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miércoles, 25 de agosto de 2010

Los papeles de agua, Antonio Gala.


El argumento: Deyanira Alarcón es una escritora que ha dejado de escribir; y es ahora, cuando ha dejado de hacer lo que creía que daba sentido a su vida, cuando se da cuenta de que su vida es un desastre y que no sabe por dónde empezar a arreglarla, si es que tuviese arreglo. Esta novela es un monólogo, una discusión entre Asunción, la mujer auténtica y Deyanira, el personaje ficticio, el seudónimo de la escritora, que buscan -ambas- el sentido de su vida, el por qué de haber hecho y permitido que su vida llegase a ser en lo que se ha convertido y que tan insatisfecha la hace sentir. Refugiada en Venecia, acompañada de unos nuevos amigos italianos, va describiendo en unos cuadernos baratos, el mundo que ve a través de sus ojos. Un ensayo sobre cómo nosotros mismos trazamos nuestro camino, sorteando o no, los errores y los obstáculos.

Mi opinión: A pesar de que lo primero que sentí al comenzar la lectura fue una pereza casi excesiva que me animaba a abandonar la lectura, finalmente me decidí a continuar y a partir de la página 20 más o menos, comenzó mi disfrute. Conseguí meterme en la historia, ver a través de los ojos y la vida de Asunción y a encadenar lo que cuenta el libro con mis propios recuerdos y mis experiencias vividas. He reído, me he emocionado hasta humedecérseme la mirada, he evocado viejas vivencias, he viajado por Venecia con las palabras de Antonio Gala.
A la altura de la página 80 más o menos, la profundidad del texto es tal, al menos para mi, que me cuesta alcanzar el estado de concentración suficiente para leer y avanzar a través de la historia y me sorprendo a menudo releyendo una y otra vez la misma página. El hecho de que esté teniendo algunos problemas de concentración hacen que la novela pierda gran parte de su encanto, porque contiene tantos detalles, tantas palabras, tanta retórica... que si pierdes un hilo, se te hace una carrera que echa a perder todo el tejido de la historia en mi cabeza.
Antonio Gala hace un alarde de cultura en este libro, abundan las frases célebres, las alusiones a otros libros, a otros personajes, mucha mitología, mucha información, quizá me esté resultando excesiva y por eso me cuesta retenerla. Pese a todo, no me está resultando pedante y relamido en su manera de expresarlo.
Pero a partir de las ciento y pocas páginas ya empezó a dejar de gustarme, hablando de temas que rompen con la magia que había transmitido hasta aquí, encontrando nuevas sensaciones, nuevos motivos por los que el personaje principal escribe, hablando de política, de mafia, de calles y más calles, de góndolas, de motoras, de sexo, de posturas, de drogas... me costó mucho convencerme de que debía terminar de leerlo, de que todo esto no sería más que uno de esos bajoncillos que dan algunas novelas antes de dar el subidón y terminar genial, pero todavía me quedaban otras ciento y pico páginas por delante y la verdad, a mi llegó un momento en que se me hacía muy cuesta arriba la idea de continuar.
El final del libro, pues de los que yo acostumbro a decir que me gustan, deja todo atado y bien atado, pero no es bonito, y me resulta un poco cogido por los pelos; como si dijera, ya estoy harto de escribir, acabo así y punto final.
Llamamiento: Por favor, si alguien lee este libro y tiene este mismo problema con la espesura del texto y la capacidad de concentración, que deje un comentario en esta entrada. Al menos no me sentiré tan castrada como me hace sentir no poder leer un texto sin perderme en un párrafo de diez líneas.
Esta es mi opinión sobre el libro, si me expreso con la mentalidad poética que me gustaría tener, pero si me vuelvo mundana y humana, puedo llegar a decir, que tantas vueltas, tanta prosa, tanto verso, sólo para decir que el libro es un coñazo. Prefiero seguir siendo medianamente poética y pensar que es que lo he leído en mal momento.
Este es el segundo libro que leo de este autor, pese a que tiene escritos una barbaridad de ellos, el primero fue “El dueño de la herida” y lo compré por el texto de las portadillas, tocó ese punto de mi curiosidad que hace que ya no pueda dejarlo escapar. Aquel libro de papel que tiene un puesto preferente en mis atestadas estanterías, consta de muchos relatos cortos sobre el amor, la pasión, el sexo y las distintas fases y formas del querer... me gusta la manera de escribir de este autor, es en esta obra en la que he acabado de vislumbrar la sensibilidad que puede llegar a tener este hombre; claro que antes de poner la mano en el fuego por nadie (y menos un español, ¡con lo volubles que somos!) me gustaría leer algún otro texto suyo; todavía tengo pendiente de leer “La pasión turca” aunque la película es bastante impactante y dura en cuanto a temas carnales, el libro merece una oportunidad, ¡sin duda!.
El perfil del autor en Wikipedia, aquí.

2 comentarios:

  1. Es el cuarto libro de autor que leo y la verdad sigo buscando en sus páginas al Antonio Gala que me fascina cuando lo veo en una entrevista de televisión. Quizás mi nivel cutural no está a la altura y por eso no lo comprendo cuando escribe.

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  2. He leído otros libros de Gala y me han gustado pero con Los papeles de agua no he podido. Abandono en la página 98 y es el primer libro que no termino.

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