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sábado, 5 de agosto de 2017

Un lugar a donde ir, María Oruña

El argumento: Han transcurrido varios meses desde que Suances, un pequeño pueblo de la costa cántabra, fuese testigo de varios asesinatos que sacudieron a sus habitantes. Sin embargo, cuando ya todo parecía haber vuelto a la normalidad, aparece el cadáver de una joven en la Mota de Trespalacios, un recóndito lugar donde se encuentran las ruinas de una inusual construcción medieval. Lo más sorprendente del asunto no es que la joven vaya ataviada como una exquisita princesa del medievo, sino el objeto que porta entre sus manos y el extraordinario resultado forense de la autopsia. Cuando hasta los más escépticos comienzan a plantearse un imposible viaje en el tiempo, comienzan a ocurrir más asesinatos en la zona que parecen estar indisolublemente unidos a la muerte de la misteriosa dama medieval. Mientras Valentina Redondo y su equipo investigan los hechos a contrarreloj, Oliver Gordon, ayudado por su viejo amigo de la infancia, el músico Michael Blake, buscará sin descanso el paradero de su hermano Guillermo, desaparecido desde hace ya dos años, y descubrirá que la verdad se dibuja con contornos punzantes e inesperados.

Mi opinión: Con esta segunda novela que leo de esta autora me ha sucedido exactamente lo mismo que con la primera, la cogí con muchas ganas y a las pocas páginas me vine abajo, como si se me pasaran las ganas (no descarto que sea un problema personal mío y no tenga nada que ver con la literatura de la señora Oruña) y la abandoné durante unas semanas. Luego la volví a recuperar, en el caso de este volumen no necesité empezarlo de nuevo desde el principio pues no había estado tanto tiempo abandonada. Y ahí sí ya que me volví a enganchar y ya fue devorada hasta el final. 
Diré a favor de la escritora que su manera de escribir es ágil y cómoda de leer, no resulta pesada, ni empalagosa, ni hay que leerla con un diccionario cerca por lo rebuscado de sus palabras. Sí reconcozco que he buscado en (san) Google casi todas las localizaciones de la novela, empezando por la Mota de Trespalacios y acabando en el sótano de las golondrinas. Desconocía los datos que la autora nos facilita sobre la riqueza del suelo de Cantabria en cuevas y yacimientos prehistóricos y de otras épocas, pinturas rupestres y demás tesoros. Sinceramente, la lectura de esta novela dan ganas de ir por esos lares de vacaciones temáticas. 
Sobre el argumento, me ha parecido muy original la aparición de la chica muerta vestida de princesa medieval y con una moneda antigua entre las manos, me ha gustado mucho cómo ha deshilado la madeja que componen los diferentes hilos de los personajes de esta historia, que son muchos. 
A Valentina, Oliver, Sabadelle, Cardona y a otro gran número de personajes ya les conocíamos de la primera novela, Puerto Escondido (enlace necesario) y es casi como volver a encontrarse con un viejo grupo de amigos el abrir una novela y volver a verse con ellos. 
El estilo de esta escritora, tan descriptivo y hermoso me recuerda mucho a Dolores Redondo y sus descripciones de Navarra tan bellas que encontramos en la Trilogía del Baztán; si te gustó Dolores, es muy posible que María Oruña también te encante.
Al final del libro encontramos un guiño literario que nos hace pensar en que pronto tendremos una tercera parte a la historia de Valentina, Oliver y todos los demás. La espero con ganas. 
Dejo por aquí el enlace a la página oficial de María Oruña.