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lunes, 24 de octubre de 2011

Aleph, Paulo Coelho.

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El argumento: Estamos en 2006, Paulo tiene una crisis de fe y se siente desorientado, así que haciendo caso de los consejos de J., su guía espiritual, decide dar un cambio a su vida. J. le ha hecho ver que lleva demasiado tiempo asentado en su propia vida y que debe moverse para vivir, así que durante una reunión con sus editores en Londres, decide aceptar todas aquellas invitaciones que se le ofrecen espontáneamente y que normalmente quedan en aguas de borrajas, volviendo loca al momento a su editora. Así es como en vuelta de unos pocos meses, viaja por varios países dando conferencias y encontrándose con sus lectores, y así es como se embarcará en un viaje en el mítico tren Transiberiano. Un viaje que cambiará su vida actual y le hará hacer las paces con el pasado.
Mi opinión: Me encantan estos libros en los que Coelho mezcla con tan buen tino la vida corriente con la espiritualidad. Normalmente detesto y bufo como los gatos enfadados ante cualquier libro de autoayuda o similares, pero tengo una simpatía especial por Paulo Coelho desde que, sin saber por qué sí ni por qué no, El Alquimista se cruzó en mi vida para cambiarla.
En Aleph descubro otro viaje de Paulo, no tan místico e incomprensible para los no iniciados como el que cuenta en El Peregrino de Compostela, pero lleno de descubrimientos espirituales para él y de esas frases tan profundas que a mi me encantan, porque me hacen pensar. Pero no pensar como piensa uno con aburrimiento y hastío en la rutina de cada día, sino pensar en lo humano y lo divino, en lo tangible y lo intangible... en esas cosas en las que habitualmente no nos paramos a pensar porque "no tenemos tiempo".
Me encantan las frases con la que Coelho define cosas como el pasado y el futuro, el paso del tiempo o cómo se enfrenta a las deudas que dejó pendientes en las vidas pasadas.
En este viaje en el Transiberiano le sigue y casi le persigue una mujer, Hilal, que dice saber que le debe algo desde otra vida pasada y que ha venido aquí y ahora para devolvérselo. Es a través de Hilal cuando Paulo vive los momentos más místicos, cuando debe viajar a través del Aleph, a través una ventana al cosmos, donde residen todos los yo que hemos sido a lo largo de nuestro tiempo en la tierra, de nuestras vidas pasadas, para saber qué sucedió con Hilal en aquella vida, qué le hizo él y qué le debe ella.
Este es un libro que recomendaría a personas que hayan leído más libros del autor, en mi opinión creo que si alguien elige este libro para empezar a conocer a Paulo Coelho puede sentirse bastante desorientado. A mi, como siempre, me deja con ganas de más, de leer todos esos libros suyos que todavía tengo pendientes.
Debo reconocer que soy incapaz de leer un libro de Coelho sin un marcador amarillo en la mano, para ir subrayando todas esas frases "mágicas" que tanto me gustan y que así me resulte más fácil encontrarlas en el momento en que desee buscarlas.
En clara diferencia con el anterior, El vencedor está solo, me gusta mucho más este tipo de historia, profunda y llena de ese misticismo del que tanto estoy hablando en esta entrada. Es un verdadero placer alejarse de las cosas mundanas y la rutina durante un rato, y que después de dejar el libro aún nos dure esa mirada especial durante algun tiempo, para poder ver las cosas de otra manera.
Ojalá las vidas pasadas y futuras, ojalá el paso del tiempo y el sentido de nuestra existencia sean tal y como el autor los cuenta. Me gusta particularmente la comparación que hace de la vida y la muerte con los vagones del tren, explicando que nuestros seres queridos que fallecieron no han desaparecido, sino que viajan junto a nosotros, pero en distinto vagón. Una imagen muy tierna para los que hemos perdido tanto a lo largo de la vida.
Para terminar la reseña, copio una frase del libro, una de esas muchas que he subrayado de amarillo:
"Es preciso un gran esfuerzo para liberarse de la memoria pero, cuando lo consigues, empiezas a descubrir que eres más capaz de lo que creías. Habitas en este cuerpo gigantesco que es el Universo, donde están las soluciones y todos los problemas. Visita tu alma en vez de visitar tu pasado. El Universo pasa por muchas mutaciones y las lleva con él. A cada una de esas mutaciones las llamamos "una vida". Pero, de la misma manera que las células de tu cuerpo cambian y tú sigues igual, el tiempo no pasa, sólo cambia."
Una vez más, el perfil del autor en Wikipedia, aquí.

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