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jueves, 29 de julio de 2010

Perdona si te llamo amor, Federico Moccia.

El argumento: Niki tiene 17 años, toda la vida por delante y vive una juventud divertida y casi desenfrenada mientras sale con su grupo de amigas, las Olas. Alessandro, Alex, tiene 36, es publicista y acaba de darle plantón su novia de toda la vida, justo cuando él le había pedido formalizar la relación casándose. Debido a un leve accidente de tráfico, Niki entra en la cuadriculada vida de Alex para cambiársela, para rejuvenecerle y para madurar ella a su paso... Pero hay más de 600 páginas para llenarlas de letras y alargar la historia hasta el infinito.

Mi opinión: ¡Qué rumbosa que soy escogiendo alegremente libros para leer! Y qué mala leche me entra cuando veo que tiene más de 600 páginas y que como no me guste y me lo tenga que comer entero, como mínimo porque me he comprometido a leerlo en el blog, me voy a cagar en todo.
Empiezo, lo siento pero es un libro que no me ha gustado, así que si te lo vas a leer y no quieres que te condicione, por favor, NO SIGAS LEYENDO.
¡Por Dios qué cosa más ñoña de novela! La protagonista, la petarda de Niki es la típica niñata adolescente a la que me dan ganas de abofetear repetidamente la cara: prepotente, descarada; no salerosa y atrevida como pretende ponérmela el autor, sino repelente y odiosa, que no para de tocar los cojones, marujear, manosearlo todo y disponer del tiempo y del dinero de los demás sin ninguna clase de respeto hacia las personas. ¿Esto es romántico? ¡¿En serio?! Por Dios, que alguien me mate... Pese a que he tenido páginas para aburrirme, no ha conseguido caerme simpática, lo siento; nunca me han gustado las personas que son "demasiado largas" de esas que les das la mano y se toman el brazo, y la tal Niki, es una de estas.
El señor Alessandro, un tipo de 36 años que le sigue el juego a una chavala de 17, a la chica de 17 que acabo de describir, que se vuelve aún más infantil, petardo y estúpido que ella, y la lleva a todas partes y le paga todos los caprichos.
¿En serio este libro es un Best Seller? Si llego a saber lo que era, paso de leérmelo, como paso absolutamente de ver la jodía película que han hecho de este libro.
El autor de este libro, EN MI OPINIÓN, (que no se me ofenda nadie, que este es mi blog y estas son mis opiniones), va de cultureta, de tipo súper profundo y es un cardo, un coñazo absoluto y pasteloso hasta decir basta. He acabado harta de frases de canciones, de referencias a películas que pretenden ser lo más de lo más y quedar como un tipo súper culto y vivido y por supuesto (y tengo que decirlo) estoy harta que cada dos por tres aparezca la expresión "mal fario", ¿qué pasa, que no conocemos ningún otro sinónimo de mala suerte? Y por supuesto, he acabado harta del callejero encubierto de Roma que mister Moccia nos ha escondido en la historia.
Las conversaciones insulsas, banales y largas como la cola del mismísimo demonio, encima en estas páginas y páginas de charla súper larga, interminables hasta el hastío en las que me pierdo y ya no sé quién dice qué cosa, porque el autor no se entretuvo en poner, al menos de vez en cuando: él dijo, ella respondió, y recursos como estos para que los que no estamos dentro de su cabeza sepamos a qué cuernos se refiere.
Yo no digo que uno tenga que escribir cosas absolutamente reales, la vida suele ser demasiado trágica o aburrida y escribir sobre cotidianidades quizá no tiene gancho, pero este señor se pasa de increíble... me niego a pensar que exista en el mundo gente tan ñoña, facilona y vacía como los protagonistas de la novela. Tal vez soy yo, que he perdido en alguna parte el espíritu del romanticismo, pero que es tan, mejor dicho, que pretende ser tan profunda, tan poética, tan romántica, que se queda como atontada y absurda.
Será todo lo Best Seller que sea, lo habrán traducido a todos los idiomas del universo, que yo a veces dudo de por qué tal o cual libro llega a ser súper ventas, pero a mi, personalmente, no me ha gustado.
A no ser que un día me levante rebozada en azúcar, no creo que vuelva a leer ningún otro libro de este autor. Con uno basta, no deseo tentar mi propia suerte.
El perfil del autor en Wikipedia, aquí.

lunes, 26 de julio de 2010

Marina, Carlos Ruiz Zafón.


El argumento: 1980; Óscar Drai vive en un internado mientras sus padres viajan, pero como se aburre soberanamente, aprovecha las tardes para escaparse y dar paseos por la vieja Barcelona de majestuosas mansiones abandonadas, nobleza decadente y gente que lo tuvo todo y todo lo perdió pero se aferra a su antigua existencia. Siguiendo el sonido de una preciosa voz que canta ópera desde la trompeta de un viejo gramófono se mete de estrangis en la casa de Germán, un viejo pintor que paró el tiempo en su reloj el día en que murió su esposa, la dueña de la voz que canta a tavés del aparato... Pero Óscar no sabe que aún le queda alguien más por conocer en casa de Germán, a su hija, Marina. Marina es la viva imagen en versión adolescente de los cuadros que Germán pintó de su madre; pero está muy sola, así que Óscar y ella se hacen amigos y juntos comparten la afición de pasear por Barcelona y descubrir e inventar misterios para poner un poco de emoción en sus vidas. Pero hay misterios auténticos que son más emocionantes y peligrosos de lo que ellos mismos son capaces de inventar...

Mi opinión: Ésta novela, también ambientada en Barcelona, como sus hermanos El Juego del ángel y La Sombra del Viento, nos hace fácilmente reconocible el mismo estilo literario de Ruiz Zafón. No quiero decir que el autor sea repetitivo y que leyendo uno de sus libros ya es como si los hubieses leido todos, porque no sería justo y porque cada historia tiene su intríngulis y quizá sea esta la que menos me ha gustado, sino que el estilo del autor es idéntico en todas ellas; si hubiera leído este libro sin saber que es de Ruiz Zafón, estoy segura de que lo hubiera reconocido.
Ahora paso a darle un poquito de caña a la novela en sí; creo que el autor se ha pasado en esta historia... ¿autómatas?, ¿engendros?, ¿muertos vivientes? Me callo por no desvelar más, pero creo que se ha pasado con la imaginación tela... Me gusta la historia, la bonita relación entre Marina y la adoración que Óscar siente por ella, pero creo que es la menos creíble de las historias que lleva escritas sobre Barcelona el autor; aunque ahora que reflexiono, anda que El Juego del ángel, que se trata de un ángel cabroncete que se divierte jugando con los sentimientos de un pobre escritor, tela también. Pero, ¡qué se yo de lo humano y lo divino!
En fin, me ha gustado porque es cómoda de leer y el autor tiene una manera de escribir muy absorbente y evocadora, que te traslada hasta allí mismo y sientes que estás espiando descaradamente las vidas de otros, pero no logra superar, ni por asomo, la magia con la que cautivó al mundo en La Sombra del Viento; sin duda, mi favorita de Ruiz Zafón.
¿Tendremos una nueva entrega de la vida en Barcelona a través de los ojos de Zafón? Continúo a la espera.

sábado, 24 de julio de 2010

El Otro, Clara Tahoces.


El argumento: Noel Villalta es un hombre adinerado que tiene todo lo que cualquiera podría desear en la vida, excepto la felicidad, porque pese a todo lo que tiene no es feliz. Es por eso que para dar emoción a su vida, acostumbra a hacer tonterías que le ponen en peligro a menudo; así es como tiene un accidente de moto y pierde un brazo. Pasa por una grave crisis personal y es entonces cuando se da cuenta de que realmente no tenía nada, los amigos le dejan, él mismo consigue espantar a su novia con sus malos modos, porque no consigue aceptar que ahora es otra persona, que tiene que aprender a vivir con un solo brazo. Quiere, exige que le transplanten un brazo, pero los médicos no lo recomiendan, y aunque finalmente lo consigue, la cosa no funciona tan bien como él esperaba, de repente no se siente el mismo... como si fuese otra persona.

Mi opinión: Esta es la segunda novela que leo de esta autora, la primera fue Gothika, de temática vampírica y que me gustó mucho.
En esta novela que ahora me ocupa, la autora hace uso de sus recursos como grafopsicóloga e introduce en la historia la temática de la interpretación de los caracteres personales a través de los rasgos de la escritura; este ha sido un tema que siempre me ha fascinado, siempre he querido que alguien interprete mi letra. Me fío mucho más de eso que de que alguien intente leerme las líneas de las manos. Quizá porque las líneas de las manos son algo aleatorio y que no podemos escoger ni modificar y la letra, al menos en mi caso, la he ido modelando a lo largo de mis años según mi propio criterio, hasta tener una letra que me gusta mucho actualmente, pequeña, redondita, rápida... rasgos de la escritura de una persona impaciente y ligeramente infantil.
La historia en sí es muy interesante, da un poco de miedo porque ninguno estamos libres de tener un accidente o una enfermedad y tenernos que someter a una intervención de transplante a lo largo de nuestras vidas, así que espero que se me olvide pronto el mal rollo que me ha entrado al pensar y repensar en lo que he estado leyendo estos últimos días, es lo malo que tiene leer cosas de estas cuando una es hipocondríaca y aprensiva a más no poder.
Sin embargo, aunque me ha gustado, la he contrado un poco flojilla, más suave que la de Gothika, menos espesa. Pero me ha resultado previsible el final, llegado un punto de la historia, a falta de unas 10 páginas, he leído con sensacion de dejavú, ya sabía cómo y quién era quien y cómo se iba a desarrollar el tema. Quizá debería pensar menos, así no descubriría quién es el malo tan fácilmente.
Me ha llamado mucho la atención una cosa que se comenta en la novela y que la autora nos dice al final, en una nota al lector, que sí que es un hecho real, que está pasando con algunos transplantados pero que es una realidad que está esperando a que alguien la estudie. Algunas personas transplantadas están experimentando recuerdos, visiones, cambios, relacionados con las vidas de los donantes de sus nuevos órganos... ¡Uh, qué yuyu!
El perfil de la autora en Wikipedia, aquí.

jueves, 22 de julio de 2010

Técnicas y trucos de una autodidacta.

Como bien dije en la entrada que sirvió para inaugurar este blanco blog, soy autodidacta como escritora; carezco de formación más allá del graduado escolar pelado y mondado, por decirlo de la manera más rápida posible.
Fui una estudiante excelente a la que se le acabaron la suerte y las oportunidades al mismo tiempo, tras finalizar 8º curso de egb y obtener mi título de graduado.
En estos años que llevo dedicándome a escribir, como aún no he publicado nada y no se puede vivir ni del amor ni del aire, he trabajado en distintas cosas, actualmente paso por una mala racha (como más de cuatro millones de personas en España) y me puedo dedicar con más tranquilidad a escribir y leer, dos de mis pasiones; y de eso quería hablar hoy, de manías y costumbres de quien escribe sin técnicas ni cursos.
Lo primero es la idea: la idea puede surgir de cualquier parte; una persona en la calle a la que inventar una vida, un nombre tan sugerente que se gana automáticamente un lugar en una historia aún por construir, un personaje secundario de una película, etc... Siempre me fijo en los personajes secundarios, los que están ahí detrás para hacer bulto, porque eso me pasaba a mi, soy tan alta, que siempre me ponían detrás (en clase, en las fotos), para que con mi "bulto" no tapase a ninguna otra persona. Una vez tenemos la idea, tenemos que darle cuerpo, meter personajes y personalidades. Para comenzar a construir hay que tomar notas, yo lo suelo hacer en papel, al menos al principio, hacer un retrato robot con los detalles y características que quiero colocarle a cada personaje, con la situación y datos principales de las ciudades y localizaciones que voy a usar, etc... Luego lo paso también a ordenador y lo tengo siempre cerca del documento de texto donde esté escribiendo, siempre localizable, por si necesito hacer alguna consulta sobre algún dato que tenga dudas.
Los personajes: en el caso en que la idea haya sido algo abstracto y no estemos construyendo la historia partiendo desde la vida de un personaje (como la última que estoy escribiendo, donde hay una protagonista principal y absoluta), tenemos que pensar quiénes serán los protagonistas de la historia y cómo serán. No debería hacerlo, porque en cierto modo es poco profesional, pero intento poner algo de mi dentro de cada personaje, incluso de los villanos, porque... ¿quién no tiene un momento o un pensamiento perverso alguna vez en su vida? Si la idea parte de un personaje, aparte de buscarle los compañeros, al menos los primeros con los que habrá de relacionarse (que muchos otros irán surgiendo con el tiempo y el desarrollo de la trama) hemos de buscar el Tiempo en que se desarrollará la historia y la Localización.
El tiempo y la localización: tengo que admitir que estos son mis puntos flacos y que como tal que son, suelo permitirme bastantes licencias en cuanto a ellos. Alego que mis historias son ficticias para escribir con libertad sobre tiempos, usos y costumbres y para poder inventarme a gusto propio los nombres de ciudades y países, así me evito errores burricales geográficos. Tengo un mundo muy pequeño, he viajado poco y tampoco viajar es una cosa que me atraiga, así que o trabajaba con un mapamundi al lado o me inventaba los nombres de los países; como considero que escribir es o debe ser un ejercicio de imaginación, preferí inventármelos. No descarto que en algún momento no vaya a escribir sobre una ciudad o un país real, pero de momento paso bastante de los mapamundis, los países cambian de fronteras a demasiada velocidad como para poder ser un elemento atemporal de una historia.
El desarrollo: durante el desarrollo del proceso de escritura de las tres novelas que tengo terminadas y la cuarta en la que estoy trabajando, he notado que soy una persona bastante más inconstante de lo que yo pensaba. He tenido historias como la de la 1ª novela, que no acabé de verle el final hasta el día en que lo escribí y fue un mero acto instintivo; la 2ª fue como si escribiese al dictado, escribí el primer borrador completo en 28 días y sabía perfectamente cómo, cuándo, quién y dónde de cada uno de los personajes; la 3ª ha sido lo más difícil que he escrito hasta ahora y fue muy difícil hacer casar todas las pequeñas historias que la forman. La 4ª que está en proceso, es la que más estoy disfrutando; tengo un sitio fetiche en mi sofá, me coloco con mi cuaderno y mi bolígrafo y dejo que las palabras fluyan a través de mi mano, en conexión con mi cerebro y la tinta del boli. Nunca había experimentado tantas sensaciones escribiendo, debe ser que como ahora no trabajo, puedo estar más pendiente.
Las manías: manías tengo para dar y vender, pero mi vida básicamente trato de que se rija por la sencillez y la falta de artificios, como he dicho justo arriba, escribo a mano sentada en el sofá. ¿Por qué a mano? porque a mano trabajo más rápido, a veces mis textos primarios están terriblemente llenos de faltas de ortografía que en su momento no detecté porque esta en mi micro universo y nada importaba salvo volcar esas ideas antes de que se escapasen. Hojas con mi letra garrapateada hasta apurar los márgenes tengo a montones y por todas partes en mi casa. Guardo todos los textos que escribo (excepto las listas de la compra, jeje) en una carpeta dentro de mi portátil que se llama "capítulos sueltos" por si alguna vez me pueden servir; una idea es una idea y nunca hay que minusvalorar la importancia que puede llegar a tener. Es algo práctico porque alguna que otra vez he rescatado de esta biblioteca de retazos sin pies ni cabeza, textos para completar alguna historia. De vez en cuando le doy un vistazo y a veces decido aprovechar tal o cual trozo y construir con él un capítulo o incluso una historia entera. Nunca hay de descartar una idea que hayamos tenido.
Una vez pasada la tormenta de ideas, llega el momento de construirla, entonces sí que es el momento de sentarme ante el portátil y pelearme con mi mala letra, con el poco respeto que le tengo a los márgenes y con ¿yo he escrito esto, en qué estaba pensando? y entretenerme con mayúsculas, cursivas, negritas, márginadores y tabuladores y hacer que la cosa se vea ordenada, limpia y presentable, es cuando comienza realmente a tomar forma, cuando acaba el trabajo de la escritora y comienza el de la mecanógrafa, como digo yo: me dedico a corregir, ampliar, eliminar, detallar y en definitiva, a construir una historia coherente con mis alocados textos manuscritos. Son momentos preciosos que vale la pena atesorar, son cuadernos llenos de textos escritos a bolígrafo de diferentes colores que guardo como si fueran de oro, porque son parte de mis pensamientos.
En definitiva, esta es una pequeña muestra de lo que es mi "modus operandi" a la hora de escribir, para ser una persona sin formación y que sólo cuento con mis propios recursos, no creo que esté nada mal. Otro día haré otra entrega de más manías de escritora autodidacta, gracias por pasar por aquí, aunque sea muy de tarde en tarde.

miércoles, 21 de julio de 2010

La mansión Monroe, Richard Taylor.


El argumento: Theo Parker conoció a su futura esposa en el trabajo, ella intentaba trabajar como una más sin que nadie supiera que era la multimillonaria heredera de una familia de alta alcurnia. Se enamoró de Theo y sin importarle nada que no fuesen su amor y sus sueños, se casaron y firmaron el mismo día la compra de la casa de sus sueños, la mansión Monroe, en la localidad de Cambria. Pero también otra cosa sucedió en ese día tan completo, tuvieron un accidente de tráfico cuando se dirigían a su nuevo hogar y ella murió en el acto, él quedó gravemente herido y pasó varias semanas en coma y mucho tiempo de recuperación. Cuando salió del hospital sólo tenía un sitio a dónde ir, la mansión Monroe... pero en la mansión que con tanto cariño e ilusión compró Lily pasan cosas raras. Un ente, unos gritos, una sucesión de cosas extrañas... algo, o alguien, no quiere que la gente "viva" allí.
Mi opinión: La primera impresión es buena, la historia promete desde el principio y a cualquiera se le rompe el corazón pensando en la mala pata de perder a la esposa el mismo día de la boda, aún sin haber estrenado juntos la casa que compraron con toda la ilusión para hacer un albergue y vivir de su pequeño negocio. Pero pronto se empieza a notar que quien escribe la historia es el típico macho de Cromagnon que tiene un amplio repertorio de chistes sexistas y lenguaje machista y obsceno, que describe a las mujeres como "un buen par de melones" y que no puede evitar explayarse en las descripciones más carnales de las protagonistas femeninas de la historia; que si se le mueven las tetas porque no tiene sujetador fulanita de tal, que si la otra no tiene tetas pero tiene un par de piernas que tal... en fin, creo que este señor tiene un vida sexual un tanto frustrada, si no no entiendo qué manía tiene con darnos tantos detalles acerca de la sexualidad de las mujeres. Y otra cosa que molesta y mucho, es que cuando suelta un párrafo descriptivo de cualquier cosa machista y que pretende ser un chiste, lo acaba con la frasecita infame de: ¡Qué le voy a hacer, soy un hombre!
Al principio de la novela estas cosas aportan un poco de humor, hacen gracia, luego con el paso de páginas se convierten en algo cansino y repetitivo, al menos para mi.
La historia ha resultado ser original (nunca había leído algo así, y eso que he leído varias historias sobre casas encantadas) pero podría haberse sacado mucho más jugo del tema.
SI TENÉIS INTENCIÓN DE LEEROS ESTE LIBRO, MEJOR QUE NO SIGÁIS LEYENDO, PORQUE VOY A DAR UN PAR DE SPOILERS.
* Por ejemplo, cuando muere la bruja mala del cuento, que es la abuela de Lily, la tal Lillith, que es quién disputa a a Theo su herencia y le culpa de la muerte de su nieta, podría haberse usado el espíritu de esa mujer como arma del ente que habita la casa y que se alimenta de almas, podría haber hecho muchas cositas terroríficas con una presencia como esta entre los entes que habitan la casa. Pero no... la muerte de la abuela muchimillonaria queda como una manera burda de cortar un hilo de la historia que al autor no le interesaba seguir, porque ya había decidido terminarla de otra manera.
*Tampoco nos dice nada más acerca de la vida de familia de Theo y su segunda esposa, se deduce que tienen un hijo, pero nada más... Creo que se podría haber metido mucha más chicha en esta historia, aunque esto hubiese aumentado considerablemente el número de páginas.

Como ya he dicho, la historia en sí es muy buena, salvo por el tema machista y por el par de detalles que he "spoileado" (¿me acabo de inventar una palabra?) me ha gustado mucho, me ha parecido intrigante y hasta terrorífica por momentos. Desde luego que la recomiendo para cualquiera que le apetezca pasar un rato de intriga, y os gustan los chistes y las bromas de ese tipo, hasta puede que os echéis unas risas.
En Wikipedia me salen varios Richard Taylor, pero ninguno es el escritor que busco, pero en cualquier página se puede encontrar una breve reseña sobre su persona.

lunes, 19 de julio de 2010

Ensayo sobre la ceguera, José Saramago.


El argumento: Un hombre se queda ciego mientras espera a que un semáforo cambie del rojo al verde; poco a poco, en cuestión de días, todo aquel que se relacionó con él, va contagiándose de la ceguera. Y así sucesivamente hasta que todos se contagian unos a otros, no hace falta contacto físico, sólo con mirar a un ciego se produce el contagio, que causa la ceguera en cuestión de horas... Todo el mundo se queda ciego, la sociedad cae... Pero hay una persona a la que el mal no le afecta, ¿es la única persona vidente la reina en el país de los ciegos?

Mi opinión: La lectura de este libro ha sido un pequeño homenaje póstumo a la figura del recientemente fallecido José Saramago; era un libro que me atraía mucho, en parte por el sugerente nombre, también porque hace apenas un par de años se estrenó una película basada en este libro; debo confesar que la empecé a ver y a la media hora lo dejé porque no entendía nada y decidí darle una oportunidad a la lectura del libro, antes de deformar la imaginación con la visualización del filme. Ahora agradezco el momento en que decidí esperar a leer el libro.
Me ha sorprendido gratamente la lectura, me ha resultado un libro muy interesante y absorbente, ha sido uno de esos que a mi me gustan, de esos que no puedo dejar de leer y cuando lo dejo me quedo pensando, absolutamente obsesionada en la lectura que no puedo continuar, por el motivo que sea.
Es curioso este libro, un libro en el que no aparece ni un solo nombre propio, ni ciudades, ni personas, ni siquiera el perro tiene nombre, todos son identificados por lo que hacen; la mujer del médico, el primer ciego, la chica de las gafas oscuras... ¿Para qué más? ¿Acaso importan los nombres cuando no podemos vernos, cuando dejamos de ser un ente individual para formar parte de la masa, de un colectivo que debería moverse unido?
Me ha hecho reflexionar mucho en la perversión latente dentro de todo ser humano, de cómo en situaciones extremas nuestros rasgos, por poco definidos que parezcan, pueden llegar a extrapolarse hasta hacer que quién menos lo parece, sea capaz de las peores atrocidades, o del comportamiento más tierno. El ser humano es un completo misterio, y así lo refleja Saramago en esta obra, entre frases magistrales y adornos del viejo refranero español.
Lo que menos me ha gustado, una vez más, el final. Este final que preferiría no desvelar, porque igual que yo no he leído este libro hasta ahora, puede que de alguna manera alguien que llegue hasta aquí, tampoco haya tenido la ocasión de leerlo, disfrutarlo, pensarlo y entenderlo. Porque este final... está ni abierto ni cerrado, está "entornado", por que sí, hay un hecho significativo que supone en un cambio en lo que estaba pasando, pero ¿en qué medida afecta esto a los personajes? ¿Qué pasa con la sociedad derrumbada en el punto en que se encuentra a estas alturas de la historia?
Me queda pendiente de lectura, para dentro de algunos libros el "Ensayo sobre la lucidez" que parece ser o pretender, en cierto modo, ser la segunda parte de esta obra.
El Wiki perfil del señor Saramago lo publiqué en el post sobre su fallecimiento.

jueves, 15 de julio de 2010

Tirant lo Blanc, Joanot Martorell.



El argumento: La vida, obra, calamidades y logros del caballero Tirante el Blanco, que se compromete a rendir honor a las normas del buen caballero y pasa su vida entre batallas, reyes, cortes, malos, buenos y princesas; especialmente Carmesina, su amor.
Mi opinión: primero debo justificarme y disculparme por el largo tiempo que he empleado en leer este libro, luego debo decir, es de justicia, que era la primera novela clásica de caballería que he leído y que no ha sido buena idea leerla en catalán, y menos en “este” catalán tan raro.*
La novela en sí está bien, es muy curioso y a veces me he quedado boquiabierta al leer, por ejemplo, las maniobras tan complicadas que usaban en los temas de amoríos: que si ahora me prometo, que si me caso en secreto (bodas sordas) para poder tener contacto carnal, que si luego me re-caso en boda pública para cumplir con las conveniencias de las normas sociales... ¡un engorro! Menos mal que estas cosas hace mucho tiempo que dejaron de estilarse, porque eran muy complicadas. Descubrimos que Tirante (Tirant en catalán) viaja por gran parte de la geografía europea, africana y asiática, que era en aquellos momentos de lo que se tenía constancia de su existencia. No sé si por ser en catalán la versión que he leído yo, pero hay un gran número de ciudades con sus nombres, donde Tirante hace grandes logros bélicos, que venían explicados a pie de página, y que resultaban ser ciudades que aún ahora existen.
No sabría si decir si me ha gustado mucho o no este libro, de lo que sí estoy segura es que debería haberlo leído en castellano y que desde luego, este libro merece una nueva oportunidad, pero mejor en mi idioma materno, para comprenderlo mejor.
Me desagrada el final, ya sé que siempre protesto tanto por los finales abiertos (porque dan pie para seguir infinitamente con secuelas que casi nunca están a la misma altura), como por los finales abstractos (porque dejan cabos sueltos). En esta novela el final está bien cerrado, pues muere hasta el apuntador, pero es un poco injusto que tras la larga lucha de Tirant en mil batallas para poder finalmente contraer matrimonio con la princesa Carmesina, morir al poco tiempo. Da la impresión de que disfruta muy poco de la compensación que tanto deseaba, el amor y los placeres carnales de su amada. Pero claro, estamos hablando de una novela de caballería.
También hay escenas sensuales muy picaronas, donde mujeres y hombres se resoban unos con otros, pero sin llegar al final, porque tenían que casarse vírgenes (sobre todo las chicas), pero eso no impide que se bañen juntas y se toqueteen y besen. Algunos momentos son un poco raros, pero estamos hablando de un texto escrito hace.... la tira años.
*Wikipedia me ha sacado de la duda atormentadora, esto no era catalán, por mucho que dijese el libro, esto era valenciano; o en todo caso un catalán muy muy antiguo, prácticamente medieval.
El perfil del autor en Wikipedia, aquí.
Como curiosidades, comentar que es una de las novelas más importantes de la lengua catalana (y valenciana) y que fue elogiada en su día por el mismísimo Shakespeare y por Cervantes, ya que es una de las pocas obras de caballería que se salvan de la quema de los libros en Don Quijote.
Definitivamente, este libro merece otra oportunidad, pero la próxima vez, me aseguraré de que esté en un castellano más contemporáneo.

lunes, 5 de julio de 2010

Las manías de quien escribe.

Últimamente me dedico más a escribir que a leer, ese es el motivo por el que me está costando un poquito terminar Tirant lo Blanc, aparte de que sea en catalán raro, es porque no me apetece leer, estoy tan metida en mi propia historia que no puedo salir de allí. La verdad es que tampoco quiero salir de mi propia historia, porque hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto escribiendo.
Escribir para mi es como una posesión, cuando escribo no soy yo aunque lo sea; puedo vivir en mi mente lo que estoy escribiendo, veo cada detalle, veo los rostros de los personajes, sus ropas, sus personalidades, todo... es algo tan maravilloso que vale la pena escribir aunque jamás nadie vaya a leer nada de lo que escribas.
Cuando escribo, prefiero hacerlo en papel, porque aunque en ordenador sea más rápido, por ni naturaleza perfeccionista, me enredo con cursivas, negritas, márgenes y demás y finalmente los árboles no me dejan avanzar a través del bosque, ¿alguien me entiende?
Luego al pasar a limpio al ordenador corrijo, amplio o disminuyo, porque los principales datos de lo que quería escribir ya los tengo apuntados y no hay riesgo de que se me vayan de la cabeza. Hoy leía un artículo en una revista sobre esto, hablaba de que cuando no das abasto con el ordenador para copiar todo lo que te gustaría, y tienes que echar mano del papel, porque ahí puedes emborronar, tachar, y escribir rápido y en sucio, se llama Tormenta de Ideas... me gusta la definición.
Me siento agradecida por sentirme casi permanentemente en la fase de Tormenta y que se me vayan acumulando las hojas garrapateadas a mano, pendientes de corregir y editar un poco, porque he conocido el bloqueo, y es una putada.
Tengo la suerte de poderme entretener a escribir con el corazón y no por plazos de entrega, porque yo no tengo editor y puedo dedicarme el tiempo que necesito. Pero el bloqueo es el peor enemigo de la inspiración, y como ella, viene y se va cuando mejor le parece.
Imaginad: tenéis el papel que necesitáis, de la mejor calidad, el mejor ambiente, no hace ni frio ni calor, un bolígrafo que escribe de maravilla y todo lo necesario para escribir.... pero no sabéis escribir, ni siquiera sabéis garabatear vuestros nombres, ¿es un rollo, verdad? pues esto es el bloqueo del escritor.
Por eso ahora que escribo casi por costumbre una hora o dos al día, prefiero aprovechar el momento de inspiración e ir retrasando (y acumulando libros para leer) La verdad, creo que voy a tener que hacerme una lista con un orden establecido de cuáles van a ser mis próximas lecturas y esforzarme para no saltármelo, porque he conseguido un par de libros a los que le tengo muchas ganas, pero no quiero anteponerlos a otros que en su momento también me apetecían mucho y que se han ido postergando una y otra vez.
La verdad, me pongo en el lugar del escritor, y me fastidiaría mucho que nadie me leyese porque hay algo mejor o que me apetece más. Así que debo dar ejemplo y ceñirme a la lista. Tengo que hacerme una, aunque no sé si la publicaré.