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sábado, 10 de diciembre de 2016

El invierno en tu rostro, Carla Montero.

El argumento: En un pueblo de montaña, los hermanastros Lena y Guillén Álvarez viven una vida existencia sencilla y tranquila. Ambos están muy unidos y apenas conciben la vida el uno sin el otro. Sin embargo, algo tan inesperado como extraordinario sucede y se ven obligados a separarse. Con los años y la distancia, aquella complicidad infantil se convierte en amor juvenil alimentado con un encuentro esporádico y cientos de cartas. El estallido de la Guerra Civil sorprende a Lena en Oviedo y a Guillén en Francia, quien, angustiado por la suerte de la mujer que ama, inicia un arriesgado viaje a través de un viaje asolado para la reunirse con ella. Pero la guerra pone a prueba su amor: Lena se ha convertido en enfermera voluntaria del bando sublevado y resiste en una ciudad sitiada por las fuerzas republicanas; Guillén forma parte de esas fuerzas que estrangulan la ciudad. (Texto de la sobrecubierta trasera).

Mi opinión: Para empezar diré que es la cuarta novela que leo de Carla Montero, pues el año en que ganó el Premio Círculo de Lectores de Novela fui jurado del certamen y la voté con fervor, pues el borrador de la novela Una dama en juego me fascinó. Era una novela tan preciosa que, aunque han pasado varios años y tres novelas más por su parte, sigue siendo mi favorita, es como un pequeño fetiche.
En esta novela he notado diferencias respecto a las otras anteriores, pues tal y como ella explica, estos hechos que se narran -si bien novelados- están sacados de cosas que pasaron de verdad. La Guerra Civil Española sucedió de verdad, aunque los que nacimos en los 80 no podamos ni imaginarla, mi madre nació en la larga posguerra (1943) y recuerda haber pasado hambre y miserias y eso a pesar de tener la suerte de que a mi abuelo no le faltase el trabajo, pues era ferroviario, guardés de un cambio de agujas. También sucedió de verdad la II Guerra mundial, creo que aún tantos años después pocas personas deben haber en el mundo que no tengan una idea aproximada de lo que fueron los nazis, qué sucedía en los campos de concentración o quién fue Hitler. En mi caso, tuve la (mala) suerte de tener un profesor de ciencias sociales que se negó a explicarnos (medio libro) la Guerra Civil Española, la dictadura de Franco y parte de la Transición bajo la excusa de que él no le iba a hacer propaganda a un dictador, así que en octavo curso nos saltamos con pértiga medio libro de sociales. 
Pero volvamos al libro, la historia de amor de Lena y Guillén quién sabe por qué derroteros hubiera transcurrido si el estallido de la Guerra no les hubiera pillado a una en Oviedo y al otro en Francia, donde ya era un ingeniero que llevaba prácticamente solo las fábricas de aviones de las condesa que le amadrinó cuando encontró los restos de las víctimas del accidente aéreo cuando pastoreaba en las montañas de su pequeño pueblo. Aunque habían crecido juntos, hay cosas para las que Lena siente a Guillén desde siempre como un hermano y otras para las que lo siente como un amigo, esto jugará en su favor a la hora de que se enamoren.
Luego, cuando cada uno se encuentra en un bando durante la guerra, Guillén se ha de enfrentar también al resto de sus hermanastros, pues si bien Lena sólo es enfermera, Pepe y Luís sí son soldados del bando sublevado y aunque Pepe le ruega que abandone la bandera en la que milita y se una a ellos, pues al desempeñar un cargo militar podría dar la cara por él y salvarle, él se niega, ha sentido ya tan dentro de sí la ideología comunista que lo llevará por bandera durante toda la novela.
Años después se vuelven a encontrar, en otra guerra, en otros países y siempre en bandos opuestos y ahí es donde Lena descubre y acepta que aunque ame a Guillén jamás podrán estar juntos pues las ideologías de cada uno harían inviable una relación, Guillén no dejará de luchar jamás por sus ideas, pero también por ella, por volver a encontrarse con ella y escuchar de sus labios que le ama.
La novela es muy dura, tal como he dicho arriba, la Guerra Civil y la II Guerra Mundial se tienen aceptadas e interiorizadas, sobre todo por los que no las vivimos, pero cuando salen imágenes en televisión de los campos de concentración, de cómo les ejecutaban, cuando lo vemos en las películas o lo leemos en novelas como ésta, no podemos si no pensar en que la crueldad y la locura del ser humano no tiene límites y que condenar y ejecutar a familias enteras, a miles de personas sólo por ser judíos o españoles o de otros países que cayeron apresados, es una salvajada. Pero sucedió y esto es así. Y leerlo paso a paso, pues la autora ha paseado a los personajes por el desarrollo de la guerra entera, desde el trabajo de Lena en distintos frentes, hasta la lucha de Guillén en varios países y la fuga del tren que le conduce a un campo de concentración hace que a uno se le vengan muchas cosas a la cabeza y se eche a temblar.
Las personas de mayor edad que yo, que viviesen en esos años o que conozcan la historia de primera mano porque perdieran a seres queridos en esas guerras, deben sentir un fuerte sentimiento de dejà vu al leer esta novela. Recomiendo leerla con la mente abierta y con gran atención y cariño, pues la historia que leeremos está entretejida con los hilos de la familia de la propia autora y quién más y quién menos se llegará a sentir identificado en algún momento de la historia por haber perdido a alguien querido en alguna de las dos guerras.
Dejo por aquí el perfil de la autora en la prestigiosa página Lecturalia.