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lunes, 30 de agosto de 2010

Deliciosa Chiara, Nicky Pellegrino.

*Este es uno de los viejos libros de mis estanterías, que de vez en cuando vale la pena volver a echarle un vistazo. Se publicó en España en 2005.

El argumento: En San Giulio, un pueblo pequeño en Italia, vive María Domenica, la mayor de los seis hijos de Pepinna y Erminio, una familia tradicional a finales de los años sesenta que se verá envuelta en el escándalo cuando su primogénita se escape un día para irse a trabajar y a conocer museos a Roma, porque ama el arte y el pueblo se le queda pequeño, huye también de un posible matrimonio impuesto con un hombre muy guapo, pero también muy inconstante. A su regreso, un año después de su partida, también la acompaña el escándalo, pues regresa embarazada de 8 meses. Queriendo evitar la vergüenza, sus padres la casan con Marco, el hombre tan guapo e inconstante que entre ponerle los cuernos y molerla a palos, nunca tendrá un instante para hacerla feliz. Cuando María Domenica escapa por segunda vez lo hace con intención de no volver jamás y con su hija de pocos meses en un carrito. Más de treinta años después, Chiara, regresa a San Giulio buscando a su familia...

Mi opinión: Creo que es la tercera o cuarta vez que leo Deliciosa Chiara y existe una razón para que me siga gustando cada vez que la saco de su lugar en la estantería; al ir cambiando yo con los años, también comprendo otros aspectos de la novela y las vidas que en ella se entrecruzan que en anteriores momentos no vi.
Es una novela que por lo que veo por internet no ha sido muy famosa en su momento y ahora seguramente será difícil de encontrar, pero tal como dije en el primer post de este blog, quiero que ningún libro caiga en el olvido y leer de vez en cuando y escribir aquí sobre él, algunos de mis viejos compañeros que he ido comprando a lo largo de mi vida.
La dura vida de María Domenica, que busca la libertad y la belleza del arte, se parte en dos cuando se queda embarazada de Chiara y el padre de la criatura desaparece; cuando no le queda más remedio que regresar a casa y sus padres la obligan a casarse con Marco, no se entiende que hoy en día se pudiese dar un comportamiento así, pero estamos situados en los años sesenta y muchas cosas de esas pasaban. Cuando la pobre huye con su hija hasta Inglaterra, buscando la libertad que su pueblo le está quitando y finalmente encarrila su vida, parece que por fin va a ser feliz, pero la vida siempre se guarda un as en la manga.
Chiara es una persona muy diferente a su madre, y cuando decide buscar a su familia es un momento intenso, ella no sabe lo que va a encontrar, ni siquiera sabe si alguien de su familia vive aún.
No me gusta la revolución que forma entre el libro de cocina, mezclado con la biografía novelada de su madre que ella medio inventa-medio averigua investigando aquí y allá, parece como si ensuciase el nombre de su madre y su memoria. Pero a veces esas cosas pasan, como lo de casarse para evitar la deshonra, más deshonroso es estar mal casada y ser una infeliz y hacer infelices a otros.
Este libro sigue estando entre mis favoritos, no lo puedo evitar... y seguramente de aquí a un tiempo indeterminado vuelva a leerlo y seguramente vuelva a descubrir algún detalle sobre él que se me haya vuelto a escapar.
Pese a la preciosa y evocadora portada que he escaneado para colgarla aquí (esta vez no la he buscado en internet, esta vez he puesto mi propio libro) detecto varias faltas de ortografía en su texto, y me da rabia que no se cuiden esos detalles tan importantes.
Simplemente deliciosa, aunque también dura. Si tenéis ocasión de leerla, os la recomiendo encarecidamente.
El perfil de la autora en Wikipedia, aquí; está en inglés, porque en español no lo ha escrito aún nadie.

sábado, 28 de agosto de 2010

Sabrina:1- El mundo:0, Rebeca Rus.

El argumento: Sabrina tiene 26 años y trabaja como creativa júnior en una importante agencia de publicidad. Convive en un piso de alquiler con Ana y Candela, una que trabaja como secretaria y otra que estudia y juntas forman un trío tremendamente desordenado y muy fiestero que vivien al día a día y siempre llegan en números rojos a fin de mes. Sabrina se siente poco valorada en el trabajo, pero quizá debería tomarse las cosas más en serio para que toda su vida comenzase a cuadrar, su madre dejase de dejarle mensajes asustados en el contestador, para poder encontrar alguna vez algo en el desastre de su dormitorio, para conseguir organizarse con sus compañeras de piso y tener un mínimo de orden y limpieza en casa y para que, por fin, el trabajo comience a darle buenos resultados y poder sentirse valorada y realizada. Pero todo esto va a cambiar, porque Sabrina ha decidido encarrilar su vida y va a empezar a tomarse en serio su propio trabajo y su propia vida.
Mi opinión: A la primera impresión, Sabrina me parece una loca divertida muy ingeniosa, me río con la manera en la que el personaje ve, vive y cuenta las cosas que le pasan, pero pronto voy cambiando de opinión. Me doy cuenta que el personaje es una chica dejada y que, para tener 26 años ( y yo ya los he tenido) no es nada responsable en ninguno de los aspectos de su vida. El tener la casa llena de mierda, la habitación con todo tirado por el suelo y la cama sucia de restos de comida y desechos humanos, hace que a mi deje de hacerme gracia para darme asco, y pase a pensar que si conviviera conmigo nos llevaríamos fatal. El desorden que tiene en el trabajo, la falta de lealtad con su compañera de equipo, Mónica, el escaquearse a las primeras de cambio y no tener ni un poco de delicadeza para con nadie, tampoco me hace gracia. La manera de ver la vida de Sabrina pasa de ser graciosa y divertida para convertirse en un desastre que molesta y una de las cosas que más molesta es que el personaje quiere tener razón siempre.
Me da mucha rabia del personaje que además de ser irresponsable con su vida, perjudica con sus acciones a su compañera, pero queda claro que Mónica es una segundona en la historia cuando todo el mérito por un contrato conseguido es adjudicado por la autora a Sabrina, habiendo sido un trabajo hecho entre las dos. También hay personajes que reflejan la sabiduría popular española, como Pacheco, que siempre recurre a su propia experiencia para dar unos consejos la mar de raros.
La historia está bien narrada, hay chistes graciosos, momentos brillantes y escenas hilarantes, pero me condiciona disfrutar de la historia en sí el hecho de que el modo de vida de la protagonista no sea de mi agrado. Pero tal vez si la protagonista fuese de otra manera, la historia no tendría gracia.
Es la primera vez que leo una ejemplo de ChickLit español y la verdad, ha tenido sus altibajos, tal vez esperaba un pco más de la historia en sí. Está contada en primera persona, como si fuera una conversación de tú a tú, como si Sabrina se lo estuviera contando a una amiga.
También es muy interesante cómo nos enseña que a veces se puede conseguir que la gente que nos juega malas pasadas pague la putada que nos ha hecho, pero que es muy probable que en la mayoría de las ocasiones se queden sin castigo, pero que no por ello debemos rendirnos, debemos seguir adelante, teniendo más cuidado con en quién depositamos nuestra confianza la próxima vez y teniendo controlado al enemigo; como dice aquel refrán: quiero tener cerca a los amigos, pero aún más cerca a los enemigos.
El final, tal vez un poco previsible, como todo el resto de la novela, pero si ha servido para que el personaje por fin se gane mis simpatías, bien escrito está.
En fin, no conocía a ninguna autora española del género ChickLit y no ha sido una experiencia desagradable, aunque mi favorita sigue siendo Marian Keyes con su saga de las hermanas Walsh.
No se hace pesada de leer y si la lee otra persona menos exigente y quisquillosa que yo, lo pasará bien, se reirá todo el rato y disfrutará con el humor de Rebeca Rus.
El perfil de la autora en Wikipedia, aquí.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Los papeles de agua, Antonio Gala.


El argumento: Deyanira Alarcón es una escritora que ha dejado de escribir; y es ahora, cuando ha dejado de hacer lo que creía que daba sentido a su vida, cuando se da cuenta de que su vida es un desastre y que no sabe por dónde empezar a arreglarla, si es que tuviese arreglo. Esta novela es un monólogo, una discusión entre Asunción, la mujer auténtica y Deyanira, el personaje ficticio, el seudónimo de la escritora, que buscan -ambas- el sentido de su vida, el por qué de haber hecho y permitido que su vida llegase a ser en lo que se ha convertido y que tan insatisfecha la hace sentir. Refugiada en Venecia, acompañada de unos nuevos amigos italianos, va describiendo en unos cuadernos baratos, el mundo que ve a través de sus ojos. Un ensayo sobre cómo nosotros mismos trazamos nuestro camino, sorteando o no, los errores y los obstáculos.

Mi opinión: A pesar de que lo primero que sentí al comenzar la lectura fue una pereza casi excesiva que me animaba a abandonar la lectura, finalmente me decidí a continuar y a partir de la página 20 más o menos, comenzó mi disfrute. Conseguí meterme en la historia, ver a través de los ojos y la vida de Asunción y a encadenar lo que cuenta el libro con mis propios recuerdos y mis experiencias vividas. He reído, me he emocionado hasta humedecérseme la mirada, he evocado viejas vivencias, he viajado por Venecia con las palabras de Antonio Gala.
A la altura de la página 80 más o menos, la profundidad del texto es tal, al menos para mi, que me cuesta alcanzar el estado de concentración suficiente para leer y avanzar a través de la historia y me sorprendo a menudo releyendo una y otra vez la misma página. El hecho de que esté teniendo algunos problemas de concentración hacen que la novela pierda gran parte de su encanto, porque contiene tantos detalles, tantas palabras, tanta retórica... que si pierdes un hilo, se te hace una carrera que echa a perder todo el tejido de la historia en mi cabeza.
Antonio Gala hace un alarde de cultura en este libro, abundan las frases célebres, las alusiones a otros libros, a otros personajes, mucha mitología, mucha información, quizá me esté resultando excesiva y por eso me cuesta retenerla. Pese a todo, no me está resultando pedante y relamido en su manera de expresarlo.
Pero a partir de las ciento y pocas páginas ya empezó a dejar de gustarme, hablando de temas que rompen con la magia que había transmitido hasta aquí, encontrando nuevas sensaciones, nuevos motivos por los que el personaje principal escribe, hablando de política, de mafia, de calles y más calles, de góndolas, de motoras, de sexo, de posturas, de drogas... me costó mucho convencerme de que debía terminar de leerlo, de que todo esto no sería más que uno de esos bajoncillos que dan algunas novelas antes de dar el subidón y terminar genial, pero todavía me quedaban otras ciento y pico páginas por delante y la verdad, a mi llegó un momento en que se me hacía muy cuesta arriba la idea de continuar.
El final del libro, pues de los que yo acostumbro a decir que me gustan, deja todo atado y bien atado, pero no es bonito, y me resulta un poco cogido por los pelos; como si dijera, ya estoy harto de escribir, acabo así y punto final.
Llamamiento: Por favor, si alguien lee este libro y tiene este mismo problema con la espesura del texto y la capacidad de concentración, que deje un comentario en esta entrada. Al menos no me sentiré tan castrada como me hace sentir no poder leer un texto sin perderme en un párrafo de diez líneas.
Esta es mi opinión sobre el libro, si me expreso con la mentalidad poética que me gustaría tener, pero si me vuelvo mundana y humana, puedo llegar a decir, que tantas vueltas, tanta prosa, tanto verso, sólo para decir que el libro es un coñazo. Prefiero seguir siendo medianamente poética y pensar que es que lo he leído en mal momento.
Este es el segundo libro que leo de este autor, pese a que tiene escritos una barbaridad de ellos, el primero fue “El dueño de la herida” y lo compré por el texto de las portadillas, tocó ese punto de mi curiosidad que hace que ya no pueda dejarlo escapar. Aquel libro de papel que tiene un puesto preferente en mis atestadas estanterías, consta de muchos relatos cortos sobre el amor, la pasión, el sexo y las distintas fases y formas del querer... me gusta la manera de escribir de este autor, es en esta obra en la que he acabado de vislumbrar la sensibilidad que puede llegar a tener este hombre; claro que antes de poner la mano en el fuego por nadie (y menos un español, ¡con lo volubles que somos!) me gustaría leer algún otro texto suyo; todavía tengo pendiente de leer “La pasión turca” aunque la película es bastante impactante y dura en cuanto a temas carnales, el libro merece una oportunidad, ¡sin duda!.
El perfil del autor en Wikipedia, aquí.

sábado, 21 de agosto de 2010

Desinspirada.

Desde hace unos días tengo problemas de concentración. Me cuesta retener lo que estoy leyendo y centrarme en la historia, empaparme y meterme dentro de ella; además, hace casi un mes que dejé de escribir, abandonando mi nuevo manuscrito a la altura y peso de unos 80 folios. Estaba lanzadísima, escribía a cualquier hora y en cualquier momento y de repente, ¡zas! Se esfumó.
Quizás ha llegado el momento de tomarme un tiempo de relax y dejar de leer durante un par de meses, para asimilar todo lo que he leído en poquísimo tiempo; porque yo soy una “sprinter” en la lectura, aunque eso no quiere decir ni mucho menos, que no me entere de lo que leo. Tengo una capacidad para adentrarme en la lectura, para abstraerme del mundo y sus ruidos y vivir dentro de los libros que me ha traído más de una discusión, por ejemplo, con mi madre. A ella le gusta hablar conmigo, como a cualquier padre o madre con sus hijos, pero yo cuando estoy leyendo y concentrada, me abstraigo de tal manera que aunque me hablen, o me llamen por mi nombre, no estoy... y esto me ha pasado desde que puedo recordarme con un libro entre las manos, a no ser que me des una voz bien alta o me toques... como si no estuviera. A mi madre particularmente le molesta que me pase esto, ella decía (cuando vivíamos en la misma casa, porque ahora vivimos en sitios distintos y no suele verme leer) que cuando tengo un libro en mis manos soy como un mueble, que no atiende a razones, que no respondo por mi nombre. Menos mal que a mi pareja no le molesta que me pase esto, porque comprende que estoy disfrutando soberanamente aunque esté más quieta que una planta. Cuando escribo me pasa exactamente lo mismo, no hay horas, no pasa el tiempo, estoy absorta.
He leído muchos libros en pocos meses, he disfrutado mucho de casi todos ellos y de cada uno he aprendido lo que ha tenido a bien enseñarme el escritor/a, desde técnicas y trucos en narración, hasta cosas que no funcionan, la experiencia con el señor Moccia me ha espantado mucho, jejeje, pero sé que no tengo razón absoluta y que es más fácil que sea yo quién esté equivocada que los millones de personas que compran sus libros.
El problema de tomarme un descanso es que no sé qué demonios voy a hacer en mi tiempo de ocio si no leo; no me gustan los videojuegos, ya salgo a pasear varios kilómetros a diario con mi perra y tampoco es plan de hacer un surco en el suelo de tanto pasear, ¿no?, la televisión da bastante asco a casi todas horas, entre que es verano y dan una programación terrible y que cuando no es verano ya es bastante telebasura, nada más falta que me autoimponga el castigo y la penitencia de ponerme a mirarla a todas horas. No me gusta el deporte, me da muchísima pereza, estoy en paro, así que tengo tiempo para aburrir, y he echado currículums también para aburrir, así que ya no sé que hacer. Si al menos dispusiera de dinero a espuertas como para poder hacer lo que me viniese de gusto... pero es que lo que me viene de gusto es leer y he dicho que quiero (debo) tomarme una pausa para descansar el coco de tanto absorber información. No me gusta viajar, soy tan casera, tan casi territorial que necesito al finalizar el día, por tarde que sea, por largo que el día haya sido, volver a dormir a casa. No es por mi cama, que no tiene nada más ni menos que cualquier otra, es porque es mi territorio, mi templo, es el único lugar donde poder sentirme libre. La república independiente de mi casa, como dicen esos del anuncio de cuya marca aunque me acuerdo no me da la gana hacerle publicidad.
Tengo una manera de vivir y unos principios tan sencillos que mucha gente se asombraría de que se pueda vivir tan a la propia bola de uno/a. Sólo se necesita sentirse satisfecho con lo que uno/a tiene, no es que no tenga aspiraciones, ¡claro que las tengo! Quiero hacer algo de una vez por todas con mis textos, ir al registro de una vez y dejar de dejarme vencer voluntariamente por la pereza, buscar la manera de editar y publicar, y a ver si voy vendiendo algo, tal y como está el panorama laboral, cualquier ingreso que entre en casa, aunque sea algo tan inconstante y poco previsible como la venta de libros, bienvenido será.
¿Qué pasará con el blog si dejo de leer durante un tiempo? La idea no es abandonarlo, por supuesto. Un blog es un compromiso con uno mismo y algo que me fastidia es toparme con un blog que lleva meses (y hasta años) sin actualizarse -hombre/mujer, ya que lo dejas, déjalo del todo y bórralo, no dejes eso ahí estorbando- ¿para qué sirve tener un blog si no se escribe en él, o se cuelgan fotos, o lo que sea? Por si alguien no lo ha notado, soy bastante enemiga de colgar fotos mías. No es por complejo ni de guapa ni de fea, es que considero que el escritor debe vender historias, no belleza, que la cara, mi cara, nuestras caras, pertenecen al campo de la vida privada, la parte que no se cuenta en los libros y en la que no quiero intrusos. Tener una cara conocida puede ser un problema, la primera vez que alguien me reconozca en la calle/tren/súper o donde sea, me dará una vergüenza terrible, que ya me conozco, llevo 30 años conviviendo conmigo y sé lo insoportable que me puedo volver. Me gusta escribir historias, pero la mía es mía y esa sólo la comparto con quien yo quiero.
Bueno, mientras me tomo mi tiempo para leer el libro de Antonio Gala con la delicadeza que se merece, pensaré qué voy a hacer luego, si me tomo una pausa, o sigo adelante con el proyecto. Todo esto se arreglaría si dejase de tener problemas de concentración, que me está fastidiando mucho esto.

viernes, 13 de agosto de 2010

Rivales, Anna Godbersen.


EL ARGUMENTO: tras la misterosa desaparición de Elizabeth Holland que dio al traste con los planes de matrimonio convenido con Henry Schoonmaker, la vida debe seguir su curso. Los jóvenes de la nueva generación de la alta cuna neoyorkina vuelven a la normalidad de sus vidas, y Henry pronto volverá a continuar con su vida pública. Dos mujeres rivalizan por sus afectos, la bella pero insoportable Penélope Hayes, y Diana Holland, hermana de la ex-prometida del joven.

MI OPINIÓN: En esta segunda entrega de la saga The Luxe de la autora Anna Godbersen, nos encontramos con más mundo rosa, más mujeres exquisitamente bellas y terriblemente podridas por dentro. Tiene el mismo número de páginas que su hermano primogénito, pero es algo diferente.
MEJOR QUE NO SIGAS LEYENDO SI TODAVÍA NO TE HAS LEÍDO EL PRIMER LIBRO O SI TIENES INTENCIÓN DE LEERTE ESTE, PORQUE PUEDE PERDER GRAN PARTE DE SU MISTERIO...
Henry se vuelve loco por momentos porque se siente culpable de la desaparición de la que iba a ser su esposa, pero se siente al mismo tiempo muy enamorado de la hermana de Elizabeth... la joven Diana, de 16 años. Pero Penélope no piensa renunciar a su trofeo, porque para ella casarse con Henry Schoonmaker no significa lograr cumplir su sueño de amor, si no que quiere decir que tiene en su poder el trofeo más preciado de toda la alta sociedad.
Elizabeth regresa a casa asustada por un telegrama en el que Diana le dice que su madre está muy enferma; pero no vuelve sola, vuelve con su gran amor. Pero cuando por fin consigue vencer la reticencia del resto de su familia y cumplir el sueño de su corta vida, la tragedia vuelve a cernirse sobre su vida. Momento en el que, por si me quedaba alguna duda, confirmo la idea de que la madre de las muchachas es una mujer aborrecible y abofeteable, querer e intentar vender a sus hijas al mejor postor, es despreciable en el siglo que sea.
Es curioso, realmente son una novelillas que no tienen gran complicación en su trama, son historias sencillas, pero lo que realmente era complicado era las absurdas normas sociales que mantenían a la gente bajo condiciones mortificantes y que hacían a la gente muy infeliz. Una chica joven y casadera no puede dejarse ver con un hombre más que un par de veces antes de que empiecen los rumores, rumores capaces de destrozar su reputación; tampoco puede verse con varios amigos, pues aún sería peor el resultado. Tampoco es muy confiable tener amigas, porque queda patente en la historia, en ambos libros, que entre las chicas no hay más que falsas intenciones y una enorme rivalidad por ser la más hermosa, la más apreciada, la que más corazones cautive, aunque en el fondo muchas sean malas personas, y tengan una reputación buena pero una vida secreta terriblemente escandalosa.
Quedo en espera de que pronto caiga entre mis manos el siguiente volumen de la saga, la 3ª entrega, Envidia, de la misma autora.

martes, 10 de agosto de 2010

Latidos, Anna Godbersen


El argumento: Manhattan 1899, las hermanas Holland -Elizabeth y Diana- son admiradas entre la alta sociedad de Nueva York por su belleza y saber estar, pero todo puede cambiar si se descubre que a la muerte del patriarca de la familia, éste no les legó más que un gran puñado de deudas. Para evitar la deshonra que supondría que la gente se enterase de su caida a la pobreza, se fija el matrimonio de conveniencia entre Elizabeth y Henry Schoonmaker, también un famoso heredero de una de las mejores familias de la ciudad. Pero ni todas las vidas son fáciles, ni todos los comportamientos ejemplares, ni todas las chicas tan buenas como aparentan...

Mi opinión: Bueno, bueno, para ser un vivo ejemplo de literatura rosa adolescente no está mal del todo. Es uno de esos libros a los que podría calificar de "caramelito" pues es perfectamente legible y devorable en cuestión de pocas horas. Pese a no contar, quizás con una trama muy compleja o un trasfondo muy complicado y de los que hacen pensar y repensar, es agradable de leer y hasta puede que gracioso. Al fin y al cabo, todas las mujeres hemos pasado por la adolescencia, hemos leído libros de este tipo y hemos envidiado a las protagonistas, ¿qué chica no ha querido alguna vez vestirse con uno de esos maravillosos vestidos de finales del siglo XIX, que resultaban tan incómodos como vistosos? Pues evidentemente, una que no se viera obligada a vestirlos a diario.
Entre los personajes cabe destacar a la abnegada y en el fondo pasional Elizabeth y a su vivaracha hermana Diana, que tiene algunos destellos de la Jo de Mujercitas, la curiosidad y la picardía personificadas; a la petulante y herida de amor y celos Penélope, que será capaz de formar un buen lío con tal de conseguir a su deseado Henry, que tiene que casarse con su buena amiga y nueva rival Elizabeth. Pero Henry ha encontrado la horma de su zapato, lejos de la apabullante personalidad de Penny, y de la suave y dulce postura de flor medio marchita de su prometida, su corazón ha sido cautivado por la pícara mirada de una jovencísima muchacha... y hasta aquí quiero descubrir, si queréis saber más, tendréis que leeros el libro, que ya digo que prácticamente se lee solo.
Cuenta con una segunda parte ya publicada en España que se llama Rivales, que será mi segunda lectura a fin de cerrar el círculo. Normalmente prefiero no leer sagas, porque es fácil que uno de los libros me decepcione, que deje de gustarme la historia o que yo crea que no está a la altura de sus compañeros de saga.
La autora, Anna Godbersen, no cuenta todavía con un perfil en Wikipedia, pero enlazo el artículo relativo a la propia novela, aquí.

sábado, 7 de agosto de 2010

Cartas que siempre esperé, María de la Pau Janer.


El argumento: Por una vez y sin que sirva de precedente, voy a copiar, literalmente, lo que pone en la sinopsis de la contraportada.
Una apasionada historia sobre secretos escritos en cartas que nunca llegaron a tiempo a su destino. «Hay un lugar donde las cartas van a morir. Hay quien espera una carta toda la vida» Así comienza esta novela marcada por el azar, la espera y los secretos. Cada mañana Miguel, el cartero de un pequeño pueblo, pasa por delante de la ventana de Ricarda. Ella espera desde hace años una carta, pero cuando ésta finalmente llega, ya es demasiado tarde. Luís, su hijo, queda marcado por la imagen de una madre melancólica, siempre esperando noticias, y comienza a trabajar en el departamento de «cartas muertas», el lugar a donde van a parar las cartas que nunca llegaron a su destino. Allí encuentra las cartas perdidas de «Paula», cuyo nombre le atrae de forma misteriosa e inexplicable.

Mi opinión: En este segundo libro que leo de esta autora tras “Las mujeres que hay en mi” finalista del premio Planeta del año 2002 , he vuelto a descubrir el mismo estilo narrativo, esta es otra autora a la que reconocería fácilmente si hubiera leido el libro sin saber que había salido de su propia pluma.
María de la Pau Janer se descubre como una escritora detallista, que se implica tanto en la descripción de los ambientes para poder ubicarnos bien en la escena, como en los misterios de las mentes de los protagonistas, de las vidas privadas y sus pensamientos secretos. Es casi mágico descubrir que no somos tan raros ni tenemos derecho a estar tan solos como a veces nos sentimos... aunque sean los personajes de una novela escrita, tienen su personalidad y a veces asusta lo que pueden llegar a parecerse a personas reales.
El principio de la historia no deja de ser un poco confuso, nos habla sucesivamente de varias historias que más adelante confluirán en una sola, pero que en el momento de la presentación a mi me dieron la impresión de estar quizás un tanto desordenadas, tal vez hubiera montado de otra manera el comienzo.
El desarrollo de la novela es bueno, hay historias tristes, que ya intuyes que no van a terminar bien, hay personajes felices, que tratan de transmitir su amor por la vida a los demás, y que por el mismo amor hacen sacrificios que a veces no son lo suficientemente valorados. En cuanto al tema que da nombre al libro, las cartas, es una temática recurrente en toda la historia, los personajes se escriben cartas entre ellos varias veces y aunque ninguna se nos presenta literalmente transcrita, nos hacemos una idea clara de qué es lo que nos quieren decir.
Es un libro que me ha gustado, pese a la curiosidad de Luis, el desamor de Ana, la adoración de Jaime, la senilidad de Gerardo y la ausencia de Martina, todos estos personajes rodean a la principal protagonista, Paula, que hace enormes sacrificios a lo largo de su vida por mantener en pie la imagen de gran pintor de su padre, y que como a muchos nos ha pasado alguna vez, tiene momentos de no entender qué está haciendo ella en ese momento de la vida, cuál es su misión, por qué le pasan esas cosas... Una vida solitaria y una mujer valiente, la verdadera protagonista de la novela y guardiana de grandes secretos.
El perfil de la autora en Wikipedia, aquí.