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Un lugar a dónde ir, María Oruña.

lunes, 24 de julio de 2017

Puerto escondido, María Oruña.

El argumento: Oliver, un joven londinense con una peculiar situación familiar y una triste pérdida, hereda una casona colonial, Villa Marina, a pie de playa en el pueblecito costero de Suances, en Cantabria. Durante las obras de remodelación se descubre, en el sótano, el cadáver emparedado de un bebé, al que acompaña un objeto que resulta completamente anacrónico. Tras este descubrimiento comienzan a sucederse, de forma vertiginosa, diversos asesinatos en distintas ciudades de Cantabria -Suances, Santillana del Mar, Santander, Comillas-, que, unidos a los insólitos resultados forenses de las víctimas, ponen en jaque a la Sección de Investigación de la Guardia Civil y al propio Oliver, que iniciará un denso viaje personal y una carrera a contrarreloj para descubrir al asesino. Texto de las portadillas.

Mi opinión: Empecé a leer este libro con ganas, la idea me parecía original y como me encanta la novela policíaca, el thriller, el misterio e incluso el terror, me daba la sensación de que me lo iba a pasar bien con este libro. Pero algo pasó, a las 50 páginas o así, que lo abandoné, no sé bien si es que el texto pasa por una fase de meseta que hizo que perdiese el interés o fue algo personal, pero lo dejé durante al menos un par de meses; leí otros libros, lo fui dejando como último recurso y cuando todos los demás que tenía en cola ya estuvieron leídos, le di otra oportunidad a Puerto Escondido. Habían pasado unos meses, así que lo empecé de nuevo e intenté que no se me atragantase otra vez en el mismo punto y la verdad es que valió la pena. 
La novela es orignal, los personajes son interesantes y están vivos, no son caricaturas y personajes planos o vanos, y eso me gusta. Si bien el tema de la cienca forense ahora está en auge y rara es la novela policíaca o thriller que no trae una descripción de una autopsia como si fuese el guión de cualquier capítulo de la seria Bones.
El protagonista principal es Oliver Gordon, que hereda Villa Marina y decide venirse a vivir a la finca y convertirla en un pequeño hotel y justo el día que llega desde Londres a revisar las obras se encuentra en pleno atasco de tráfico con la llamada del jefe de obras que le comunica que han encontrado algo "raro" en el sótano de la mansión. ¡Y tan raro! Como que es un bebé muerto envuelto en su mantita y emparedado entre dos tabiques, y por si fuera poca cosa un niño muerto, además lleva consigo un colgante que representa a un antiguo dios suramericano.
Otra parte del libro, que al principio puede ser que no lleguemos a entencer o ubicar dentro de historia son las páginas de un diario que nos habla de los estragos que la guerra civil causó en los habitantes de los pueblos de la zona, especialmente en una familia que pierde a su madre y a un bebé durante un bombardeo. 
En el lado de los investigadores que intentarán solucionar el misterio del bebé momia de Villa Marina tenemos a Valentina Redondo, una durísima inspectora de la Guardia Civil con una peculiar mirada heterocromática, pues tiene un ojo verde claro y el otro de color negro. Ella y su equipo de investigadores serán los encargados de averiguar quién era ese crío y por qué alguien lo ocultó entre las paredes de la vetusta mansión. 
La novela tiene cierta similitud con la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo, con sus hermosas descripciones de la zona de Cantabria, con su trama policíaca y su niño muerto, pero aún y así a mi me ha gustado. 
Dejo la página web de la autora por aquí.