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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Por fin lo hice.

Aprovechando unos días de descanso entre un contrato de trabajo y otro, he cumplido por fin con una tarea que venía arrastrando desde hace mucho, mucho tiempo; hoy he ido al Registro de la Propiedad Intelectual.
Pensaba ir a Barcelona en tren de cercanías, tenía incluso la ruta impresa para llegar desde la estación de Sants hasta la calle Muntaner, que es dónde está la oficina de Registro, pero al final mi marido quiso acompañarme para que no fuera sola. Aunque en un principio también teníamos pensado ir juntos en el tren y luego pasear por Barcelona hasta la calle Muntaner, que hay unos 2 kilómetros (que no es mucho) esta mañana ha propuesto ir en coche, y allá que nos hemos ido.
No voy a hablar del horrible tráfico de la ciudad, ni de lo práctico que resulta tener un Navegador que te guíe (en nuestro caso un TomTom) pero sí me gustaría hablar de lo rápido y fácil que ha sido el registro y de lo absurdamente asustada que estaba.
Llevaba mis manuscritos tal como los mostré en las fotos del último post, me había descargado los formularios de la página del Registre de la Propietat Intelectual de la Generalitat de Catalunya, dónde están los datos específicos para los que nos acogemos a las leyes autonómicas catalanas, básicamente porque vivimos aquí.
Así que llevaba los formularios ya rellenados, a falta de poner la fecha, por si acaso no iba el día que tenía pensado y a falta también de firmarlos; llevaba también 3 fotocopias de mi DNI, una por cada manuscrito, aunque me he traído dos de regreso porque me han dicho que al registrar los 3 manuscritos el mismo día, con una sola copia es suficiente.
Hemos tenido la suerte de que nos ha atendido un chico muy agradable y bromista que ha hecho que los apenas 10 minutos que hemos tardado en el proceso fueran un simpático paseo por la burocracia. Conforme iba terminando de rellenar los documentos, iba pasándole los manuscritos y la documentación a otro compañero, que me ha nombrado al cabo de unos pocos minutos para darme los tres resguardos de inscripción y para abonar las tasas.
Me ha costado en total 14,10€ (4,70€ cada uno) y en cuestión de un cuarto de hora desde que entramos en el edificio ya estábamos fuera. He quedado simplemente alucinada de que después de tanto dudar y tanto pensármelo una y otra vez, después de tanta inseguridad y tantos nervios, haya sido tan fácil.
Supongo que ahora es cuando llega lo verdaderamente difícil, ahora que ya están registrados "mis niños", llega el momento de hacer algo con ellos, contactar con gente del mundillo literario, con editoriales o de valorar posibilidades de edición/coedición y a ver si pronto encuentro a alguno de mis "trillizos" en las baldas de alguna estantería.