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martes, 29 de septiembre de 2015

Gigoló, José de la Rosa.

El argumento: Su novio está de viaje, sus amigas ocupadas y María ha decidido hacerlo: contratar los servicios de un gigoló por una sola noche. Sin embargo, aquella experiencia de sexo pagado con un desconocido (Allen) quizá sea más trascendente de lo que esperaba. Dos años después se encuentran de manera fortuita, cuando ella está a punto de casarse con el hombre de su vida. Así descubre que Allen lleva desde entonces buscándola, y también que una hora de sexo por 500 libras ha podido cambiar sus destinos para siempre. (Texto de la contraportada, parcial). 

Mi opinión: Creo que lo más justo es empezar diciendo que casi nunca leo novela romántica en sí y mucho menos erótica, porque me dan pereza; pero esta me la recomendó una buena amiga y además se la había dedicado el autor en persona y me dijo lo típico de "tía, tienes que leerla", y así fue que yo, la persona menos romántica/erótica del mundo, que ni siquiera he leído la archifamosa trilogía de Grey porque me da pereza, aproveché un inciso en la colección de novelas policíacas para meterme en esta novela.

La historia en sí en sencillita, una chica que en un momento de locura para salir de su vida  súper cuadriculada, paga una hora (no una noche, no, una hora) de sexo sin compromiso con un prostituto. Y éteme aquí, que el experimentado gigoló, nota algo cuando está zumbándose a la muchacha, que le hace sentirse diferente; vamos, como que radicalmente decide cambiar de vida y no volver a acostarse con nadie si no es por amor.

Supongo que debe ser una idea muy romántica, pero hay veces que pienso "será psicópata el tío", pero bueno... sigamos. Por las casualidades de la vida, María se encuentra accidentalmente con el gigoló en una fiesta organizada en honor de su próxima boda con su novio de toda la vida, el mismo que tenía ya cuando contrató al prostituto. Y vaya, que se reconocen, sin lugar a dudas están completamente seguros de ser quienes fueron hace unos dos años en una hora de sexo por 500 libras en una habitación de hotel. Y Allen, porque el protagonista es como las herramientas que llevan su nombre, vale para todo el muchacho, da gloria a dios por su suerte y decide no dejar de tantear a María hasta que ella acceda a darle una oportunidad.

Me rallan las faltas de ortografía, una novela pierde un montón de puntos cuando encuentro faltas garrafales, que yo también las hago, hasta escribiendo para el blog, pero me parece una señal de dejadez el encontrarlas en los libros y las encuentro en libros carísimos y de autores conocidísimos y no es que yo sea una Grammar Nazi, ni mucho menos, ni filóloga, ni correctora de estilo, es que me chirrían los ojos cuando leo que "ella se sentó sobre los mulos de él" supongo que quiere decir muslos, es obvio, pero me chirría y también me chirría cuando encuentro varias veces el nombre del protagonista escrito con tres L, Alllen. O el tiro de gracia, que en este caso está casi al principio de la novela, cuando la protagonista se queda un poco chafada y el novio le pregunta qué le pasa y ella dice que tiene "abstemia" primaveral; debo entender que quiso decir "astenia" pero es una patada en el culo y ensombrece a la historia esos fallos tan evidentes.

No quiero ser una aguafiestas, ya digo que la historia en sí está bien, hay personajes que son asquerosos desde el principio, entre ellos es novio de la prota, que para que nos quede bien clarito se repite muchas, muchas veces en el texto que la conoce muy bien, super bien, requete bien, tanto pero tanto, que da todo el asco el jodido novio. La súper amiga, que da todo el asco del mundo, porque lo único que le interesa es ser la gran protagonista y que no la soportaría yo al lado ni cero coma; pero es lo que siempre digo: que unos personajes literarios me afecten como para despertar en mi esas emociones aunque sean desagradables, con esa intensidad, es porque están trabajados hasta el punto de ser muy realistas. 

De Allen, ¿qué decir? es atento, detallista, está muy bueno y es maravilloso estupendo y fantástico y le va a dar una rampa, porque está todo el rato empalmadísimo y así no se puede estar, por dios. Me canso cada vez que el texto hace alusión a que se pone cachondo con solo olerla o tocarla, pero bueno, si al protagonista le sobra virilidad y energía no voy a ser yo quien le dé una tila. 

El final... estuvo bien, porque María se da cuenta de que eso que está viviendo, esa rutina aplastante por la que se va deslizando chafada y bailando al son que marcan otros, es SU vida y hace bien en mandarlo todo a paseo y empezar a vivir.

Nota: Quiero una suegra como esa, la madre del novio de toda la vida y una madre como la de María, también. 

Del autor, no le conocía y no sé si volveré a leer algo sobre él, la historia en sí no me ha desagradado, pese a lo que pueda parecer por mi reseña, pero creo que si me lo vuelvo a encontrar prefiero darle una oportunidad a los libros que tiene de otros géneros. Tiene un palmarés estupendo y una trayectoria bastante buena como escritor y desde aquí lo felicito y lo recomiendo, porque sin haberla leído, igual en estas 284 páginas hay más romanticismo/ erotismo que en los tres tochos de 800 páginas cada uno de mr. Grey. Y además es un autor español, de mi provincia, y así barremos para casa. 

Su perfil en wikipedia, aquí.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Don de lenguas, Rosa Ribas y Sabine Hofmann

El argumento: Barcelona, 1952: quedan pocas semanas para el Congreso Eucarístico y la consigna oficial es dar una imagen impoluta de la ciudad. Ana Martí, cronista de sociedad de La Vanguarda, encontrará en el encargo de cubrir el asesinato de Mariona Sobrerroca, una conocida viuda de la burguesía, su oportunidad par escribir sobre temas serios. Deberá trabajar con el inspector Isidro Castro de la Brigada de Investigación Criminal, pero la joven pronto descubrirá nuevas pistas que descifrará con la ayuda de Beatriz Noguer una prima lejana que resulta ser una eminente filóloga. (Resumen del texto de las solapas).

Mi opinión: Es en este volumen en el que conoceremos por primera vez a Ana Martí y a su prima lejana Beatriz Noguer, las dos mujeres más revoltosas de la familia, que se adentran en un mundo oculto tan grande, que les puede costar la vida. 

Ana se nos presenta como una periodista a la que nadie toma en serio y por lo cual, en La Vanguardia, se le ha asignado llevar la crónica de sociedad, puesto en el que ella siente que pierde el tiempo, por eso cuando aparece en su vida la investigación del asesinato de Mariona Sobrerroca a la que además conoció personalmente, decide entregarse tan a fondo, que deja de seguir los consejos del inspector a quién ha de copiar al dictado los textos para los artículos y decide investigar por su cuenta.

Casi accidentalmente, conoce a su prima lejana Beatriz Noguer, que ha sido "depurada" por el régimen de Franco y que por sus ideas poco afines a la dictadura, se encuentra un poco marginada en la sociedad barcelonesa. 

Las tramas me han gustado mucho, hay personajes muy interesantes, como la criada de Beatriz que merece un spin-off para ella sola, si no fuera porque se la cargan a mediados del libro. 

Me causa curiosidad todo lo que relata esta historia en cuanto se refiere a los mundos ocultos de una época en la que la censura de la dictadura se supone que hacía la vida bastante difícil y en esta novela he descubierto que lo de "hecha la ley, hecha la trampa" ya viene de antiguo, pues no son pocos los trapicheos que se hacen bajo mano y que todos aquellos que tienen conocimiento fingen no enterarse.

Debo reconocer que me ha gustado más la historia de "El gran frío", pero es sólo una opinión personal. 

Aunque los enlacé ya en el post anterior sobre el segundo volumen de estas autoras, enlazo de nuevo el link al perfil de Rosa Ribas en Wikipedia, y el de Sabine Hofmann en Lecturalia.

domingo, 20 de septiembre de 2015

El gran frío, Rosa Ribas y Sabine Hofmann.

El argumento: Todas las previsiones anunciaban que el invierno de 1956 iba a ser el más frío que se recordaba en el país e iba a cubrir toda la geografía española de nieves sumiéndola en temperaturas bajo cero. Pero las noticias llegan cuando llegan y no esperan, y el frío no será un obstáculo para que la periodista Ana Martí, de El Caso, acuda a un aislado y remoto pueblo de El Maestrazgo para escribir un reportaje sobre Isabel Castán, una niña que al parecer presenta en manos y pies los estigmas de la Pasión. (Texto de las solapas)

Mi opinión: Lo primero quiero decir que para entender al 100% este libro es recomendable leer primer el volumen "Don de lenguas" de las mismas autoras y no hacer como yo, que los he leído en orden inverso y me he perdido parte de la gracia que supondría leerlos en el sentido correcto.

Este volumen, como su hermano "Don de lenguas" pertenecen a la colección de novelas policíacas que vengo leyendo y comentando en los últimos días, pero no así pertenecen al género policíaco, sino al de novela negra, pues la protagonista no es policía sino periodista. 

La historia en sí promete, año 1956, la censura campa a sus anchas, pues estamos en los tiempos de la dictadura franquista, las verdades hay que escribirlas tan sutilmente camufladas para pasar el corte del censor, que a veces ni siqiuera parecen noticias. Y Ana Martí es una periodista a la que le gusta la verdad y muy poco los censores. Para captar estos detalles es mejor leer primero el volumen de "Don de lenguas" al que se hace referencia en varios pasajes de este libro.

Pongámonos en situación, una mujer periodista aislada en un pueblo de la tenebrosa España profunda en la que las mujeres no son periodistas, no son nada que pueda desempeñar un hombre; una mujer puede ser ama de casa, madre, costurera y otros cuantos trabajos más, pero ¿periodista? Por eso cuando llega al pueblo donde debe conocer a la Santita, se encuentra con la curiosidad descarada y el rechazo a partes iguales entre las gentes del pueblo.

Cuando Ana se ve obligada a permanecer en el pueblo de Las Torres indefinidamente porque debido a la ola de frío se han quedado aislados, casi enloquece y poco a poco se va mimetizando con la gente del pueblo; todo con tal de llegar a conocer a Isabel, la Santita, la niña de los estigmas. 

Me ha gustado mucho lo bien trazados que están los personajes, las gentes del pueblo con las que Ana se relaciona, la dueña de la posada, el maestro, Eugenia, la niña inteligentísima... me gusta el giro narrativo de eliminar a algunos personajes que son importantes, pues a mi también me gusta matar a mis protagonistas o secundarios, pues es un giro que el lector casi nunca espera. 

En cuanto a la resolución del caso, pues qué decir sin estropear la lectura... Hubo momentos en los que yo, como mi tocaya, pensé que si los estigmas eran reales, a ver cómo iba a salir del atolladero la historia, pero la resolución en sí me parece estupenda. 

El personaje de Mauricio es magistral y si fuera una persona real sería para darle una medalla, por el papel que desempeña en el final de la historia.

 Como siempre, facilito un enlace al perfil de las autoras en wikipedia, Rosa Ribas y Sabine Hofmann y recomiendo una vez más leer "Don de lenguas" antes que este volumen, si como en mi caso se dispone de las dos novelas.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Y punto, Mercedes Castro.


El argumento: Mujer policía en un mundo que derrocha testosterona, la agente Clara Deza tiene que lidiar cotidianamente con hombre que o bien la tratan con condescendencia, o bien con hostilidad e incomprensión, según se tercie. Pero es la única capaz de ver la conexión entre tres supuestos suicidios que ocultan una trama de violencia brutal y despiadada, con vínculos con el mayor capo criminal de la ciudad y cuyos tentáculos tal vez se extiendan hasta la propia comisaría donde trabaja. Texto de la cubierta trasera.

Mi opinión: Lo más justo es reconocer que me costó mucho hacerle al modo en el que está redactada esta novela y por consiguiente, día tras día se me hacía cuesta arriba cuando cogía el gran volumen y me disponía a leerlo para acompañar a mi hija mientras se duerme.
Este problema me acompañó más o menos durante las primeras 100 páginas de las 656 de las que consta la novela, puede parecer mucho esfuerzo para adaptarse a una lectura, pero lo cierto es que después, una vez acostumbrada a que la novela está redactada así, y punto (qué redundancia) te das cuenta de que la historia es muy buena. 
Me ha gustado por los giros imprevistos, por la dureza que Clara ha de demostrar en comisaría a diario y por cómo cambia cuando está con su marido en casa, cómo se da cuenta de que le necesita y cómo a veces le cuesta abrirse a él.
Como en otra de las novelas de esta colección, nos encontramos ante el hecho de que la protagonista se ve obligada por las circunstancias a trabajar con una ex pareja (Carlos) que si bien para ella ya no significa nada, no deja de ser un trago tener que trabajar con él a diario, con todo lo que le conoce, con todo lo que odia de él y todo lo que una vez amó y ya no existe.
Me declaro fan, qué coño, muy fan del marido de Clara, sobre todo desde el momento en que un pez gordo de comisaría le exige que le explique qué estuvo haciendo la noche anterior para no haber atendido una llamada de teléfono y ella le pone en manos libres una llamada con él y su marido, con toda la pachorra y mala leche del mundo le dijo que estaban ocupados follando. Joder, casi me levanto y me pongo a aplaudir en ese momento.
El desarrollo de la novela es muy bueno, aunque a veces me cuesta discernir cuando Clara se expresa en voz alta y cuando está pensando para sí misma, debido al modo en que está redactado, pero bueno, igualmente está genial.
El final es abierto, hay una rendija por la que no se sabe qué es lo que pasa... y eso me fastidia, pero bueno, nadie es perfecto. 
También coincide con otra de las novelas de la colección en que Clara tiene una suegra que es una petarda y eso ya empieza a ser un personaje recurrente, que además se cumple en la vida real, porque ¿quién no ha tenido alguna vez una suegra con la que no hacía migas completas? yo creo que todos... 
La página de la autora en wikipedia, la dejo por aquí y como curiosidad, contar que la autora tardó 9 años en escribir esta obra y que ella no la considera del género policíaco, veo que no coincide en el criterio con Círculo de lectores. 
Una nota: me parece tan perfectamente descrito el momento en que Clara acude al escenario del crimen en el que la víctima aún de cuerpo presente es una mujer joven y hermosa y cómo sus propios compañeros hacen bromas de pésimo gusto sobre la fallecida en su presencia, cómo ella siente náuseas, cómo le sube la rabia y ha de abandonar por no liarse a tiros allí mismo con esos compañeros todos hombres, que sólo por este pasaje, merece la pena leer todo el libro.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Nadie quiere saber, Alicia Giménez Bartlett.

El argumento: Del mismo modo que hay heridas que se cierran en falso y basta un recuerdo, acaso un sueño, un detalle, para desempolvar episodios enterrados en el tiempo, hay casos policiales que al parecer, por obstinación de alguien merecen una segunda oportunidad. A la inspectora Petra Delicado y al subinspector Fermín Garzón les ha tocado en suerte ponerse al frente de la reapertura de un caso de un crimen cometido en 2008: el asesinato del empresario textil barcelonés Alfonso Siguán, cuyo cadáver se halló en su apartamento, adónde había acudido en compañía de una joven prostituta. (Texto de las solapas).

Mi opinión: Lo primero que debo hacer, por justicia, es reconocer que no estaba familiarizada con el personaje de la inspectora Petra Delicado, de la que incluso se emitió una serie de televisión hace unos años con Ana Belén como  protagonista. Así pues, me enfrenté sin prejuicios a la lectura de esta novela policíaca.
El personaje de Petra, una mujer con muchísimo carácter, justa, amable cuando lo ha de ser y dura cuando es necesario y cuando le da la gana también, es de simpatía fácil, quiero decir que raro debe ser no simpatizar con ella; el subinspector Fermín, compañero de Petra es casi su antítesis, casi patético, casi divertido, casi absurdo a veces, pero no por ello peor compañero de la audaz Petra, y por ello y por sus golpes de humor se ha ganado mi respeto.
Veo, por su perfil en Wikipedia (aquí) que la obra que nos ocupa es la novena ya de la saga de Petra Delicado, así que vaya manera la mía de entrar cual elefante en la cacharrería y empezando la saga casi por el final, hasta ahora. 
La trama de esta novela está muy bien trazada, una casi no sabe de quién ha de desconfiar y esa es la parte que me encanta de la literatura, porque si en un libro descubres por dónde van a ir los tiros en las primeras 20 páginas, apaga y vámonos. 
Nos adentramos en un caso de gran importancia, pues aunque ha permanecido unos años aparcado en un cajón, cerrado en falso, tal como Petra y Fermín lo abren y empiezan a hacer preguntas, empiezan a suceder cosas extrañas, como si aunque el caso estuviera "dormido" no hubiera estado en ningún momento abandonado. 
Petra y Fermín incluso han de viajar a Roma, para trabajar mano con mano con la policía romana y ahí Fermín se desmadra y nos hace casi un recorrido turístico por la mítica Roma, mientras Petra intenta que el inspector de policía encargado de acompañarla en todo momento no le pase por encima, por lo que habrá de ir sacando ese carácter suyo tan explosivo cada dos pasos. 
La resolución del caso propuesto es ejemplar, ningún cabo suelto, aunque pocos de los implicados queden contentos con la resolución, es muy de agradecer que prime la necesidad de satisfacer al lector casi antes que al personaje literario.
Personalmente, me apunto en la lista de Libros que leeré si me vuelvo inmortal y tengo todo el tiempo del mundo para pasarlo leyendo, la saga de Petra Delicado. Se me ha despertado la curiosidad de saber cómo empezó esta saga, más que la de saber cómo la autora piensa terminarla.
Tendré también que estar atenta a si algún día alguno de los tropocientos canales de la tdt decide reponer la serie televisiva y, esta vez sí, darle la oportunidad que en su momento no le di.

jueves, 10 de septiembre de 2015

No nos dejan ser niños, Pere Cervantes.

El argumento: Ciudadela, Menorca. Cuando María Médem se reincorpora a su puesto de agente de la comisaría local tras una baja maternal coincide con la aparición en la isla de dos sexagenarias asesinadas. En los domicilios donde se descubren los cuerpos se dan tres coincidencias: un fuerte olor a algo parecido a la hierbabuena, una misma canción de Raphael reproduciéndose una y otra vez en el ordenador y un orden estricto en todas las estancias. El pasado de María como integrante del grupo de Homicidios de Barcelona es razón suficiente para que le encarguen una investigación que se augura compleja. (texto de las solapas) 

Mi opinión: En esta segunda inmersión en el mundo de las novelas policíacas que estoy redescubriendo gracias a la colección de Círculo de Lectores, me encuentro ante una historia fácil de leer, cómoda y atractiva, te atrapa y hace que no quieras dejar de leer hasta descubrir quién es el asesino, pero... siempre hay un pero... y ahí empiezo con las cosas que no me gustan.

Está el personaje importantísimo que es la suegra de María, que si bien es una cabrona de tomo y lomo, al final de la historia hay un giro que hace que todo lo que viene pareciendo desde su primera línea como personaje, haya sido sólo un mero espejismo y no me acaba de encajar, no me cuadra.

Luego está el marido de María, que vive a caballo entre Menorca y Shanghái, donde lleva una vida paralela, tiene otra mujer y otras obligaciones que no son solo la de trabajar. Todo esto a espaldas de su esposa, que atiende al bebé como puede, trabaja de policía y encima tiene que aguantar a la suegra. Más gordo no me puede caer este personaje, así de primeras. De segundas, el personaje me parece mal acabado; me explico, regresa a Ciudadela cuando la situación entre su esposa y su madre se hace insostenible y casi peligrosa para el bebé de ambos, al tener que regresar la mujer que tiene en Shanghái le abandona y él regresa triunfal a hacer el papel de marido ejemplar y padre perfecto e hijo adorable y aquí no ha pasado nada. La tonta de María acaba el libro y no se ha enterado de que tiene cuernos para varias cabezas. 

Roberto, su expareja y compañero durante esta investigación y con el que tendrá un affaire, un desliz o una aventura pasajera, pero que queda ahí... en uno de esos cabos sueltos, uno de esos que tan poco me gustan como lectora.

Sobre la trama y la investigación que llevan a cabo los personajes y que acaba con la detención de la asesina, poco que decir, está muy bien llevada, yo también pensé hasta el último momento que la suegra era la mala de la historia, pero mira tú por dónde, me sorprendí mucho con el desenlace.

No me ha gustado de la novela el que note esos cabos sueltos, que María no descubra que el marido le lleva siendo infiel mucho tiempo y que no se hable de una decisión del personaje respecto a su relación con su expareja, si se queda en un simple polvo o si da para más. 

¿Quizá estos mismos personajes y tramas tengan continuación en otro libro y de ahí que queden algunos hilos sueltos? No lo sé, pero no estaría mal, porque odio los cabos sueltos y pierde muchos puntos un libro cuyo final no está atado y bien atado. 

La página web del autor, aquí. Está muy bonita y muy bien estructurada, en ella veo que este autor tiene varios libros publicados ya y que este que nos ocupa es el último, desde aquí le animo a seguir en otro volumen con las historias que quedan inacabadas en esta novela. 

viernes, 4 de septiembre de 2015

María Chapdelaine, Louis Hémon.


Argumento: En la comarca de Québec, en Canadá, las tierras son duras de labrar porque están heladas la mayor parte del año, los veranos breves e intensos y la primavera y el otoño casi un espejismo entre dos extremos, el frío y el calor. Los colonos franceses han ido haciendo suyo el terreno a base de aprovechar el breve verano para arrancar árboles y convertir el suelo de la selva en tierra de labranza. Las aldeas no son más que unas pocas casas agrupadas, y algunos, los más valientes, viven alejados de todo núcleo urbano, como queriendo vivir más cuerpo a cuerpo la lucha contra la naturaleza en la batalla por hacer retroceder la selva. La familia Chapdelaine, con sus seis hijos, son unas de esas familias de valientes.

Mi opinión: Queriendo hacer una pausa en la colección de novelas policíacas me dispuse a leer este librillo viejo, casi desencuadernado y amarillento que encontré por casa, en uno de esos lotes de libros que, de vez en cuando, me trae mi suegro y que saca de sabe Dios dónde. Me atrajo el nombre del libro y allá que me fuí....
La protagonista de esta pequeña novela no es María, la segunda hija de Samuel y Laura Chapdelaine, el auténtico protagonista es el frío, y comparte trono con la nieve y el invierno. María no es más que una víctima de las circunstancias.
Pongámonos en situación: el tío Chapdelaine (el autor -o quizá el traductor del original en francés- se refiere a los padres de familia como el tío y la tía Chapdelaine) durante los años de su matrimonio ha sido propietario de hasta cuatro fincas en las que ha trabajado duramente por hacer retroceder al bosque y ganarle tierras para cultivo, primero en solitario y luego acompañado en las duras tareas por sus hijos mayores conforme fueron creciendo. Pero de todas estas fincas se fue "hartando", cuando por fin parecía que la casita que habían construido con sus propios medios era lo suficientemente confortable, cuando parecía que por fin tenían un mínimo de comodidad para ellos, sus hijos y hasta para sus bestias, sentía una inexplicable desazón... un hartazgo, un hastío, unas ganas de cambiar de sitio que hacían que él, su esposa y toda su prole se mudaran a otro sitio -siempre más hacia el norte, más al frío- y comenzaran de nuevo. 
Y es en una de estas cuando, con los niños ya crecidos, los dos varones mayores trabajando en serrerías durante meses fuera de su casa y María, la segunda, ya convertida en una mocita casadera, cuando comienza la historia. Se hace referencia a que María regresa de haber estado un tiempo de viaje en casa de unos familiares en un núcleo urbano más grande que lo que les rodea y regresa tan encantada, que se da cuenta de que su vida es triste, solitaria y sombría, allí en medio del bosque, aislados durante meses de todos, sin tan siquiera poder ir a misa cada domingo.
Pero María también tiene otro motivo para que su casa se le haya quedado pequeña, en la ciudad en la que ha estado durante su visita a los familiares, se ha reencontrado con un amigo de la infancia que, como ella, ya no es tan niño y se ha producido un flechazo a la antigua usanza, de aquellos de los que constaban básicamente con mirarse a los ojos de refilón pretendiendo que nadie se diera cuenta. 
Y como María es una moza hermosa y casi misteriosa por estar tan alejada del poblado, de repente se encuentra con que tiene varios pretendientes sobre la mesa y se ve en la tesitura de escoger entre el elegido de su puro corazón; el muchacho viajado, que regresa por vacaciones a ver su familia pero que le promete llevarla a Estados Unidos si se casa con él y el vecino de toda la vida, que ha comprado sus propias tierras cerca de la finca de su padre y que propone construirle una casa a su gusto.
Todo se precipita durante un invierno en que, intentando cumplir una promesa, Francisco Paradis, el pretendiente al que ella ama, fallece perdido en las nieves del norte al desorientarse durante una gran tormenta cuando iba a visitarla. 
Ella entra en una tristeza tan pura como el amor que sentía por el muchacho con el que apenas había intercambiado unas cuantas frases dulces y sus padres, que son muy espabilados (irónicamente hablando) para curarle el mal de amores, la llevan a hablar con el cura, que le dice que no tiene derecho a entristecer a su familia con su sufrimiento porque, al fin y al cabo, ella y Francisco no eran novios, él no había pedido a su padre el permiso para cortejarla y por tanto sólo debe considerarse como que ha perdido un amigo. Y aquí me entraron unas ganas de darle de hostias a mano abierta al cura de marras.
Y mientras la pérdida de este primer amor casto hace a María aborrecer más el frío, el invierno interminable y el aíslamiento, las palabras de un segundo pretendiente que promete llevarla a Estados Unidos, donde todo es tan diferente... hacen peso en su corazón y casi le da el sí a aceptar el compromiso. 
El amigo de toda la vida, que ve que el tren se acerca peligrosamente a la estación, entendamos que el tren es María y que se quiere ir de allí casi volando, da un paso adelante con salto mortal y pirueta y le declara su amor, aunque María casi ni le quiere escuchar, porque es algo que ella sabe de toda la vida, pero que es más fácil hacer ver como que no lo sabe.
Para rizar el rizo, la tía Chapdelaine, su madre, enferma de... de qué? no se sabe, el rudimientario médico no sabe qué tiene, el curandero que traen para que la vea no sabe qué tiene... el cura sólo sabe que se va a morir... y, se muere en cosa de pocos días. 
El último capítulo del librito es la conciencia de María, reflexionando sobre todo lo que conoce, sobre todo lo que desconoce y sobre su familia y la ausencia y de su madre y eso la llevará a tomar la decisión definitiva sobre con quién habrá de casarse.

Leer este libro es como mirar por un agujero que conduce a otra dimensión y ver a nuestros ancestros cómo eran, de beatos, de santurrones, de obcecados.... y dan ganas de tirarse de los pelos más de una vez.

El perfil del autor en wikipedia, aquí. Esta novela ha sido llevada al cine en muchas ocasiones, aunque no he tenido el gusto de verla personalmente ninguna de las películas.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Nunca ayudes a una extraña, J.M. Guelbenzu.


 Argumento: Una dama de la buena sociedad se ha suicidado tras ser víctima de una agresión y todo el mundo conviene en que es mejor correr un tupido velo. Pero para la implacable juez Mariana de Marco y su inesperado aliado, el periodista Javier Goitia, el abrumador silencio no es sino el indicio de que algo oculto ha de ser desvelado, aunque para ello tengan que hacer frente al opresivo ambiente de conspiración que se respira en la pequeña ciudad. 

Mi opinión: Primero creo que debería explicar cómo he conocido a este autor y los sucesivos que iré reseñando sobre temática policíaca en los próximos días; me llamó una agente del Círculo de Lectores y me convenció para que comprase una colección que estaba segura de que me iba a gustar, viendo mi historial de compras y aunque a casi ninguno de los escritores los conocía ni de oídas (pensad que llevo prácticamente dos años y medio casi sin leer), y los títulos no me sonaban, acepté. No sé si fue más bien por pena, porque hacía mucho tiempo que no compraba nada en círculo, pero ¡¡bendita la hora!! Estoy descubriendo a autores que me están encantando y novelas que enganchan de verdad y que van a ir directamente a mi balda de favoritas. 
Y ahora, como dijo Jack el destripador.... Vayamos por partes.

Este ha sido el primer volumen de la colección que leí, al principio no me enganchaba, el protagonista -Javier Goitía- tiene una manera peculiar de expresarse, no sé cómo definirlo, como si hablara todo el rato en castellano antiguo, como si todo el rato estuviera cortejando al idioma con sus palabras. Me costó un poco adaptarme, pero luego acepté que era parte de la "magia" del personaje y todo fue mucho más fluido; luego me rechinó un poco que los nombres de las ciudades no estén escritos, toda la acción se sitúa en la ciudad de G.... ¡Hala! échale imaginación, porque te describe el callejero, monumentos, las playas, con pelos y señales, con nombres de calles incluso, pero no te da el nombre de la ciudad. 
También hace alusión a otros casos, de otros libros, protagonizados por la parte femenina del libro, la agudísima juez Mariana de Marco, que es un personaje al que dan ganas de tener como amiga íntima, porque es tremendamente noble y eficaz, además de tener un cuerpazo y estar buenísima para sus años, he entendido que andaba rondando la cuarentena.
Es un poco rollo que se incluya en una colección un libro que forma parte de una serie, aunque sea una historia completa en sí mismo, lleva a confusión las alusiones a otros casos de la juez, como he comentado en otros párrafos.
La historia me ha gustado mucho, a algunos personajes daban ganas de abofetearles y a otros de tirarles de la oreja y eso es debido a que son tan reales que casi les pongo caras y cuerpos y eso, para mi, es muy buena señal.
¿Si volveré a leer algo de este autor? Posiblemente en otra ocasión, cuando me ponga al día de lecturas atrasadas, vuelva a sentir nostalgia de Mariana de Marco y busque otros casos de la serie de este buen escritor. 
El enlace a su perfil de Wikipedia, aquí.
Recomiendo este libro para los aficionados al género y para los que, como yo, llevaban tiempo sin leer y no sabían ni por dónde empezar para volver a sumergirse en el mundo de la literatura.