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domingo, 30 de agosto de 2015

2 años, 1 mes y dos días.

Dos años, un mes y dos días. Esa ha sido la duración de mi larguísima ausencia. La verdad es que cuando escribí la última entrada, en la que me despedía, no pensaba tardar tantísimo en, y mucho menos pensaba estar dándole el pecho a mi hija durante dos años y medio. 
Vayamos por partes. Mi preciosa hija tiene dos años y medio y un par de meses y ¡¡por fin!! ha dejado de mamar, ha dejado de usar pañales y yo empiezo a tener tiempo para leer. 
Durante estos 25 meses de ausencia me he dedicado a ser mamá, aún no he vuelto a trabajar; mi contrato de trabajo acabó durante el embarazo y como pensaba dedicarle tiempo a la crianza de mi preciosa bebé, no he intentado aún encontrar otro puesto de trabajo.
El motivo de que hay vuelto a leer como la máquina devoradora de páginas que he sido durante tantos años ha sido el interrumpir definitivamente la lactancia materna. 
Patricia es una niña muy absorbente, supongo que todos los bebés/niños lo son, pero yo no había tratado con otras criaturas hasta ser mamá de mi propio bebé y todo me pilló de novata recalcitrante. 
Con mi hija en brazos, sea tomando pecho o intentando dormirla sin dárselo era imposible, absolutamente imposible leer. A ella le leo desde hace más o menos un año, pero siempre cuentos cortos, porque con los largos se aburre y se dispersa con facilidad.
Al terminar la lactancia de un día para otro, mi hija, mi bebé, que no sabía dormirse si no era con una teta en la boca, tuvo que aprender a calmarse, relajarse y conciliar el sueño, y ¿sabéis qué se me ocurrió? sentarme a oscuras, con una pequeña lamparita de un solitario led, en los pies de su cama y leer en silencio novelas, vorazmente, rebajando con velocidad la pila de libros que durante meses me habían estado esperando.
La cuestión es que llevo como un mes con este nuevo ritual nocturno y he leído unos buenos cuantos libros durante estas pocas semanas y me está apeteciendo otra vez escribir reseñas, mi opinión vaya... y he pensado que por qué no sacar las telarañas de mi abandonado blog, abrir las ventanas para que entre la luz del día y retomar mi misión de comentadora de historias de otros, mientras espero a que las musas acudan a mi y me den su beneplácito para acabar el manuscrito que tengo empezado desde antes del embarazo y que a la sazón lleva ya la friolera de tres años abandonado. 
Durante los próximos días iré publicando las reseñas de los libros que he leído durante este maravilloso mes que ha significado mi reencuentro con la lectura y espero ponerme pronto al día. 
A todos los que habéis esperado pacientemente noticias mías, a todos los nuevos que lleguen hasta aquí, a los que están por llegar y a los que pasen por aquí de refilón y salgan huyendo al leer mis reseñas: gracias por existir. La de la foto es la culpable de que yo haya estado dos años sin leer un libro.
Un abrazo, Ana.

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