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martes, 29 de septiembre de 2015

Gigoló, José de la Rosa.

El argumento: Su novio está de viaje, sus amigas ocupadas y María ha decidido hacerlo: contratar los servicios de un gigoló por una sola noche. Sin embargo, aquella experiencia de sexo pagado con un desconocido (Allen) quizá sea más trascendente de lo que esperaba. Dos años después se encuentran de manera fortuita, cuando ella está a punto de casarse con el hombre de su vida. Así descubre que Allen lleva desde entonces buscándola, y también que una hora de sexo por 500 libras ha podido cambiar sus destinos para siempre. (Texto de la contraportada, parcial). 

Mi opinión: Creo que lo más justo es empezar diciendo que casi nunca leo novela romántica en sí y mucho menos erótica, porque me dan pereza; pero esta me la recomendó una buena amiga y además se la había dedicado el autor en persona y me dijo lo típico de "tía, tienes que leerla", y así fue que yo, la persona menos romántica/erótica del mundo, que ni siquiera he leído la archifamosa trilogía de Grey porque me da pereza, aproveché un inciso en la colección de novelas policíacas para meterme en esta novela.

La historia en sí en sencillita, una chica que en un momento de locura para salir de su vida  súper cuadriculada, paga una hora (no una noche, no, una hora) de sexo sin compromiso con un prostituto. Y éteme aquí, que el experimentado gigoló, nota algo cuando está zumbándose a la muchacha, que le hace sentirse diferente; vamos, como que radicalmente decide cambiar de vida y no volver a acostarse con nadie si no es por amor.

Supongo que debe ser una idea muy romántica, pero hay veces que pienso "será psicópata el tío", pero bueno... sigamos. Por las casualidades de la vida, María se encuentra accidentalmente con el gigoló en una fiesta organizada en honor de su próxima boda con su novio de toda la vida, el mismo que tenía ya cuando contrató al prostituto. Y vaya, que se reconocen, sin lugar a dudas están completamente seguros de ser quienes fueron hace unos dos años en una hora de sexo por 500 libras en una habitación de hotel. Y Allen, porque el protagonista es como las herramientas que llevan su nombre, vale para todo el muchacho, da gloria a dios por su suerte y decide no dejar de tantear a María hasta que ella acceda a darle una oportunidad.

Me rallan las faltas de ortografía, una novela pierde un montón de puntos cuando encuentro faltas garrafales, que yo también las hago, hasta escribiendo para el blog, pero me parece una señal de dejadez el encontrarlas en los libros y las encuentro en libros carísimos y de autores conocidísimos y no es que yo sea una Grammar Nazi, ni mucho menos, ni filóloga, ni correctora de estilo, es que me chirrían los ojos cuando leo que "ella se sentó sobre los mulos de él" supongo que quiere decir muslos, es obvio, pero me chirría y también me chirría cuando encuentro varias veces el nombre del protagonista escrito con tres L, Alllen. O el tiro de gracia, que en este caso está casi al principio de la novela, cuando la protagonista se queda un poco chafada y el novio le pregunta qué le pasa y ella dice que tiene "abstemia" primaveral; debo entender que quiso decir "astenia" pero es una patada en el culo y ensombrece a la historia esos fallos tan evidentes.

No quiero ser una aguafiestas, ya digo que la historia en sí está bien, hay personajes que son asquerosos desde el principio, entre ellos es novio de la prota, que para que nos quede bien clarito se repite muchas, muchas veces en el texto que la conoce muy bien, super bien, requete bien, tanto pero tanto, que da todo el asco el jodido novio. La súper amiga, que da todo el asco del mundo, porque lo único que le interesa es ser la gran protagonista y que no la soportaría yo al lado ni cero coma; pero es lo que siempre digo: que unos personajes literarios me afecten como para despertar en mi esas emociones aunque sean desagradables, con esa intensidad, es porque están trabajados hasta el punto de ser muy realistas. 

De Allen, ¿qué decir? es atento, detallista, está muy bueno y es maravilloso estupendo y fantástico y le va a dar una rampa, porque está todo el rato empalmadísimo y así no se puede estar, por dios. Me canso cada vez que el texto hace alusión a que se pone cachondo con solo olerla o tocarla, pero bueno, si al protagonista le sobra virilidad y energía no voy a ser yo quien le dé una tila. 

El final... estuvo bien, porque María se da cuenta de que eso que está viviendo, esa rutina aplastante por la que se va deslizando chafada y bailando al son que marcan otros, es SU vida y hace bien en mandarlo todo a paseo y empezar a vivir.

Nota: Quiero una suegra como esa, la madre del novio de toda la vida y una madre como la de María, también. 

Del autor, no le conocía y no sé si volveré a leer algo sobre él, la historia en sí no me ha desagradado, pese a lo que pueda parecer por mi reseña, pero creo que si me lo vuelvo a encontrar prefiero darle una oportunidad a los libros que tiene de otros géneros. Tiene un palmarés estupendo y una trayectoria bastante buena como escritor y desde aquí lo felicito y lo recomiendo, porque sin haberla leído, igual en estas 284 páginas hay más romanticismo/ erotismo que en los tres tochos de 800 páginas cada uno de mr. Grey. Y además es un autor español, de mi provincia, y así barremos para casa. 

Su perfil en wikipedia, aquí.

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