Próxima reseña:

Próximas reseñas:

Un lugar a dónde ir, María Oruña.

sábado, 2 de febrero de 2013

El príncipe de las mareas, Pat Conroy.

El argumento: Cuando Tom Wingo decide ir a Nueva York a entrevistarse con la psiquiatra de su hermana Savannah, que acaba de intentar suicidarse una vez más, no espera que su vida vaya a irse por el sumidero por varios frentes al mismo tiempo. Antes del viaje, recibe una visita de su madre, que tiene la capacidad de hacerle enfadar y hacerse sentirse culpable al mismo tiempo, su mujer le confiesa que tiene un amante y que se plantea la separación y, para colmo, cuando llega a una ciudad a la que odia profundamente, se encuentra con que su hermana se niega a verle y que es él quién habrá de entrevistarse prácticamente a diario con Susan Lowenstein, la psiquiatra, para intentar poner algo de claridad en las oscuras tinieblas que nublan la cabeza de su hermana gemela.

Mi opinión: Reconozco que empecé a leer esta novela con la curiosidad que me ocasionaba haber visto hace años un trozo de la película del mismo nombre y quería saber si, como siempre, la novela supera a la adaptación al cine. Pero la primer impresión fue abrumadora, los párrafos son excesivamente largos, no hay apenas casi separación entre ellos y eso hizo que, al principio me abrumase la sensación de estar leyendo un libro interminable. Eso y las 629 páginas de las que consta el volumen. Pero como he tenido bastante tiempo libre estas últimas semanas, he podido ir avanzando a través de la historia de la famlia Wingo, mediante los recuerdos de Tom, olvidándome por completo del trozo de película que vi hace ya bastantes años. 
La historia de la familia Wingo tiene tanto de trágico que cuesta pensar en qué situación mental se tiene que poner el escritor para poder escribir algo así,  con tantos detalles.
La familia, formada por Henry Wingo y su esposa Lila, cuenta con tres hijos, el mayor, Luke y los gemelos Tom y Savannah, que crecen entre los malos tratos de su padre, que pierde el control de vez en cuando y sin tener razón alguna y la emprende a golpes con su familia cuando menos se lo espera, hasta el punto de llegar a hacer verdadero daño tanto a su esposa como a sus tres hijos. 
Lila, la mujer más bella del condado de Colleton, en Carolina del Sur, tiene una gran capacidad de negación, pues parece olvidar sistemáticamente los malos tratos y todas las desgracias a las que se ve sometida a lo largo de los 30 años de matrimonio con Henry. 
Luke, el hijo mayor, se declara defensor de su familia, de sus hermanos e incluso de la pequeña ciudad en la que ha vivido toda la vida, cuando el nuevo marido de su madre vende los terrenos a una fábrica de armamento nuclear. 
Savannah, de carácter delicado y mentalidad frágil, sufre desde niña con los traumas que le ocasiona el ver cómo su padre menosprecia a su madre y hermanos y machaca y pisotea una y otra vez todo lo que pudo haber de hermoso en su familia.
Tom, el narrador de la historia, menos traumado que su hermana gemela, pero igualmente herido en los más profundo de su espíritu, hará de la terapia de su hermana con Lowenstein, una terapia para sí mismo, pues al contarle a ella toda su vida, abrirá las dolorosas puertas que tenía cerradas a cal y canto en lo más profundo de su alma.
Una vez soprepasada la sensación de agobio o más bien, una vez acostumbrada a los larguísimos párrafos y a los escasos espacios en blanco en la historia, me he sorprendido pensando en la historia y en su continuidad en momentos en los que no estaba leyendo. Deseando seguir leyendo y poder saber más sobre ellos, los Wingo, cuya vida parece un cúmulo de despropósitos por parte del padre, Henry, que van desde comprar una gasolinera, hasta un tigre... comprar un tigre, que parece una idea tan descabellada que resulta impensable que el mismo animal al que Lila tacha de despropósito sea el que habría de salvarles la vida en un momento crucial de la historia. 
La historia en sí, tanto por dura como por bien narrada, me ha resultado muy buena, aunque veía aproximarse peligrosamente el final del libro y temía que se acabase por resumir y resolver todos los cabos sueltos de mala manera en las tres o cuatro últimas páginas, no ha sido así. Sí que se ha resuelto en las últimas páginas, pero lo cierto es que queda casi todo bastante bien atado. 
No encuentro perfil de Pat Conroy en Wikipedia en español, pero sí que he encontrado un artículo sobre la película que se sacó del libro, aquí podéis leerlo.

1 comentario:

  1. Ana Garcia, entre aqui por casualidad. En el año 2000 vi la pelicula El principe de las mareas y por cosas del destino, se vuelve a presentar la ocasion de recordarlo.
    Tu comentario del libro me incita a leerlo, tratare de conseguirlo...
    Yo tambien soy aficionada a la lectura aunque por mucho tiempo deje de leer.
    Me parece muy util que comentes de los libros que lees porque de esa manera me evito tener que dejar libros " a medias" , ya sea por lo aburridos o agresivos que son.
    Este es un lugar tranquilo, serio y agradable... muy agradecida.

    ResponderEliminar

Opina libremente. Respeta a los demás y sus opiniones. Se educado. Gracias por tu opinión.