela siguen naciendo niños, de gente que los tiene contra la ley o de gente que los tiene porque no tienen previsión, porque las medicinas de la Longevidad no tienen efecto anticonceptivo. Así pues, en un sistema de cosas en el que está prohibido reproducirse, nos encontramos ante diferentes clases sociales: están los Legales, que son los que tienen derecho a vivir y a comprar y consumir las medicinas para la Longevidad; los Ilegales que son quieres se niegan a tomar nada o a acogerse a las normas establecidas y por último están los Excedentes, que es como se denomina a esos niños que no tenían permiso para nacer. Y es una de estas Excedentes, Anna, quién nos sirve de protagonista de la historia.
Anna está en internada en un centro para Excedentes desde que la capturaron a los 2 años y medio. Allí se la ha adoctrinado desde el principio en que su presencia es una aberración contra la naturaleza, en que no tiene derecho a la vida y que cada bocanada de aire que respira, o trozo de pan que come o agua que bebe le es arrebatada a alguno de los Legales para dársela a ella y a los otros Excedentes, ellos que no tendrían que haber nacido. En este lugar, a lo más que pueden aspirar es a ser formados como servicio doméstico -las chicas- y mano de obra- los chicos- para los Legales; pero deben saber cuál es su Lugar, deben ser conscientes de que su vida vale menos que un cero y que sus futuros patrones podrán matarles a golpes si así lo desean.
Pero la vida de Anna cambiará cuando internen a un nuevo chico en Grange Hall. Ella será la encargada de ayudarle a adaptarse a su nuevo entorno, ya que Peter es un Excedente que ha sido capturado ya con 15 años y no le va a resultar fácil. Pero Peter no está allí por casualidad, Peter ha venido a salvarla...
En la rama de futuros catastrofistas, podemos encontrar también la Trilogía Distritos de Suzanne Collins, formada por Los juegos del hambre, En llamas y Sinsajo. Y también la novela Juntos de Ally Condie, que también formará parte de una trilogía, pero que no creo que continúe leyéndola porque me desilusionó bastante.
Sí me gustaría echarle un vistazo a la segunda parte de la serie que ha escrito Gemma Malley de la cual este libro "La Declaración" es sólo la primera parte.
La página web de la autora, aquí.

jueves, 13 de octubre de 2011

El secreto de la Creación, Enric Balasch.

Image and video hosting by TinyPic

El argumento: Julián Castilla, periodista de El País, acude a una subasta de libros antiguos para recabar datos para un reportaje que está preparando. Ante el desorbitado precio que alcanza un libro antigüísimo que desconoce, decide entrevistar a la señora que lo ha adquirido; al día siguiente, la compradora, Clara Letamendi, aparece asesinada en su apartamento. Esto hará que el periodísta decida investigar qué ha podido suceder a una persona que pocas horas antes de su muerte estaba rebosante de salud. Con la ayuda de la teniente de la Guardia Civil Aurora Santillana, se embarcarán en un viaje a través de algunos de los lugares más sagrados del mundo, buscando el rastro de un libro que seguramente no existe y al que todo el que intenta encontrarlo muere en el intento, el Libro de Dios.
Mi opinión: Tenía muchas ganas de leer este libro, así que lo agarré con un ansia importante de navegar entre sus páginas. Para mi sorpresa ha resultado ser un libro muy profundo, espeso y con sustancia, incluso diría que difícil de leer. Hay que hacer un acopio de buena memoria para recordar tantísimos datos por página que se facilitan en el texto.
Yo compararía esta novela con El código Da Vinci, de Dan Brown y mira que este segundo sí que ha sido un súper ventas incluso teniendo en cuenta su pésima adaptación al cine. Con El secreto de la Creación sucedería lo mismo que con los libros del señor Brown, que es tan espeso en contenido que sería imposible hacer una película digna de la categoría del libro.
Me ha resultado incómodo el estilo narrativo en cuanto a la construcción de las conversaciones se refiere, prácticamente todas las frases se interrumpen con los guiones que aclaran quién es el personaje que está hablando. Puede que sea una escritora pésima, que ya se verá si algún día llego a publicar algo, pero soy una lectora voraz acostumbrada a leer desde hace unos 20 años; vamos, que no es que lea libros desde hace un par de años porque tengo un blog, sino que leo por placer desde que era una criaja. A lo que iba, que después de leer tantos libros como me haya dado tiempo en esos veinte años a los que me refería, opino que no siempre es necesario colocar los guiones y aclarar qué personaje es el que habla. En una conversación de dos, obviamente si uno pregunta, el otro responde; en el caso de conversaciones más multitudinarias, sí encuentro adecuado que de vez en cuando se identifique al interlocutor que nos está hablando, para no confundirnos. En este libro el recurso literario es incluso abusivo, en todas, todas, todas la frases de conversación se dice quién habla, cortando de mala manera la frase que está diciendo e identificando en la mayoría de los casos al personaje por su nombre y apellidos.
Entiendo que las interrupciones del texto, cuando se usan para indicar que quién habla hace un gesto (se encoge de hombros, guiña un ojo, sonríe, etc) pueden ser aclaratorias, pero hay que tener un poco más de vista por dónde se corta la frase. Como a mi me ha resultado tan incómodo, opté por saltarme los guiones y leer primero entera la frase que decía el personaje y luego retroceder y leer lo que estaba entre guiones. Me resultó una lectura mucho más cómoda y más coherente.
La temática del libro en sí, ya he dicho al principio de la opinión que la encuentro muy espesa. Es curioso que prácticamente cada persona con la que los protagonistas se cruzan o se sientan a hablar, sea un experto en el tema de la Cábala, la Alquimia y los misterios de la creación. Luego uno se traslada a la vida real y le fastidia que cada vez que se dirige a alguien para preguntar por un comercio o una calle cualquiera, encuentra a gente que no sabe o que se explica como un libro... pero como un libro cerrado.
Al igual que con El Código Da Vinci, me pasa que una vez terminado el libro, no paro de pensar en si todo lo que se cuenta es cierto... ¿qué estamos haciendo aquí? y que si todo lo que se cuenta en el libro es mentira... olé por la imaginación del autor.
Reconozco que me han entrado unas ganas increíbles de visitar Toledo, Torija, el monasterio de San Lorenzo de El Escorial o incluso la Biblioteca Nacional de Madrid, por lo bien narrado y seductor que nos lo plantea el autor en el libro. También nos lleva a Jerusalem y Praga, pero de viajar a Tierra Santa paso y de la República Checa de momento también, porque de idiomas estoy muy escasa.
De momento el autor no dispone de perfil propio en Wikipedia, pero en las solapas del libro viene una pequeña biografía de Enric Balasch que resumiré para que los posibles compradores del libro se hagan una idea de a quién van a leer.
Enric Balasch Blanch, nació en Gràcia en 1955. Escritor y viajero, ha recorrido más de cien países y publicado nuerosos artículos en revistas y periódicos tanto nacionales como internacionales. Autor de las novelas La Virgen de la Mosca, La cruz de Tau y Libélula y de más de sesenta guías de viaje para varias editoriales. También ha escrito ensayos: Una historia mágica de los cuentos y El lenguaje secreto de los cuentos. Ha dirigido programas de radio y documentales para televisión. Sin duda un autor polivalente y con un currículum literario que da con toda seguridad un voto de confianza a favor de una posible lectura de su novela.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Registro en proceso.

Me ha llevado dos semanas hacerlo, pero he terminado hace un rato de leer, repasar y corregir mis tres manuscritos que yo considero que están terminados.
Es curioso cuando pasa el tiempo y vuelves a leer algo que escribiste, es una sensación extraña, a mi me ha impresionado volver a leer el tercer manuscrito en particular. Los otros dos ya los tengo escritos desde hace más tiempo, los he releído más veces y les he hecho más cambios, pero al tercero no. El tercero lo terminé de escribir hace como un año, lo monté y lo leí ya de una pieza y lo guardé porque me puse a escribir inmediatamente el borrador de lo que sería mi cuarta historia.
Esta cuarta historia está pasando por horas bajas desde hace meses y la tengo abandonada, pero presente; me suelo acordar de ella y quiero hacer un día el esfuerzo de dejar de leer libros de otros y ponerme otra vez a escribir los míos.
No sé cómo escriben los demás, pero yo soy un poco peculiar, en lugar de escribir en un documento de texto enorme y tenerlo todo a mano o a un gesto de ratón, me resulta más cómodo escribir en pequeños documentos de texto más cortos, algo así como si fueran capítulos. Pero antes de eso tengo que escribir a mano, si no escribo a mano no me llega la inspiración. Lo sé, sé que soy rarita, pero es una de mis manías y no las escribo todas porque son un montón y me dan hasta pereza.
De momento he solicitado mi Certificado Digital en la página de CERES, dentro de unos días iré a confirmarlo a la oficina de Hacienda más cercana y lo descargaré al llegar a casa y me pondré manos a la obra.
Espero que sea fácil, o que al menos a mi me resulte fácil, porque lo mío con el registro de mis manuscritos da para escribir por sí mismo otro libro.
En cuanto lo consiga escribiré un post bien escrito, con enlaces a todas las páginas de interés o que yo haya tenido que usar para hacer el registro de los textos y contando detalladamente los pasos a seguir.
Se me olvidaba decir que esto es en España.
Ahora sí que vuelvo al uso normal del blog y a leer y comentar libros de otros, en este caso "El secreto de la Creación" de Enric Balasch, que le tengo ganas desde hace mucho tiempo.

martes, 20 de septiembre de 2011

Corrigiendo.

Escribo esta entrada para darme un poco de tiempo y para explicar por qué tardará un poco en salir mi próxima entrada respecto al libro que tengo anunciado en la entrada del blog, en la sección de "Ahora estoy leyendo". He decidido, otra vez, hacer un esfuerzo y registrar mis manuscritos.
Tengo que aclarar que esta vez el esfuerzo será mucho menor, porque he descubierto que se puede hacer telemáticamente, o sea a través de Internet, lo cual va bien para mi pereza sublime y el paralizante miedo que me impide ir a Barcelona a hacerlo en persona, y por otra parte, pues queda mi enorme inseguridad, lo que me hace necesario el volver a leer una y mil veces de nuevo el montón de manuscritos y retocar de aquí y de allá una vez más.
Debería dejar estos defectos míos aparcados en un cajón, cerrarlo con llave y tirar la llave al fondo del mar, donde la marea lo pueda arrastrar y donde jamás vaya a poder encontrarla para no poder volver a abrir este maldito cajón. No sé si todas las personas que escriben con el ánimo y la intención de llegar a publicar algún día tiene esta aplastante inseguridad, pero es una verdadera angustia no estar nunca seguro de tus capacidades, y cuanto más escribes, más largo se te hace el momento de repasar tus manuscritos, porque cada vez tienes más cientos de hojas para leer.
Además de todo esto, sigo trabajando. Tengo muchos días de trabajo en los últimos meses y cuando no estoy trabajando estoy muy cansada y cuando no, me atrapa la tele y me quedo empanada viéndola. Menos mal que los programadores de tv de vez en cuando tienen la decencia de no programar nada interesante en los tropocientos canales de tdt y en mi casa podemos hacer una noche temática de tele apagada y lectura tranquila.
Pronto volveré a comentar libros, tengo muchas ganas de empezar con el de El Secreto de la Creación. Tiene muy buena pinta.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El cuento número 13, Diane Setterfield.


El argumento: Margaret Lea ha vivido toda su vida entre libros, hija de un prestigioso librero antiguo, ella misma es toda una experta en literatura y hasta ha escrito algún que otro libro de biografías, algo que le fascina, las vidas de otros. Un buen día Margaret recibirá un curioso encargo, una famosa escritora ya anciana desea que sea ella quien escriba para el mundo la verdadera historia de su vida, por primera vez se enfrentará a escribir la biografía de una persona viva, copiarla de su propia voz, pero la señorita Vida Winter no es una escritora cualquiera... ni siquiera es una mujer cualquiera...

Mi opinión: Hacía mucho tiempo que no leía una novela así, El cuento número 13 se ha descubierto como una maravillosa y absorbente historia, es maravilloso que un libro me haga olvidarme del mundo que me rodea: dejar de oir la tv, que me tengan que repetir las cosas cuando me hablan... totalmente absorta en la lectura de la novela, y eso me encanta.
El estilo de la narración me ha gustado mucho, es muy evocador, te sientes dentro de la novela absolutamente y pese a tener más de cuatrocientas páginas no se me ha hecho larga, porque su pequeñísima letra se iba devorando. Es curioso como la autora ha conseguido que al lector le entren ganas de leer algo de Vida Winter, lástima que no exista.
Me gusta particularmente que, pese a la gran cantidad de personajes que aparecen entre sus páginas, prácticamente todas las historias quedan cerradas; siempre cabe la posibilidad de hacerse alguna que otra pregunta... ¿qué pasó con aquel cabo que el autor deja suelto? Pero lo cierto es que no he detectado ninguno, o si lo hay me ha resultado tan insignificante que lo he pasado por alto.
Me gusta hasta la portada, así que este libro para a estar automáticamente entre mis favoritos.
El perfil de la autora en Wikipedia, aquí.
Sólo añadir que yo, como seguro muchos otros lectores esperamos que la señora Settefield haga pronto otra intervención en el mundo literario.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Escritores amables.

Hace unos meses leí y escribí la crónica del primer libro de una autora novel, que si bien es conocida como periodista, hacía su primera inmersión en el mundo de la literatura con el libro "La memoria del agua", hablo de Teresa Viejo.
La crónica quedó ahí, colgada, como tantas que hay de tantos libros como voy leyendo y comentando, pero un día me llegó un correo a la cuenta que tengo asociada al blog y que prácticamente nunca suele recibir nada.
He dedicado mi vida a la discreción y lo he conseguido, paso absolutamente desapercibida, tanto yo como mi blog, jeje.
Bien, pues en este mail, la mismísima Teresa Viejo me daba las gracias por la crítica que escribí sobre su novela, que le había llegado por medio de su agencia y que le parecía un blog interesante (esto último puede ser claramente peloteo).
Es curioso cuando un autor se pone en contacto contigo y te comenta algo sobre lo que tú has escrito sobre su propia obra. Yo, que soy tímida y vergonzosa a más no poder, me sonrojaba mientras leía sus amables palabras y me ilusionaba cuando leía que deseaba no desilusionarme con su próxima novela.
Sé que todos somos de nuestro padre y nuestra madre, que todos no somos iguales y que esto es parte de la sal de la vida, pero me sorprendió gratamente que una autora se comunicase conmigo.
No diré que espero que se comuniquen conmigo muchos de los que critico, porque entre los que son extranjeros, los que ya fallecieron y los que no quedarían muy satisfechos con las crónicas que les he escrito, la cosa podría terminar como el rosario de la aurora.
Sólo quiero añadir una frase más:
-Gracias Teresa, por tu humanidad, simpatía y profesionalidad. Espero pronto tu nueva novela.

viernes, 12 de agosto de 2011

Ensayo sobre la lucidez, José Saramago.

 El argumento: ¿Cuál sería el comportamiento correcto de un equipo de gobierno si en unas elecciones se obtuvieran un 80 por ciento de votos en blanco? ¿Y si se repitiesen las elecciones y en segunda vuelta se obtuviese todavía un porcentaje mayor de votos en blanco? Este es el punto de partida de esta inquietante historia. ¿Quién tiene la culpa de que toda la población de una gran ciudad decida voluntaria y espontáneamente votar en blanco?

Mi opinión: La opinión que me merece este libro va a ser algo ambigua, porque si bien es muy interesante a primera vista el tema, sobre todo en la situación que estamos viviendo en España actualmente, con los primeros pasos de una posible revolución contra los políticos “de toda la vida” tomando las calles; a la hora de desarrollarse el libro he encontrado trabas en tantos reveses del lenguaje y tanto vocabulario del que hace gala el autor del texto.

No me voy a explayar mucho en este comentario, porque me ha parecido algo decepcionante el final con el que me he topado, pero antes de escribir mi propia crítica he querido leer algunas de otras personas en otras páginas y he descubierto que a otras personas les ha pasado lo mismo, nos hemos quedado boquiabiertos con el final y sobre todo con la sensación de que faltan páginas o que nos están tomando el pelo.
Una vez leída la primera parte “Ensayo sobre la ceguera” que me gustó mucho, esperaba mucho más de esta segunda parte, sobre todo esperaba respuestas: ¿por qué se quedaron ciegos? ¿por qué todos menos una? Y ya trasladándonos a esta historia, añadiríamos nuevas cuestiones a la lista: ¿por qué todos votan en blanco, responde a una conspiración o es casualidad?
Comparte con su primera parte la curiosidad de no tener apenas nombres propios, de hecho creo recordar que el único nombre propio de todo el libro es el del perro, que ya aparecía en Ensayo sobre la ceguera. Incluso los partidos politicos están identificados como Partido de la Izquierda, Partido del Centro y Partido de la derecha. Y los personajes “heredados” del otro libro siguen siendo identificados como, el médico, la mujer del médico, la exprostituta o chica de las gafas oscuras, el hombre de la venda o el tuerto, etc.
Teniendo en cuenta la manía que le tengo a los finales abiertos o ambiguos, no me queda más remedio que ser elemental en mis conclusiones y no valorar este libro con una nota muy alta, así que espero que si algún admirador de Saramago pasa por el blog y lee este texto, no sienta la imperiosa necesidad de crucificarme en los comentarios y en lugar de eso, decida comentar cortésmente por qué estoy equivocada al decir que este libro me parece mal rematado.