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sábado, 24 de julio de 2010

El Otro, Clara Tahoces.


El argumento: Noel Villalta es un hombre adinerado que tiene todo lo que cualquiera podría desear en la vida, excepto la felicidad, porque pese a todo lo que tiene no es feliz. Es por eso que para dar emoción a su vida, acostumbra a hacer tonterías que le ponen en peligro a menudo; así es como tiene un accidente de moto y pierde un brazo. Pasa por una grave crisis personal y es entonces cuando se da cuenta de que realmente no tenía nada, los amigos le dejan, él mismo consigue espantar a su novia con sus malos modos, porque no consigue aceptar que ahora es otra persona, que tiene que aprender a vivir con un solo brazo. Quiere, exige que le transplanten un brazo, pero los médicos no lo recomiendan, y aunque finalmente lo consigue, la cosa no funciona tan bien como él esperaba, de repente no se siente el mismo... como si fuese otra persona.

Mi opinión: Esta es la segunda novela que leo de esta autora, la primera fue Gothika, de temática vampírica y que me gustó mucho.
En esta novela que ahora me ocupa, la autora hace uso de sus recursos como grafopsicóloga e introduce en la historia la temática de la interpretación de los caracteres personales a través de los rasgos de la escritura; este ha sido un tema que siempre me ha fascinado, siempre he querido que alguien interprete mi letra. Me fío mucho más de eso que de que alguien intente leerme las líneas de las manos. Quizá porque las líneas de las manos son algo aleatorio y que no podemos escoger ni modificar y la letra, al menos en mi caso, la he ido modelando a lo largo de mis años según mi propio criterio, hasta tener una letra que me gusta mucho actualmente, pequeña, redondita, rápida... rasgos de la escritura de una persona impaciente y ligeramente infantil.
La historia en sí es muy interesante, da un poco de miedo porque ninguno estamos libres de tener un accidente o una enfermedad y tenernos que someter a una intervención de transplante a lo largo de nuestras vidas, así que espero que se me olvide pronto el mal rollo que me ha entrado al pensar y repensar en lo que he estado leyendo estos últimos días, es lo malo que tiene leer cosas de estas cuando una es hipocondríaca y aprensiva a más no poder.
Sin embargo, aunque me ha gustado, la he contrado un poco flojilla, más suave que la de Gothika, menos espesa. Pero me ha resultado previsible el final, llegado un punto de la historia, a falta de unas 10 páginas, he leído con sensacion de dejavú, ya sabía cómo y quién era quien y cómo se iba a desarrollar el tema. Quizá debería pensar menos, así no descubriría quién es el malo tan fácilmente.
Me ha llamado mucho la atención una cosa que se comenta en la novela y que la autora nos dice al final, en una nota al lector, que sí que es un hecho real, que está pasando con algunos transplantados pero que es una realidad que está esperando a que alguien la estudie. Algunas personas transplantadas están experimentando recuerdos, visiones, cambios, relacionados con las vidas de los donantes de sus nuevos órganos... ¡Uh, qué yuyu!
El perfil de la autora en Wikipedia, aquí.

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