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miércoles, 19 de abril de 2017

Ya tengo 37.

Sí, sí. Ya tengo 37 años. Me voy acercando a los 40 y no me hace ni un poquito de gracia, pero por otra parte, cumplir años significa que sigo viva. 
Hago esta mini entrada sólo para poder enseñaros el regalo que me ha hecho mi marido puesto que está relacionado con la literatura. 
¡¡Tachán!!
Se ve maravillosamente bien, incluso a la luz del sol y eso me encanta. Ya tengo juguetito nuevo.

La casa de hojas, Mark Z. Danielewsky.


El argumento: Will Navidson, un famoso fotoperiodista premiado con el Pulitzer, se traslada con su familia a una casa del entorno rural de Virginia en un intento de salvar su matrimonio, seriamente perjudicado por sus continuos viajes y su adicción al trabajo.  Además de Navidson, la familia está compuesta por la hermosa exmodelo Karen Green y los dos hijos pequeños de ambos. Poco después, Will descubre que la casa presenta una anomalía arquitectónica singular: su espacio interior es ligeramente más grande que el que debería ocupar según sus dimensiones exteriores. Este es el arranque de El expediente Navidson, un fascinante documento que narra los sucesos acaecidos en la casa de Ash Tree Lane, es decir, La casa de hojas. 
Will Navidson tratará de averiguar qué secreto esconde La casa de hojas, al mismo tiempo que procurará poner a salvo a su fmailia. Un viaje para el que recabará la ayuda de todos los medios a su alcance, incluida la de su hermano gemelo Tom, un profesor universitario y hasta toda una expedición de espeleólogos. Mientras Will y sus seres queridos se enfrentan a los peligos de esta casa encantada, un joven tatuador de Los Ángeles, el carismático y tierno Johnny Truant, malvive y quema las noches a una velocidad vertiginosa de la mano de su inseparable escudero, Lude. Las historias de Truant y Navidson se entrelazarán gracias a un hallazgo que cambiará la vida de todos los personajes inolvidables que pueblan esta monumental novela. (Texto de la contraportada). 

Mi opinión: Una amiga me recomendó esta novela muy encarecidamente cuando le comenté que me encantan las novelas de terror de Stephen King y debo decir que me costó encontrarla, pese a que se publicó en el año 2000, llegó a España aproximadamente sobre el año 2010 y todavía sigue con un precio bastante elevado; la media está en 27€, aunque la conseguí algo más barata en la aplicación Wallapop, unos 22€ de segunda mano en muy buen estado y con gastos de envío incluidos. 
Ahora voy a por el tema de la novela. La verdad es que si bien la historia no es que sea tremendamente original, sí que lo es la forma de maquetar el libro, os dejo dos fotos que sirvan como ejemplo de lo que encontraréis, aunque una foto se ha subido del revés tampoco se va a notar la diferencia: dentro de la novela encontraréis desde páginas con una sola palabra, a partituras, páginas abigarradas de letras con textos en varias direcciones y con diferentes fuentes, fotografías, poemas y aproximadamente unas 400 y pico notas a pie de página.

Acabas por ir dándole vueltas al libro para poder leer según qué páginas, porque lo mismo te encuentras letras que suben, o que bajan... muy curiosa la edición de esta novela. Resulta muy entretenida, si no fuera porque el libro pesa una barbaridad y quizá acabas hasta el gorro de darle vueltas. 
Sobre la trama, decir que la historia principal, la de Will y Karen y sus hijos y todos los personajes que acaban por entrar en la casa internando resolver el misterio de sus pasillos imposibles, me parece bastante buena, aunque me trae recuerdos de otras novelas que he leído anteriormente sobre casas misteriosas, si ir más lejos podría nombrar dos novelas del mismo S. King: La historia de Lisey y El retrato de Rose Madder, sobre todo la segunda, que va sobre un laberinto y un supuesto minotauro, personaje que es recurrente en toda la novela. 
La casa de hojas... ¿qué es lo que hace especial a La casa de hojas? pues para empezar que de repente un día aparece una puerta en una pared que da al exterior, en la que apenas cabría un armario empotrado y de poca profundidad, y al abrir esa puerta encuentran un pasillo completamente negro y sin iluminación, que se tarda en recorrer unos 5 minutos y medio. El tema, por si no fuera bastante con tener un pasillo fantasma en tu casa, es que el pasillo crece y mengua a voluntad, de modo que una noche Navidson se atreve a meterse por el pasillo y encuentra habitaciones, salas gigantescas y una escalera de caracol que baja hasta no se sabe dónde pero que se tarda varias horas en llegar hasta el final. 
Cuando empiezan a llegar los expertos en espeleología y se organiza una expedición, resulta que la casa es interminable, que la radio deja de funcionar a los pocos kilómetros (sí, kilómetros) de adentrarse en los pasillos y que la oscuridad es tan profunda que apenas logran iluminar su paso, pero además descubren que no están solos. De vez en cuando se oyen unos rugidos como si hubiera algo no humano, alguna clase de animal allí dentro. Algo que les persigue y puede ser capaz de hacerles perder la cordura. Y hasta aquí quiero tirar de este hilo, quiero que si alguien lo desea leer lo descubra por sí mismo.
Sobre la historia de Johnny Truant y sus más de 400 pies de página, pues para mi -repito, es mi opinión- ha sido casi una molestia, porque interfiere mucho en la historia principal, que para mí es la de la familia Navidson, el hecho de que te venga un numerito de nota al pie y que esa nota se extienda en divagaciones de Johnny a veces durante tres o cuatro páginas enteras. Cuando al fin la extensísima nota al pie termina, has de retroceder algunas páginas para retomar el hilo de la historia principal. 
Partes de la novela que encuentro accesorias en este libro de 709 páginas, las páginas de poesías, el buen montón de páginas que transcribe las cartas que Pelafina (me fascina el nombre), la madre de Johnny, le escribió a su hijo durante años desde el hospital psiquiátrico en el que permanece ingresada desde que él era un niño, hasta su fallecimiento; el montón de notas a pie de página que hacen referencia a entrevistas, revistas, libros, artículos y demás que (además) ni siquiera existen, han salido todos de la cabeza del escritor. 
La historia de Johnny en sí misma no me molesta, es la manera en la que está entretejida con la historia de los Navidson lo que me molesta, aparte de que es un personaje que en la contraportada del libro se describe como tierno y carismático y a mi no me parece ni una cosa ni la otra, la imagen que saco de él es la de un politoxicómano, promiscuo y obsesivo al que la transcripción del manuscrito de la novela que encuentra en la casa del vecino fallecido de su mejor amigo Lude casi le lleva hasta la locura y la muerte. 
Como curiosidad, comentar que la propia novela aparece dentro de la novela. Uno de los personajes está leyendo este libro dentro de la historia. 
Dejo por aquí el enlace a la web del autor y todavía no he decidido si recomiento esta novela o no porque es extremadamente original y por qué no decirlo, un tanto rara y complicada. 
Sinceramente, esperaba un poco más. 
Postdata: curiosidad curiosa, una más de las que contiene el libro, la palabra Casa aparece coloreada en azul en todas las ocasiones en las que aparece en la novela, en todos los contextos y en todos los idiomas.

viernes, 7 de abril de 2017

Mientras escribo, Stephen King.

El argumento: Pocas veces un libro sobre el oficio de escribir ha resultado tan clarificador, útil y revelador. Mientras escribo empieza con el relato de la asombrosa infancia de Stephen King y su extraño y temprano interés por la escritura. Una serie de vívidos recuerdos de la adolescencia, de la universidad y de los años de lucha que lo llevaron a la culminación de su primera novela, Carrie, aportan al lector ua amena y divertida perspectiva sobre la formación del escritor. A continuación King describe las herramientas básicas del oficio y expone sus opiniones personales sobre el secreto de la escritura. Mientras escribo culmina con el conmovedor relato de cómo su necesidad de escribir lo estimuló de su casi fatal accidente en el verano de 2000 (texto de la contraportada).

Mi opinión: Este pequeño libro ha sido para mi casi como asomarme por encima del hombro de mi escritor favorito, que es King, y ver cómo se gestaron algunas de sus más conocidas novelas. Me ha encantado descubrir en sus técnicas de escritura que odia hacer escaletas y esquemas y que no los usa para sus obras, que es algo que yo odio hacer y que cuando me he visto obligada a usar para cualquiera de mis escritos me ha hecho sentirme encorsetada y poco libre. 
King también es de la opinión de que el escritor es un mero transcriptor de lo que hacen sus personajes, que es como yo me he sentido muchas veces, como una voayeur de la historia que estaba sucediendo dentro de mi cabeza y que me esforzaba por escribir a borrones y grandes trazos antes de que la escena pasase y se me escapase como el agua entre los dedos. 
Descubrir que un grande la literatura como es para mi Stephen King tiene ciertos puntos en común con una humilde juntaletras como yo, que aún no he publicado nada y no sé si algún día siquiera volveré a escribir con la intención de, al menos, acabar dignamente alguno de los dos manuscritos que tengo a medias desde antes del embarazo de mi hija; y de esto hace casi 5 años.
Odio subrayar los libros y es algo que casi nunca hago, pero dentro de este casi se incluyen algunos ejemplares estupendos como El Alquimista de P. Coelho, El Secreto de Rhonda Byrne y ahora también Mientras Escribo de Stephen King. He subrayado frases como por ejemplo: 
- El acto de escribir puede abordarse con nerviosismo, entusiasmo, esperanza y hasta desesperación (cuando intuyes que no podrás poner por escrito todo lo que tienes en la cabeza y el corazón). Sepuede encarar la página en blanco apretando los puños y entornando los ojos, con ganas de repartir hostias y poner nombres y apellidos, o porque quieres que se case contigo una chica, o por ganas de cambiar el mundo. Todo es lícito mientras no se tome a la ligera. Repito: no hay que abordar la página en blanco a la ligera. (Página 119). 
-Escribir bien significa prescindir del miedo y la afectación. De hecho, la propia afectación (empezando por la necesidad de calificar de "buenas" determinadas maneras de escribir, y otras de "malas") tiene mucho que ver con el miedo. Escribir bien también es acertar en la selección previa de herramientas. (Página 141).
-Las palabras crean frases, las frases párrafos, y a veces los párrafos se aceleran y cobran respiración propia. (Página 149).

Para una aprendiz de escritora como yo, estas frases  entre otras, resultan inspiradoras y animan a retomar el hábito de escribir. 

Recomiendo este libro a todos aquellos que -como yo- a veces intentan escribir y se enfrentan al reto del folio en blanco, el desánimo o la falta de ideas, incluso a todos los que no son fans de Stephen King.