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lunes, 19 de julio de 2010

Ensayo sobre la ceguera, José Saramago.


El argumento: Un hombre se queda ciego mientras espera a que un semáforo cambie del rojo al verde; poco a poco, en cuestión de días, todo aquel que se relacionó con él, va contagiándose de la ceguera. Y así sucesivamente hasta que todos se contagian unos a otros, no hace falta contacto físico, sólo con mirar a un ciego se produce el contagio, que causa la ceguera en cuestión de horas... Todo el mundo se queda ciego, la sociedad cae... Pero hay una persona a la que el mal no le afecta, ¿es la única persona vidente la reina en el país de los ciegos?

Mi opinión: La lectura de este libro ha sido un pequeño homenaje póstumo a la figura del recientemente fallecido José Saramago; era un libro que me atraía mucho, en parte por el sugerente nombre, también porque hace apenas un par de años se estrenó una película basada en este libro; debo confesar que la empecé a ver y a la media hora lo dejé porque no entendía nada y decidí darle una oportunidad a la lectura del libro, antes de deformar la imaginación con la visualización del filme. Ahora agradezco el momento en que decidí esperar a leer el libro.
Me ha sorprendido gratamente la lectura, me ha resultado un libro muy interesante y absorbente, ha sido uno de esos que a mi me gustan, de esos que no puedo dejar de leer y cuando lo dejo me quedo pensando, absolutamente obsesionada en la lectura que no puedo continuar, por el motivo que sea.
Es curioso este libro, un libro en el que no aparece ni un solo nombre propio, ni ciudades, ni personas, ni siquiera el perro tiene nombre, todos son identificados por lo que hacen; la mujer del médico, el primer ciego, la chica de las gafas oscuras... ¿Para qué más? ¿Acaso importan los nombres cuando no podemos vernos, cuando dejamos de ser un ente individual para formar parte de la masa, de un colectivo que debería moverse unido?
Me ha hecho reflexionar mucho en la perversión latente dentro de todo ser humano, de cómo en situaciones extremas nuestros rasgos, por poco definidos que parezcan, pueden llegar a extrapolarse hasta hacer que quién menos lo parece, sea capaz de las peores atrocidades, o del comportamiento más tierno. El ser humano es un completo misterio, y así lo refleja Saramago en esta obra, entre frases magistrales y adornos del viejo refranero español.
Lo que menos me ha gustado, una vez más, el final. Este final que preferiría no desvelar, porque igual que yo no he leído este libro hasta ahora, puede que de alguna manera alguien que llegue hasta aquí, tampoco haya tenido la ocasión de leerlo, disfrutarlo, pensarlo y entenderlo. Porque este final... está ni abierto ni cerrado, está "entornado", por que sí, hay un hecho significativo que supone en un cambio en lo que estaba pasando, pero ¿en qué medida afecta esto a los personajes? ¿Qué pasa con la sociedad derrumbada en el punto en que se encuentra a estas alturas de la historia?
Me queda pendiente de lectura, para dentro de algunos libros el "Ensayo sobre la lucidez" que parece ser o pretender, en cierto modo, ser la segunda parte de esta obra.
El Wiki perfil del señor Saramago lo publiqué en el post sobre su fallecimiento.

2 comentarios:

  1. Pura metáfora.
    Es uno de mis libros preferidos.

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  2. Ahora comprendo por qué este caballero llegó a lo más alto del mundo literario. Era un maestro, tenemos su legado en obras como estas, completamente atemporales.

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