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jueves, 30 de septiembre de 2010

Tiempo de matar, John Grisham.

El argumento: El estado de Mississippi, a principios de los 80 sigue siendo un lugar donde ser negro significa ser más culpable que los blancos, y Carl Lee Hailey ha cometido una locura que puede costarle una condena a muerte en la cámara de gas, ha asesinado a dos hombres blancos. Pero hay que tener en cuenta que esos hombres blancos habían secuestrado, violado, apaleado y torturado a su hija de 10 años y que luego la abandonaron a su suerte para que muriese como un perro. Jake Brigance, abogado local de Clanton se enfrenta al caso más importante de su vida, conseguir que Carl Lee sea declarado inocente en un juicio con un jurado compuesto por blancos, con un juez blanco y un fiscal también blanco y que además le odia personalmente desde hace años porque siempre le gana en los juicios. La ópera prima de John Grisham, es una de esas novelas que se te pegan a las manos y no puedes dejar de leer hasta que las terminas.

Mi opinión: He tenido suerte de que esta novela caiga entre mis manos, aunque como quién dice ha sido fruto del azar, mi suegro la encontró en alguna parte y como sabe que me encanta leer, me la ofreció, leí la sinopsis y ya no paré de pensar en ella.
A pesar de que la sociedad de la que habla, de principios de los ochenta, el trato a los negros como animales y hasta la presencia aterradora de los tarados de Ku Klux Klan, quiero suponer que está ya absoleto este modelo de vida; que las cosas han cambiado en Mississippi y en el resto de estados de sur en el que se tratase a los negros como seres inferiores a los blancos solo por el color de su piel.
Pero el trasfondo de la novela es un tema muy importante: ¿qué haríamos nosotros en la misma situación? ¿Qué haríamos nosotros si sola y exclusivamente por diversión dos malnacidos (sean del color que sean) violasen, torturasen cruelmente y humillasen a una hija nuestra? El primer instinto es el de tomarse la justicia por la mano, y más en el caso de Carl Lee Hailey, que sabe que siendo negra, a pesar de ser la víctima, su hija tiene las de perder en el juicio porque quienes le hicieron daño son de una raza superior, son blancos.
Así que cuando Hailey no puede soportar más su rabia y decide hacer la justicia que su hija necesita y que todos necesitan para vivir tranquilos, se enfrenta a morir en la cámara de gas. Su única esperanza es que el abogado que una vez salvó a su hermano de la cárcel, le salve a él de un caso mucho más grave, alegando enajenación mental transitoria.
La novela en sí es un tochazo de más de 400 páginas que engancha, ayer mismo estuve leyendo hasta las 3 de la mañana, deseaba acabármela a pesar de que se me cerraban los ojos y me costaba un enorme esfuerzo mantenerlos abiertos. A pesar de no saber nada de leyes, es muy interesante, emocionante incluso ver como todos los de la raza negra del condado se vuelcan con el que consideran su héroe local.
Detecto la presencia de algún que otro detalle incómodo, algún que otro personaje secundario que tan de repente como aparece, desaparece... dejando algún que otro cabo suelto que “ensucia” el total de la novela. Hay detalles como el desenlace del problema de Ellen Roark, la pasante, que de repente desaparece y no se sabe nada más, sí nos dice que está en el hospital, pero ahí acaba, tras haber sido durante casi 100 páginas un personaje importante. También fastidia al lector que la novela acabe sin enseñarnos el drama personal que puede ser y será, sin duda, el momento en que Jake le cuenta a Carla que su casa se ha quemado hasta los cimientos y que hasta su hija, Hanna, ha perdido abrasado a su perrito Max. ¿Por qué se han obviado estos detalles? En mi opinión la historia sería mucho más redonda con un pequeño puñado de páginas más, pero... sabe Dios por qué el autor, o los editores deciden dejarlo así; y dejarnos a los lectores a medias.
El perfil del autor en Wikipedia, aquí.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Los caballeros las prefieren brutas, Isabella Santo Domingo


El argumento: Isabella Santo Domingo nos propone un manual de feminismo de conveniencia, porque sí, es muy bonito ser jefa, tener éxito, ganar nuestro propio dinero y tomar decisiones sobre nuestra vida, pero la autora nos cuenta que es mucho más práctico ser mantenida por un hombre; fingirse una “bruta”, creo que la traducción de bruta aquí sería “tonta”. Manual de feminismo moderno para poder seguir siendo lista sin dejar de parecer tontas y que nuestros hombres se marchen con otras más listas pero que dan el pego de ser más tontas.

Mi opinión: No estoy para nada de acuerdo con los argumentos de la autora en cuanto a que los hombres son todos unos lerdos y más simples que el mecanismo de una cuchara, infieles por naturaleza y maltratadores sibilinos (cuando menos) de sus esposas legítimas. Será porque soy una soñadora, será porque tengo una vida sentimental feliz, pero no creo que se pueda catalogar a todos los hombres, a todo un género, por el mismo patrón, igual que no me parece apropiado decir que todas las mujeres somos putas, o tontas. De todo hay en la vida, tanto de hombres como de mujeres, aunque algo sí que tenemos en común, en un momento dado hasta los buenos más buenos (y las buenas más buenas también) pueden volverse malvadamente crueles si se sienten heridos.
Creo que la autora de este libro, basándose en sus propias malas experiencias y en las de su entorno, nos aconseja a las mujeres una técnicas para hacernos pasar por tontas en casi todos los aspectos de nuestra vida, a fin de hacer que nuestros compañeros se sientan más contentos con nosotras porque somos torpes, patosas, frágiles y que no sabríamos valernos por nosotras mismas sin ellos. Así como ella nos aconseja que finjamos orgasmos, que nos echemos un amante para que nos de lo que nuestro marido de verdad no nos da, yo quisiera darle un consejo a ella: Isabella, bonita, cambia de ambiente, relaciónate con otro entorno y otras personas; si hace falta cambia de país porque no creo que haya tanta frustración en donde quiera sea que vivas. Tal vez tu felicidad dependa de ello. Y si en todo caso no logras que un señor te mantenga a pesar de hacerte la tonta, tal vez debas aprender a aceptar que una mujer no necesita de un hombre a su lado para ser feliz. Igual que un hombre puede serlo también sin una mujer al lado.
No sé si el libro pretendía ser de humor, pero no me he reído en ningún momento. No se debería generalizar así, es incluso peligroso para mucha gente que anda suelta por el mundo con unas mentes muy frágiles dentro de sus duras cabezotas.
Sí le encuentro razón en el capítulo en el que explica lo que yo siempre digo y que nunca las mujeres me dan la razón, aunque los chicos sí lo hacen: las mujeres entre nosotras somos peores amigas que los hombres entre ellos. Cuando un hombre obtiene algún logro, los colegas de su grupo le felicitarán honestamente, se alegrarán sinceramente por él y se esforzarán por conseguir lo mismo en su respectivo asunto. En cambio las mujeres somos diferentes, si una amiga consigue un ascenso, inevitablemente pensaremos que se ha “tirado al jefe” o si aparece de repente otra amiga con un novio guapísimo o millonario (o guapísimo y millonario a la vez) en vez de felicitarla honestamente y mirarla con sana envidia, lo que haremos será desear que se separen cuanto antes para cogerlo nosotras y este es otro punto a tratar. Los hombres no tocarán (salvo raras excepciones) a la ex-novia de un amigo, las chicas intentarán zumbarse al ex-novio de una amiga sin dudarlo y si aún es novio, ¡da igual! Todo tiene arreglo. Sé que estoy generalizando, pero pararos a pensar, es triste, pero somos así de malos y simples.
A falta de 30 páginas para el final, la autora hace una interesante reflexión sobre el feminismo radical, el feminismo del principio y el actual, en cuanto a que ahora mismo muchas mujeres no saben por qué se está luchado, en tanto que otras son feministas porque odian a los hombres, tienen al hombre como al enemigo al que hay que batir, en vez de como un compañero, o no, pero como un ser humano digno del mismo derecho a la vida y a la felicidad que el resto de personas. Interesante reflexión, interesantes palabras, que hacen pensar que tal vez las primeras 70 u 80 páginas estaban escritas en clave de humor y yo no las he sabido entender, pero me mantengo en mi postura de unos párrafos más arriba, no le encuentro la gracia, hay muchos peligros en tratarnos como trapos un género a otro y más en estos tiempos en los que el maltrato y los crímenes pasionales están a la orden del día. Yo diría que el problema está en la educación que recibimos y en que tenemos la “necesidad” de no estar solos, cuando deberíamos tener conciencia de nosotros mismos y no esperar que nadie nos aguante o venga a arreglarnos la vida cuando nosotros mismos somos incapaces de soportarnos frente al espejo de nuestra soledad.
No existe perfil en Wikipedia de esta autora, pero curiosamente sí que se hizo en Colombia, país natal de Isabella Santo Domingo, una serie de televisión de unos 30 capítulos basados en el libro.

martes, 21 de septiembre de 2010

Presentimientos, Clara Sánchez.

El argumento: Julia y su marido, Félix junto con su hijo Tito, se marchan desde Madrid a un pueblo de la costa a pasar las vacaciones de verano. La misma noche de su llegada ella sufre un accidente de tráfico que la hace entrar en coma, situación de la que ella no es consciente. Julia queda atrapada en un bucle de situaciones y personas de las que no sabe cómo salir, lo único que sabe es que no puede encontrar a su familia. En el hospital, Félix vigila sus sueños con la esperanza de que pronto su esposa logre hallar el camino de vuelta a la realidad dónde él y Tito la esperan.
Mi opinión: Si bien la historia es muy sencilla, es la manera en la que la autora ha conseguido implicarnos en la historia, vivirla con Julia y sentirnos perdidos con ella, o cómo a través de los pensamientos de Félix, que se siente a su manera también perdido porque no sabe cómo hacerla volver, lo que hace que te atrape.
Durante el desarrollo de la trama van a apareciendo otros personajes, que si bien van siendo más o menos secundarios en la misma, es interesante ver cómo las cosas se sienten desde dos ángulos totalmente opuestos. En la realidad, cuando Félix le habla o el niño llora, y en la mente y los sueños de Julia, cuando es capaz de percibir esos estímulos e integrarlos en su particular percepción de la realidad en su mundo de la inconsciencia.
Es una historia bonita, tierna, aunque un poco agobiante en el hecho de que Julia está perdida y no logra encontrar el apartamento, nadie la conoce, no tiene dinero, una situación desagradable que ahogaría a cualquiera y que ella consigue sobrellevar.
Bien narrada, los personajes están bien definidos y el que se hace de caer gordo, cae gordo tanto dormido como despierto. La mente súper analítica y organizada de Félix se complementa con la pasional y práctica Julia.
El libro me ha gustado y si vuelvo a ver alguno de esta autora, les daré una oportunidad. Yo diría que echo en falta algo más de agilidad en la intriga y tal vez algo de carisma, queda un poco sosa.
El perfil de la autora en Wikipedia, aquí.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Los ojos de la oscuridad, Dean R. Koontz.

El argumento: Christina (Tina) Evans intenta sobreponerse al que seguramente ha sido el peor año de su vida, primero el fallecimiento de su único hijo Danny en un accidente cuando iba de excursión con unos monitores muy experimentados y luego el divorcio de su marido, Michael, cuya relación ya estaba rota, pero a la que le faltaba la gota para colmar el vaso en forma de la pérdida de lo único que todavía les unía. Pero cuando parece que ya va saliendo del trance doloroso, de repente comienzan a pasar cosas raras en casa, los objetos personales de su hijo se mueven... ¿o alguien los mueve?
Mi opinión: La verdad es que a pesar de ser un autor al que nunca había leído, su nombre me sonaba bastante, ha sido una casualidad que leyese un libro suyo; aunque este precisamente es uno bastante antiguo, escrito en 1981, se nota lo antiguo en la descripción de los ordenadores, por aquellos entonces aparatos arcáicos, voluminosos y casi prehistóricos en comparación con los actuales, así que cuando habla de que los ordenadores de la historia van con cassettes, casi me da un algo de risa.
El desarrollo de la historia está bien formado, aunque seguramente sea un defecto de traducción desde el original en inglés, no deja de ser sorprendente la gran cantidad de veces que se repite la palabra “condenadamente”, y resulta chocante porque no es un término de gran uso al menos en estos tiempos y en el ambiente donde vivo, por lo menos.
La trama está bien pensada, aunque en su tiempo quizá fuese más llamativa que en la actualidad, donde estos temas se han tratado muchas veces ya, pero está bien trazado, lo único malo y que por ello estropea toda la historia, es el final. Me fastidian mucho estos finales tan absurdos, a ver, te has escrito una historia de 263 páginas, ¿tanto te cuesta emplear un poco más de tiempo y unas cuatro o cinco páginas más y escribir un final decente? Yo, por lo menos, no me quedo satisfecha con un final tan malo y tan poco explicativo. ¿Qué nos deparará el futuro? Pues espero que algo mejor que el final tan desastre y poco aclarador de la novela.
Debido a la cagada en el final, que estropea toda la historia, no puedo darle la buena puntuación que sí hubiera merecido con un final más adecuado, así que sólo le puedo dar un 6.
El perfil del autor en Wikipedia, en español, aquí.

jueves, 9 de septiembre de 2010

La edad de la inocencia, Edith Wharton.


El argumento: Los años setenta del sigo XIX, Nueva York es la cuna de la alta sociedad estadounidense, unas pocas familias son tenidas en alta estima por la pureza de su sangre y la antigüedad de sus negocios familiares; el resto de las familias intentan llegar a la parte alta de la sociedad a través de lazos matrimoniales o de negocios. Los hijos de dos de las familias más influyentes de la alta sociedad, May Welland, perteneciente a la rama de los Mingott y Newland Archer están enamorados y a punto de anunciar su compromiso, cuando regresa a Nueva York la prima de May, Ellen Olenska, que viene huyendo desde Europa de un fallido matrimonio y de la figura de su marido, el conde Olenski. Newland, que trabaja en una firma de abogados y además se verá unido por lazos familiares a Ellen tras casarse con May, deberá encargarse de los asuntos legales de madame Olenska, pero él caerá rendido ante la personalidad de la prima de su prometida.

Mi opinión: Es curiosa la transformación de los sentimientos de Newland, el prometido enamorado de May Welland, que pasa de estar casi obsesionado con anticipar el matrimonio y molestar con su insistencia a su prometida y a toda su familia, a molestarle las cosas de su novia que antes tanto le agradaban.
La primera parte de la novela nos cuenta como Newland ve encantadora la manera de May de sonrojarse, su manera de actuar en actos públicos como el teatro y su forma de expresarse, hasta el punto de considerarla una persona súmamente inocente y como dice él: la vida pasa por su lado sin mancharla; a no poder soportar su aspecto de niña, y comienza a encontrar un claro doble sentido en casi todo lo que su esposa dice, sobre todo cuando se refiere a su prima Ellen.
Es extraño en estos tiempos que corren en los que todo se hace deprisa y corriendo, leer esta historia de amor en la que la gente se enamora sin hablar casi, se casan sin conocerse y se hablan más que nada con los ojos en lugar de con las palabras, porque había muchas palabras, muchas expresiones y conversaciones que no se podían decir, porque era vulgar expresar o sentir tales sentimientos. Así se daban esos extraños matrimonios que funcionaban sólo de puertas para afuera.
A lo largo de la novela, primero siento pena por May y por lo cruel que es Newland al enamorarse de otra, minusvalorando sus virtudes; conforme la historia avanza y veo lo infeliz que él es y cómo ella se descubre como una exacta copia de su madre y cómo a veces actúa con maldad, con tal de conservar a su marido y las indirectas que lanza a Newland con los ojitos brillantes, como dándole a entender que lo sabe todo pero que igualmente perdona, cuando en realidad está preparando el golpe final... la figura de May Archer acaba por convertise en una mujer odiosa. Justo cuando su marido había decidido abandonarla (ya sé, es una putada) ella se saca el as que llevaba escondido en la manga y ¡zás, en toda la boca! Deshace todos los planes de su marido y le “obliga” a permanecer a su lado. Todo esto no sería cruel si no fuera porque antes de su matrimonio, May le juró a Newland que jamás sería capaz de construir su felicidad sobre la desdicha de otros, aunque finalmente parece que le puede la ambición por conservar su posición social, su matrimonio y las buenas apariencias, frente a su propia lealtad a sus promesas.
El final, pues triste pero cierto, ¿cuántas veces no habremos dejado escapar algo sumamente importante por miedo a romper un recuerdo amable que hemos guardado durante años? ¿y si realmente no era tan guapa/o? ¿y si he vivido toda mi vida penando por alguien que no lo merecía?
Una bonita historia, sin duda. Y la película que hicieron hace años, con Winona Ryder en el papel de May Archer y Michelle Pfeiffer en el de madame Ellen Olenska, le hace justicia al libro.
El perfil de la autora en Wikipedia, aquí.

domingo, 5 de septiembre de 2010

La mosca de la muerte, Patricia Cornwell.


El argumento: la excelente médico forense Kay Scarpetta intenta recomponer su vida tras el trance de haber sido agredida (en algún libro anterior) por un psicópata homicida, Jean-Baptiste Chandonne. Pero éste, pese a estar en el corredor de la muerte en una cárcel de Texas, consigue ponerse en contacto con ella y atraerla hasta él, con el objetivo de perturbar su vida una vez más; porque pese a que "El Hombre Lobo" como se llamaba a Jean-Baptiste, lleva bastante tiempo entre rejas, se siguen comentiendo crímenes de similares características a los suyos en la zona de Baton Rouge.
Mi opinión: Para empezar debo decir que no sé o no recuerdo cómo llegó este libro de papel a mis estanterías, así que tras mucho tiempo de verlo aquí, el día que me lanzo a leerlo, resulta que es parte intermedia de una serie, y que como tal, los personajes ya están ampliamente desarrollados en otros libros y la lectura de este libro en particular si haber leído los anteriores queda un poco coja.
La historia en sí es buena, no lo dudo, pese a lo manido de las historias de crímenes y forenses y tal, ahora que me estoy aficionando a la serie Bones, me llama la atención; pero es lo que digo, no se puede ser todo lo objetiva que debería serlo, sin conocer la trayectoria de los personajes en los libros anteriores.
Pese a este enorme fallo mio, debo decir que detecto muchos personajes en el libro que prometen mucho, como por ejemplo la inspectora de policía Nic Robillard, que luego no pasa de ser una segundona. A no ser que este personaje se desarrolle y tome importancia en los siguientes libros es un cabo que queda suelto.
La historia hace constantes referencias a personajes muy importantes que deben venir de los libros anteriores, así que en mi opinión y como no he leído los anteriores, da la impresión de quedar un poco desordenada.
Este fallo se corregiría, sin duda, leyendo todos los libros (ordenados) de la autora sobre la forense Kay Scarpetta, personaje bien desarrollado y que da bastante juego.
El perfil de la autora en Wikipedia, aquí.