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Las almas de Brandon, César Brandon Ndjocu.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Ana, Roberto Santiago.

El argumento: Años atrás, Ana Tramel fue una brillante penalista a la que se disputaban los mejores despachos. Un oscuro suceso en su pasado cambió su vida y ahora pasa sus días entre recursos administrativos en un mediocre bufete, ahogándose en un vaso de whisky. Pero su vida da un vuelco cuando su hermano Alejandro, con el que no habla desde hace cinco años, la llama angustiado. Ha sido detenido por el asesinato del director del Casino Gran Castilla. Ana pide ayuda a su jefa y vieja amiga, Concha. Necesita la estructura y recursos del despacho para llevar adelante una defensa en la que tiene prácticamente todo en contra. Acompañada de un peculiar equipo (un viejo investigador, una abogada novel y un becario ludópata) se enfrentará a las grandes empresas del juego.

Mi opinión: Cogí este libro con cierto temor, las más de ochocientas páginas que lo cumplimentan me hicieron temer por la salud de mis muñecas. Debo recordar comprar estos libros tan pesados por voluminosos en digital en vez de en cuerpo de papel. La sinopsis tampoco me llamaba mucho, empresas de juego, abogados venidos a menos... Pero no imaginaba que me sorpendería tan gratamente, es un libro grandísimo, tanto de tamaño y peso como de contenido y a pesar de lo que digo, de sus más de ochocientas páginas, no le falta ni le sobra ni una letra. 

Ana es el personaje principal de la historia, es a través de ella y de su voz interior que viajamos por este océano de páginas en busca de un orden en el caos de su vida. Aunque pasadas tres cuartas partes de la historia, Ana nos contará qué fue lo que le sucedió que la convirtió en lo que ahora es, desde el principio debemos conformarnos con la Ana que se nos presenta como una mujer adicta al alcohol y especialmente a las pastillas, analgésicos y ansiolíticos y si puede ser todo mezclado, mejor le sienta.  Sobrevive más mal que bien trabajando en el bufete de su amiga de toda la vida Concha recurriendo multas, saliendo por las noches a beber y mezclar con pastillas y a enrollarse con jóvenes veinteañeros con buenos cuerpos y mejor entrepierna. Para el principio de la historia Ana tiene algunos años más de cuarenta. 

Una mañana como otra cualquiera, despertando en una cama desconocida y acompañada por el apetecible cuerpo joven del veinteañero de turno, despierta después de recibir cerca de veinte llamadas perdidas de su hermano Alejandro, al que ha evitado y con el que no se habla desde hace unos cinco años. Éste le dice que está detenido en el cuartel de la Guarcia Civil de Robredo, cerca de Madrid, por asesinar al director del casino Gran Castilla y le ruega que ella sea su abogada. 

No quiero hacer spoilers sobre cómo se desarrolla la historia, porque esas más de ochocientas páginas dan para muchísimos giros de guión. Sólo algunos apuntes, como que el personaje de Ana es maravilloso en sí, pese a lo destrozado que pueda estar por dentro, está tan bien construído, tiene tantos matices, que cuesta pensar que a una mujer como ella la haya podido escribir así de bien un autor masculino. Es una de las sorpresas agradables de la historia. 

En el lado desagradable, pues como en todas las novelas de investigación y juicios, abogados o policíacas, empezarán a salir lados oscuros de casi todo el mundo y será un no parar de recibir sorpresas desagradables. Ana piensa muchas veces en rendirse, es castigada otras tantas veces por los jueces o compañeros que no se alegran, precisamente, de tenerla de regreso en los juzgados tras cinco años fuera de servicio y no se cortan un pelo para recordarle que está desentrenada o que sus procedimientos se han quedado anticuados. Pero Ana se repone a todo, se adapta y se crece e incluso herida es capaz de seguir con uñas y dientes y entrar por sus santas narices, caminando a una sala de juicios por primera vez en varios años, aunque esté reponiéndose de un misterioso accidente que le afectará severamente en su físico. 

Leyendo este libro he tenido muchas veces la sensación de estar leyendo algún libro de esos muy buenos de juicios, como los de John Grisham y es realmente maravilloso y esperanzador el descubrir a autores tan buenos y que sean españoles. Hago el firme compromiso de leer más de este autor, que es muy polifacético: director de cine, dramaturgo, guionista y escritor de obras infantiles, Ana es su debut en literatura para adultos.

Dejo el perfil del autor en wikipedia por aquí, como siempre que nombramos por primera vez a un autor que no haya aparecido antes por el blog.  

Y recomiendo encarecidamente su lectura a todos los aficionados al género thriller, policíaca, judicial y similares, os garantizo que la vais a disfrutar.